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sábado, 31 de agosto de 2024

El sendero de Gorbachov

 

El sendero de Gorbachov

(Para Juan Felipe)

 

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

 

El pasado 30 de agosto se cumplieron, sin que nadie lo notara, dos años de la muerte, tampoco muy notada, de Mijaíl Gorbachov; ocurrida en el Hospital Clínico Central de Moscú, a sus 91 años. Si la historia de las últimas cuatro décadas hubiese transcurrido por otro de los múltiples senderos posibles en el momento de su ascensión al poder, el 11 de marzo de 1985, no es improbable que hubiera fallecido dirigiendo los destinos de la URSS, después de haber enfrentado episodio tras episodio de la guerra fría, en lugar de pasear por el mundo narrando sus experiencias en conferencias de menguante interés, después de su caída, al disolverse la Unión Soviética el 25 de diciembre de 1991.

 

A fin de cuentas, todos sus antecesores, con la excepción de Kruschev, murieron ejerciendo el poder y tres de ellos – Stalin, Kruschev y Breznev – se mantuvieron en él durante largos períodos: casi 30 años Stalin; 11, Kruschev y 18, Breznev. Sus dos antecesores inmediatos, Andropov y Chernenko, sólo estuvieron en funciones durante unos cuantos meses pues llegaron a la cumbre ya viejos y enfermos.

 

Los acontecimientos extraordinarios que se desencadenaron como consecuencia del desmadre de la perestroica y el gladnost no eran inevitables, al menos en sus etapas iniciales. El derrumbe de las democracias populares, la caída del Muro de Berlín, la unificación alemana, la disolución de la URSS y el retiro de la bandera roja de la hoz y el martillo de las torres del Kremlin no estaban fatalmente escritos en un acontecer histórico determinado por fuerzas económicas o sociales inexorables.

 

Ciertamente existían evidencias del estancamiento económico y tecnológico de la Unión Soviética y sus aliados. En Polonia, Solidaridad había puesto contra las cuerdas al gobierno comunista sin que los soviéticos se decidieran a intervenir en defensa de sus camaradas en apuros, como lo habían hecho en Hungría (1956) y Checoslovaquia (1968).  Pero está lejos de ser obvio que eso fuera suficiente para desencadenar el proceso que condujo a los acontecimientos mencionados, que tomaron por sorpresa a los intelectuales y los políticos del mundo entero.

 

Por supuesto, no era eso lo que deseaba la burocracia comunista cuando llevó a Gorbachov a la cima del partido y el estado. Al igual que en los años 50, cuando encomendó a Kruschev hacer el ajuste de cuentas con la siniestra época de Stalin, la nomenclatura soviética era conciente de que se necesitaban reformas para garantizar su continuidad, no su destrucción. Gorbachov era uno de los suyos, un comunista convencido, y sus camaradas esperaban, seguramente tanto como él, que hiciera todos los cambios necesarios para que todo siguiera igual.

 

Muy tardíamente la nomenclatura comprendió que los acontecimientos se salían de cauce y que lo que estaba haciendo el camarada secretario no era lo que se esperaba de él. El partido trató, como lo había hecho en el 64 con Kruschev, de oponerse, con el fallido golpe de estado de 1991, a un ímpetu reformista que ya no podía controlar. Era tal la debilidad – la sorprendente debilidad – del Partido Comunista que la intervención alicorada de un patético personaje como Yeltsin bastó para conjurar la intentona.

