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sábado, 10 de enero de 2026

Salario mínimo desbordado: hecatombe económica garantizada

 


Salario mínimo desbordado: hecatombe económica garantizada

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

En septiembre de 2022, la revista Ensayos sobre Política Económica del Banco de la República, publicó la investigación titulada “Efectos macroeconómicos del salario mínimo en Colombia”, dirigida por Luis Eduardo Arango Thomas, la cual contó con la participación de veinte destacados economistas.  Sus resultados conducen a esta lacónica conclusión:

“…el salario mínimo tiene efectos negativos en casi todas las variables estudiadas, no permite un funcionamiento fluido del mercado laboral y no está cumpliendo con sus objetivos de contribuir a reducir la desigualdad y la pobreza”

En si misma, la existencia de una regulación de salario mínimo es mala política económica, pero sus efectos perversos se ven exacerbados cuando su incremento desborda todos los parámetros técnicos que supuestamente deben regir su fijación y las mismas expectativas de los actores económicos involucrados en la negociación.

Eso es lo ocurrido con el incremento de 23% fijado para 2026 por el Decreto 1469 de 2025. Completamente alejado del piso mínimo de negociación: 6,01% - inflación causada (5,10%) más productividad (0.,91%) – de la oferta patronal: 7,21% y de la petición de los sindicatos: 16%.  No es la primera vez que ante falta de acuerdo el gobierno decreta el incremento, pero nunca antes había fijado una cifra fuera del intervalo de discusión de las partes y, claro no, de manera tan exagerada: 7 puntos porcentuales por encima de la pretensión sindical y más de tres veces la oferta patronal.



Para justificar ese despropósito, el gobierno ha recurrido – en sustitución de los parámetros obligatorios de la ley 278 de 1996 – a un expediente carente de sustento legal y sin fundamento económico-demográfico, cual es una estimación de “Salario Vital” realizada por la OIT.

Según la ley 278 y la Sentencia C 815 de 1999, para fijar el salario mínimo, en ausencia de acuerdo, el Gobierno debe tener en cuenta la inflación causada, la meta de inflación, la productividad factorial total, la participación de los salarios en el ingreso nacional y el crecimiento del PIB. Pero no basta con enumerar esos factores, es preciso, como indicó el Concejo de Estado, “determinar el nivel de incidencia y el peso que cada uno de esos indicadores tiene sobre el porcentaje final de aumento del salario mínimo”.

 

El primer efecto del aumento exagerado del salario mínimo será mayor desempleo y más informalidad; también presionará la inflación por mayores costos laborales, la mayor demanda nominal y la indexación. Esto llevará a que el Banco de la República eleve la tasa de interés de política monetaria recesionando la economía. El impacto sobre las finanzas públicas será devastador por la elevación de la pensión mínima, el aumento de las transferencias sociales indexadas y la elevación de la nómina estatal. El déficit primario puede elevarse en 14 billones de pesos.

La ilegalidad del decreto es manifiesta y seguramente el Consejo de Estado así lo reconocerá en respuesta a las demandas. Eso puede ser tardío. En necesaria la suspensión provisional del destructivo decreto para evitar una verdadera hecatombe económica que sobrevendría de no pararse rápidamente su aplicación. 

LGVA

Enero de 2026

viernes, 2 de enero de 2026

El Capitán Alatriste

 

El Capitán Alatriste

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

Catorce años después de la arriesgada aventura italiana de El puente de los asesinos y casi treinta de la primera aparición del personaje y su cortejo de entrañables amigos y sórdidos enemigos, Arturo Pérez-Reverte nos trae una nueva aventura del Capitán Alatriste, esta vez una secreta y peligrosa Misión en Paris, ideada por el Conde-Duque de Olivares, Valido del Rey Felipe IV.  

En el tiempo histórico de la Saga, la Misión en Paris acontece un año después de las aventuras de El puente de los asesinos. Se trataba de acabar con el Dogo de Venecia y poner en su lugar uno más favorable a los intereses del Rey Católico. Una vez más, Don Francisco de Quevedo y Villegas actúa como intermediario entre la corte y los hombres de armas encabezados por Alatriste, que deben dar los golpes de mano que ocultamente favorecen los intereses del Reino de las Españas, comprometido en disputas de escala planetaria con todas las potencias europeas.



Las Aventuras del Capitán Alatriste son, por supuesto, una maravillosa recuperación del apasionante género de capa y espada con el trasfondo histórico del Siglo XVII, el del inicio de la larguísima decadencia del Imperio Español, con el ocaso del sol en Flandes, pero es también el Siglo de Oro, en el que España alcanzó las más elevadas cumbres literarias con Cervantes, Lope, Calderón, Tirso, Quevedo y Góngora. Los personajes de la saga leen a estos autores, conocen sus versos y asisten a la representación de su teatro. Alternan con ellos en las calles y plazas del Madrid de 70.000 habitantes y 400 tabernas en que habitan personajes históricos y de ficción, tan reales los unos como los otros en el poderoso relato de Pérez-Reverte.

El más presente es, por supuesto, Quevedo, compañero de copas y espadas del Capitán Alatriste en siete de los ocho tomos de la saga. Lope aparece paseando en las Gradas de San Felipe y toca la cabeza Íñigo Balboa, paje de Alatriste y narrador de la saga. “No olvides a ese hombre ni este día”, le dice a su pupilo el Capitán.