 


Ha pasado muy poco tiempo desde que ocurrieron los acontecimientos mencionados. Un juicio histórico, incluso provisional, no es aún posible. Aun rechazando de plano todo determinismo histórico, no es evidente que pueda negarse, más allá de cualquier duda, que Gorbachov es uno de esos personajes sin los cuales la historia habría sido distinta. Mark Almond, en un ejercicio de historia virtual – “1989 sin Gorbachov. ¿Y si el comunismo no se hubiera derrumbado”- explora con agudeza esa hipótesis y sugiere, esto es lo que aquí interesa, que Gorbachov jugó, como nomenclaturista, un juego peligroso y lo perdió:

 

“Para hacerle justicia a Gorbachov, gran parte de los errores de cálculo cometidos se debieron a lo limitado de su contacto con la realidad. Alejado de la realidad soviética a causa del protocolo y el trato privilegiado que rodeaban al sumo sacerdote de la nomenclatura, sus relaciones con los dirigentes occidentales malamente podían haber alentado la duda. Adulado y celebrado por todos ellos, Gorbachov se creyó su propia propaganda, un error que sus predecesores (tantas veces calificados de campesinos seniles ascendidos a la cumbre) jamás cometieron. Después de que muchas generaciones de plúmbeos apparatchiks hubieran llevado con mano firme a la Unión Soviética hasta la categoría se superpotencia, fue Gorbachov, con la mirada iluminada, quien se hizo con el timón y puso directamente el rumbo contra las rocas” (N. Ferguson. Historia Virtual. Taurus, Madrid 1998, página 364)  

 

En un libro publicado en 1981, cuatro años antes del ascenso de Gorbachov al poder, Jacques Lesourne había profetizado, con precisión asombrosa, el accidente histórico que llevó al derrumbe del comunismo. Esta es la traducción del texto fundamental:  

 

“La impresionante colección de septuagenarios que reina en la Unión Soviética está próxima a su fin. Dentro de un mes, dentro de un año…y durante varios años sin duda se va abrir un nuevo período transitorio, un nuevo período de espera en lo económico y lo estratégico, antes de que emerja otro primus inter pares y se desprenda una nueva política. ¿Qué resultará de esta confusión? ¿La continuidad o la ruptura? La ruptura no está excluida. Recordemos a Parkinson y su sátira sobre la elección del presidente de una corporación, esa sátira donde él narra la desgracia de una tecnocracia que se esfuerza para asegurar la ascensión a la silla presidencial del funcionario más conformista, más desprovisto de imaginación, ¡más fiel a los objetivos tradicionales y que descubre – demasiado tarde – una personalidad creadora y fuerte que ha ocultado su juego durante decenios! Piénsese en el anodino Juan XXIII!. El centralismo democrático puede conocer un accidente semejante, el de una reforma impulsada desde arriba. La historia futura de la URSS y del mundo cambiaría”. (J. Lesourne. Les Milles sentiers de l´avenir. Seghers, Paris, 1981. Página 87). 

 

El Parkinson mencionado es Cyril Northcote, historiador naval británico, célebre por la famosa ley que lleva su nombre de acuerdo con la cual “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”, lo que conduce a la inevitable expansión de la burocracia.

 

LGVA.

Enero de 2005.

Agosto de 2024.

lunes, 5 de agosto de 2024

Desigualdad y desarrollo económico

 

Desigualdad y desarrollo económico

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

La igualdad jurídica y la igualdad política dependen de la voluntad de los ciudadanos y pueden ser decretadas constitucional y legalmente y garantizadas por el poder del gobierno. La igualdad económica no puede ser decretada a voluntad ni impuesta coercitivamente, no puede ser absoluta y el mayor o menor grado de desigualdad depende de un conjunto de fuerzas que obran en las diferentes fases del desarrollo económico.     

Angus Deaton, nobel de economía en 2015, señala que “el crecimiento económico es el motor de escape de la pobreza y de la carencia material”, sin embargo, “la desigualdad es, frecuentemente, una consecuencia del progreso”. Y ello es así porque siendo el crecimiento resultado, principalmente, de las nuevas invenciones o innovaciones, cuando éstas surgen “alguien tiene que ser el primero en beneficiarse”. Añade, Deaton: “las desigualdades asociadas a la espera por un tiempo son un precio razonable que hay que pagar”. 

También el marxista Piketty señala que el crecimiento económico mismo, a causa de las innovaciones que lo impulsan, es la mayor fuente de desigualdad, más importante que los patrimonios heredados:

“El crecimiento puede dar origen a nuevas formas de desigualdad – por ejemplo, se pueden amasar fortunas muy rápidamente en los nuevos sectores de actividad – y al mismo tiempo provoca que la desigualdad de los patrimonios originados en el pasado sea menos importante y que las herencias sean menos determinantes”.

Esta esa vinculación entre crecimiento y desigual distribución del ingreso fue bien comprendida por los grandes estudiosos del desarrollo económico, como los también nobeles de economía Arthur Lewis y Simon Kuznets.

Señala Lewis:

“El desarrollo económico exige recompensas diferenciales a la pericia, el trabajo arduo, la instrucción, los riesgos y la disposición a asumir responsabilidades”

Y añade:

“…el crecimiento económico puede deplorarse en la medida en que dependa de la desigualdad del ingreso. No puede negarse que esa dependencia existe, puesto que el crecimiento económico sería muy pequeño o negativo, si no existieran recompensas diferenciales para el trabajo arduo, para el trabajo concienzudo, para las pericias, para la responsabilidad y para la iniciativa”. 

Por su parte, Kuznets planteó que las fases iniciales del proceso de crecimiento económico, la desigualdad tiene a aumentar, se estabiliza luego y más tarde tiende a disminuir. Así, la relación entre crecimiento y desigualdad tendría la forma de una invertidala que se conoce como la Curva de Kuznets. Señaló que la desigualdad tendía a ser mayor en los países en vía de desarrollo que en los más avanzados.

La desigualdad es el resultado de un complejo conjunto de fuerzas que operan de forma diferente en las distintas fases del desarrollo económico y no el resultado de políticas económicas inadecuadas y que supuestamente se eliminaría por la acción decidida del gobierno.

Nada más contrario a la verdad que la teoría según la cual el aumento del tamaño del gobierno y su control sobre la vida económica reduce la desigualdad. La experiencia muestra que los países más libres son más ricos y más igualitarios. 

LGVA

Agosto de 2024.

Me duele Venezuela, temo por Colombia

 

Me duele Venezuela, temo por Colombia

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

El gobierno se necesita para protegernos de los criminales y la constitución para protegernos del gobierno, decía Ayn Rand. No nos dejó dicho dónde buscar protección cuando los criminales son el gobierno y escriben la constitución. Esa es la situación de Venezuela desde que, en un acto de estupidez colectiva, decidieron sus ciudadanos confiar su destino a un grupo de delincuentes disfrazados de redentores.

Aunque no hay que dejar de hacerlo, no se debe ser demasiado cruel con los venezolanos al recordarles la responsabilidad que les cabe en el miserable destino que les está tocando vivir. A fin de cuentas, los cultísimos alemanes cargaron en hombros a Hitler y los alegres italianos hicieron antes lo propio con Mussolini. En 2022 los colombianos elegimos un guerrillero sanguinario y a su banda delincuencial. La democracia es un sistema riesgoso, dejó dicho Ortega y Gasset.

Es admirable la voluntad de lucha que aún exhibe el pueblo venezolano al votar masivamente por Edmundo López y María Corina Machado el 28 de julio y la valiente defensa del voto que están haciendo, enfrentando con inteligencia y determinación un régimen criminal dedicado al narcotráfico y al saqueo de los recursos naturales del país.

Veinte años después de la llegada al poder de la banda criminal de Castro, los cubanos habían perdido toda voluntad de lucha y la ominosa dictadura era reconocida por la llamada “comunidad internacional”. A un cuarto de siglo de la entronización de Chávez y sus bandidos, los venezolanos continúan luchando y el régimen criminal de su heredero Maduro cosecha el repudio de los gobiernos decentes del mundo entero. Por eso el pueblo venezolano es merecedor de gran admiración y de todo el apoyo que podamos brindarle.

La experiencia de Venezuela muestra, a la vez, la facilidad con la que un pueblo pletórico de demagogia puede lanzarse engañado en los brazos de una dictadura criminal y la enorme dificultad de librarse de ese abrazo letal. Por eso es tan preocupante que los criminales de la política colombiana y los tibios que cogobiernan hayan recibido una millonaria votación en 2022 y que, después de dos años de desgobierno y la más escandalosa corrupción, Petro tenga aún 30% de favorabilidad.

Petro es el más delirante y estrafalario personaje que haya surgido en la política colombiana desde los tiempos de Regina Once o el Doctor Gabriel Antonio Goyeneche; con la diferencia fundamental de que Regina y Goyeneche eran estrafalarios, pero divertidos; Petro es siniestramente estrafalario. 

A pesar de no esperar otra cosa, a fin de cuentas, son socios políticos en el Foro de Sao Paulo, como colombiano siento gran vergüenza de que el gobierno de Petro no haya condenado inmediatamente el fraude, como lo hicieron los países democráticos de América Latina, y que, en lugar de ello, esté dedicado, con Lula y AMLO, a darle oxígeno a la dictadura, lo que lo vuelve cómplice del baño de sangre prometido y que Maduro está ejecutando a cabalidad. Me duele Venezuela, temo por Colombia.

LGVA

Agosto de 2024

lunes, 3 de junio de 2024

Sin lloriqueos, con determinación

 

Sin lloriqueos, con determinación

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista  

“Es una ley eterna que todo hombre que tiene poder tiende a abusar de él y va hasta que encuentra límites”.

(Montesquieu)

 

Los constitucionalistas profesionales y aficionados que andan explicándole a Petro los procedimientos establecidos para convocar una asamblea constituyente, se asemejan a un transeúnte que, ante el asaltante callejero, que quiere despojarlo violentamente de su propiedad, en lugar de enfrentarlo, se pone a explicarle que el robo es un pecado, para la ley divina, y un delito, para la humana, y que, a largo plazo, siempre es mejor el intercambio voluntario que el despojo para hacerse a la propiedad de los otros. Antes de que el desdichado transeúnte haya concluido su prolija explicación habrá recibido una expedita puñalada.

Petro sabe muy bien cuál es el procedimiento constitucional para convocar la asamblea constituyente y sabe también que por ese procedimiento no logrará una hecha a su medida. Sabe que para convocar su asamblea de bolsillo precisa de un procedimiento al margen de la constitución o, incluso, violentamente anticonstitucional. En la historia de todos los países y en la de Colombia en particular abundan los ejemplos de transformaciones constitucionales de esa índole. 

La constituyente de la que salió la constitución de 1991 fue convocada por decreto del ejecutivo que, supuestamente, seguía el mandato de los votos de la séptima papeleta que nunca se contaron. Los jueces de la Corte Suprema de Justicia validaron un decreto abiertamente violatorio de constitución que habían jurado defender, abriendo el camino a la convocatoria de una asamblea constituyente que finalmente resultó elegida por poco más de 25% del censo electoral.

Su antecesora, la de 1886 o constitución de Núñez y Caro, sustituyó la de 1863 o de Rionegro, la cual, dejó de existir en la batalla de La Humareda, en cuyas llamas, al decir de Núñez, se quemaron sus “páginas manchadas”. A su turno, la de Rionegro se impuso al final de una guerra civil de tres años en la que el general rebelde Tomás Cipriano de Mosquera derrotó al gobierno legítimo de Mariano Ospina Rodriguez, acabando al mismo tiempo con la constitución de 1858 o de la Confederación Granadina. Evidentemente, la constitución de Cúcuta de 1821 fue posible por el triunfo militar de la causa independentista.

Gustavo Francisco Petro Urrego, directamente o por intermedio de sus alfiles, viene amenazando con procedimientos al margen de la constitución para convocar su constituyente.  En sus erráticos recorridos por la periferia del país ante sus auditorios móviles anuncia la realización de asambleas populares que podrían dar desarrollo a lo acordado con el ELN en las conversaciones de Caracas. Por otro lado, sus serviles “juristas”, Leyva y Montealegre, ambientan procedimientos pseudo legales, supuestamente amparados por el acuerdo de La Habana; al tiempo que uno sus alfiles más propensos a la violencia, el senador Wilson Arias, llama a las FARC y al ELN a defender al presidente a quien la oligarquía no deja gobernar.

No se debe olvidar que Petro – militancia que reivindica con descarado orgullo - fue miembro del M -19, el movimiento que quiso doblegar violentamente al gobierno constitucional con la toma del Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985.  Además, la totalidad de partidos del Pacto Histórico hacen parte del Foro de Sao Paulo, organización creada por Fidel Castro y Lula de Silva en 1990 para implantar el socialismo en América Latina.  

Así pues, hay que entender que ningún lloriqueo recordándole la constitución y el estado de derecho le hará cambiar. Petro y sus partidarios solo se detendrán si la sociedad, es decir, los partidos políticos, los gremios económicos, las organizaciones civiles no partidistas y todos los ciudadanos amantes de la libertad se movilizan y muestran su determinación de ponerle límites a sus pretensiones.  

LGVA

Junio de 2023.   

martes, 28 de mayo de 2024

La desaparición de SURA EPS

 

La desaparición de SURA EPS

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

Muchas veces, en artículos publicados en este blog, he defendido el sistema de salud de la ley 100, mostrando sus logros[1] y tratando de explicar su funcionamiento, en particular, el importante papel que jugaban las EPS[2]. La desaparición de SURA EPS me concierne personalmente pues hasta el día de hoy fui uno de sus usuarios, al igual que todos los miembros de mi familia.

SURA EPS, al igual que SANITAS y COMPENSAR, venía acumulando, desde hace años, pérdidas patrimoniales como consecuencia de la demanda excesiva, técnicas de atención más costosas y una UPC insuficiente, tanto en el contributivo como en el subsidiado. Esos problemas eran conocidos por el gobierno y eran los que tenía que entrar a remediar una reforma impulsada por un gobierno sensato. En lugar de ello, el gobierno decidió  seguir la política recomendada por Carolina Corcho de "hacer explícita la crisis" y dejar quebrar el sistema, así cueste la vida a miles de personas.  

Quería expresar mi sentimiento como usuario, pero recibí un mensaje de mi amiga la geóloga Gloria Sierra con el que me identifico plenamente. Con su autorización lo reproduzco a continuación:

“Escuchando las noticias …con el corazón encogido, observo cómo este desgobierno destruye lo que funcionaba bien. La desaparición de EPS Sura, que operaba como un reloj suizo, me llena de tristeza. Es increíble y desolador ver cómo se desmorona un sistema que brindaba seguridad y eficiencia a tantas personas. La sensación de pérdida es profunda, no solo por los servicios que se van, sino también por la confianza y la estabilidad que representaban. Es un duro golpe para quienes valorábamos y dependíamos de su buen funcionamiento.

Creo que debemos prepararnos para momentos más difíciles, así que, a cuidar los ahorros, tener planes alternativos no solo para la salud, sino para afrontar el deterioro progresivo de la economía, la pérdida de empleos, el desabastecimiento, la suspensión de pagos, la expropiación y otras tantas que llevarán al deterioro del país”

Es poco lo que queda por añadir. Se destruye un sistema consolidado a lo largo de treinta años que daba atención oportuna al 98% de la población, a bajo costo de bolsillo del propio usuario. Un sistema que resistió la pandemia, nos vacunó y dio atención en UCI´s a miles de personas sin que ninguna pagara precio alguno. Un sistema que en sus centros de atención – dispensarios, consultorios y clínicas – recibía a gentes de toda condición, sin discriminación alguna. No deja de ser una crueldad que el mayor logro institucional de igualdad sea destruido por el gobierno quien se autoproclama como el gran defensor de los pobres.  

LGVA

Mayo de 2022.

¿Qué pasa en Cuba?

 

¿Qué pasa en Cuba?

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

Desde los años sesenta Cuba ha apoyado la extrema izquierda colombiana en su lucha por tomarse el poder. Primero, promovió y financió al ELN y, más tarde, al M-19. El asesino Fabio Vásquez Castaño encontró refugio en la Isla. Los líderes del M-19 también encontraron cobijo allí. Fidel Castro estuvo en Chile durante el gobierno de Allende adelantando actividades sediciosas y promoviendo la acción violenta. El fusil que empuñaba Allende en el combate de La Moneda era un regalo suyo. Desde el inicio de su gobierno, Chávez cayó bajo el influjo avasallador de Fidel Castro; viajó 10 veces a Cuba, donde murió, y hablaba frecuentemente con su adorado mentor, de quien Petro es también rendido admirador. Resulta difícil creer que la inteligencia cubana esté completamente al margen de lo que está ocurriendo en Colombia.

En aplicación de la doctrina Rómulo Betancourt, según la cual no podían hacer parte de ella países con gobiernos dictatoriales, Cuba fue expulsada de la OEA en 1961. Castro se despachó contra Colombia y el presidente Alberto Lleras Camargo rompió relaciones con la Isla. En 1975, López Michelsen, con sus características veleidades por la izquierda, las restableció, a pesar de la oposición de amplios sectores políticos y económicos por el ostensible apoyo del gobierno de Castro al ELN. En 1981, el gobierno de Turbay Ayala rompió relaciones nuevamente, alegando la ayuda de Cuba al M-19 para ingresar armas por el Chocó. La cancillería cubana negó su participación en el incidente, pero señaló que las puertas de su país estaban abiertas a los revolucionarios del mundo entero. Finalmente, en 1993, el gobierno de Gaviria Trujillo restableció las relaciones que se mantienen hasta el presente.     

En su momento, López Michelsen justificó en restablecimiento de relaciones con Cuba hablando de las oportunidades del comercio con las economías socialistas. Sin embargo, esas relaciones nunca han tenido relevancia económica, a pesar del “acuerdo de complementación comercial”, que incluyen centenas de partidas arancelarias, y de los “acuerdos de cooperación científica y técnica”. El comercio entre los dos países ha sido siempre de unos pocos millones de dólares: 33 en 2022, frente a un valor total de 134.000 millones del comercio exterior de Colombia en ese año.

No obstante, la Cuba de Fidel ha ejercido una extraña fascinación sobre los mandatarios colombianos. López Michelsen y Betancur Cuartas cortejaron el tal movimiento de los no-alineados liderado por Castro mientras que Samper Pizano y Pastrana Arango viajaron a La Habana a rendir pleitesía al dictador. Según el excanciller Julio Londoño Paredes, Uribe Vélez hablaba frecuentemente con Castro y, probablemente, por ello fue que el gobierno cubano guardó silencio cuando el presidente Uribe ordenó el bombardeo del campamento de Raúl Reyes en Ecuador, acción condenada por la mayoría de los países de latinoamericanos. Santos Calderón se entregó a los cubanos y les dio en control de proceso de negociación con las Farc. Duque Márquez fue incapaz de romper relaciones, a pesar de que Cuba dio asilo a la cúpula del ELN, responsable del mortífero atentado a la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander. Petro Urrego, naturalmente, está de plácemes con esas relaciones cuya insignificancia comercial es, para él, compensada con creces por la orientación ideológica de sus admirados socios cubanos.

Ante la imposibilidad de exportar bienes y servicios de su mediocre economía, Cuba se ha empeñado, desde siempre, en exportar su revolución. En 1967, trató de hacerlo a Bolivia con la participación del mismísimo Che Guevara, quien perdió la vida en combate. En 1973, intervino, sin éxito, en Chile para provocar un alzamiento insurreccional, y, en 1975, envió tropas a Angola. Apoyó movimientos guerrilleros en Venezuela, Brasil, varios países de Centro América y, por supuesto, Colombia.

Después de la caída del Muro de Berlín y ante el colapso del comunismo en los países de Europa Oriental y de la antigua Unión Soviética, Fidel Castro y Lula Da Silva, en 1990, fundan El Foro de Sao Paulo[1] del cual hacen parte 123 partidos y movimientos de 27 países de América y el Caribe. Todos los partidos y movimientos del Pacto Histórico hacen parte del Foro de Sao Paulo.  Resulta imposible creer que los dirigentes del Foro, y su principal promotor, la dictadura cubana, estén al margen de lo que está ocurriendo en Colombia.

La prensa está en mora de investigar los movimientos de la embajada cubana y las llegadas de vuelos procedentes de La Habana y las salidas desde Colombia a ese destino. Las frecuentes y largas desapariciones de Petro deben ser investigadas: ¿a dónde va?, ¿qué hace?, ¿con quién se reúne?

Lo que está haciendo el gobierno es extremadamente grave para quedarnos sin saber ¿qué está pasando en Cuba?

LGVA

Mayo de 2024. 



[1] El documento programático fundamental del Foro de Sao Paulo es el llamado “Consenso de Nuestra América”, elaborado por el Grupo de Trabajo del Foro, reunido en Managua, en febrero de 2017, bajo el liderazgo de los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega; Venezuela, Nicolás Maduro; y Cuba, Miguel Díaz-Canel. He aquí su declaración inicial:

“Este documento es el resultado de un trabajo desarrollado a partir de un conjunto de ideas y conceptos con el objetivo de contribuir al desarrollo de los procesos progresistas y revolucionarios en las diversas regiones y países de América Latina y el Caribe. A la fecha es ya un documento colectivo de partidos y organizaciones del subcontinente. El nombre hace referencia a una unidad tanto declarativa, como en torno a un programa y a una práctica política”

El objetivo del Foro es transformar las relaciones de producción capitalistas, acabar con la propiedad privada, implantar la propiedad estatal e imponer desde el estado la ideología y los valores comunistas.

 “Reconocemos los éxitos de estos más de veinte años de trabajo de la izquierda organizada en el Foro de Sao Paulo, y casi veinte luego de la victoria del presidente Hugo Chávez. Hay balances positivos de la colosal batalla económica y social librada, aunque no pudimos transformar aún las relaciones de producción capitalistas”. 

“El Estado debe poseer empresas que sean productivas, eficientes y sanas, sobre todo en áreas estratégicas como: Energía, Finanzas, Telecomunicaciones, entre otras”.

“Esta estrategia supone asignar al Estado un rol central en la construcción de objetivos y en la fijación de sistemas de incentivos y la construcción ideológica y de valores”

No es exagerado afirmar que el Foro de Sao Paulo es una especie de Quinta Internacional Comunista como las que en el siglo XIX lideraron Marx y Engels y en el XX Lenin, Stalin y Trotsky. Después de estar centrada en Europa y también en Asia y África, la lucha por el socialismo y el comunismo se ha trasladado con gran intensidad a Latinoamérica.

 

 

lunes, 27 de mayo de 2024

Vicky

 

Vicky

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

En febrero de 2016, Vicky Dávila estaba en el infierno: había sido despedida de su medio y la mayoría de sus colegas la había dejado sola, acusada de violar la ética periodística por divulgar un video en el que se hacía pública la homosexualidad vergonzante de un participante en un escándalo de corrupción. Con una increíble falta de criterio e hipócrita mojigatería, los periodistas colombianos se despacharon con trivialidades sobre “el respeto a la intimidad personal”, minimizando al mismo tiempo la gravedad del escándalo develado por su desdichada colega. 

Después de pasar unos meses en el estercolero de twitter expiando sus pecados, Vicky, como el Ave Fénix, renació de sus cenizas y hoy está a la cabeza de la revista Semana, convertida, bajo su dirección, en el medio que marca la pauta noticiosa y perturba la tranquilidad de Petro revelando, un día sí y otro también, un escándalo de corrupción, un abuso de poder, un episodio de incompetencia administrativa o, frecuentemente, una combinación de los tres. La situación que enfrenta hoy Vicky hace ver como un juego de niños lo ocurrido hace poco más de 8 años.

El 13 de mayo, Vicky, en video editorial, expresó:

“Nada de lo que está pasando con Petro me sorprende. Lo he advertido desde el principio, sin titubeos. A los colombianos les digo que la etapa de las medias tintas, de algunos empresarios y gremios transando con el Gobierno y de ‘gurús tranquilizadores’, está llegando a su fin. En su lugar, estamos entrando en un periodo de consecuencias”.

De inmediato, en su cuenta en X, Petro le hizo una pregunta:

 “¿Esta es su opinión o es una actividad periodística?”.

Después del trino presidencial, en sí mismo un ataque a la libertad de prensa, le han llovido Vicky críticas de todas partes, colegas incluidos, por, supuestamente, estar impulsando sus aspiraciones políticas desde la privilegiada posición que hoy ostenta en el periodismo.

La política y el periodismo, especialmente el escrito, han tenido fuertes vínculos a lo largo de la historia colombiana. Poderosas dinastías políticas, nacionales y locales, se construyeron alrededor de importantes diarios como El Tiempo, El Siglo, El Colombiano, El Heraldo, Vanguardia, La Patria, el País, etc.  Así mismo, destacados líderes políticos – los dos Lleras, Gómez Hurtado, López Michelsen, Pastrana Borrero, Galán Sarmiento, etc.- fueron eximios periodistas, en una época en la que la mayor parte los políticos colombianos escribían bien y hablaban mejor.

En honor a la verdad, hay todavía algunos políticos – Vargas Lleras, Nieto Loaiza y otros más - que escriben bien y tienen columnas de opinión en importantes medios, sin que a nadie se le haya ocurrido ponerlos a elegir entre su labor periodística y su actividad política. Caso similar al de Vicky Dávila es el de Luz María Sierra, directora de El Colombiano, cuyo medio fustiga con dureza - noticiosa y editorial - al gobierno de Petro, sin que nadie haya dicho que la señora Sierra está impulsando su candidatura valiéndose del diario que dirige.

Al proclamar a Vicky Dávila como candidata presidencial, Petro no tiene propósito distinto al de deslegitimar sus gravísimas revelaciones que no son inventadas por ella, sino que proceden de personajes cercanos a él, como su hijo Nicolás; su aliado político, Benedetti y sus subalternos Olmedo López y Sneyder Pinilla. Nadie ha desmentido lo dicho por estos personajes. Al proclamar aVicky como su eventual rival en las elecciones de 2026, Petro siembra dudas sobre esos testimonios y sobre los que puedan hacer en un futuro y sean divulgados por Semana.

Hoy la mayoría de medios, incluida Semana, son propiedad de grupos económicos o personas acaudaladas que no ejercen el periodismo ni participan abiertamente en la política. En sí mismo esto no es malo para la libertad de prensa, pero la vuelve frágil por la sencilla razón de que los medios de intervención de que dispone el gobierno pueden intimidar incluso a los más acaudalados.

Los periodistas que acogen la tesis de Petro sobre la supuesta candidatura de Vicky, la ponen en riesgo, incluso físico, como se colige del infame trino del Ministro del Interior, frente al cual no hay disculpa valedera.

LGVA

Mayo de 2024.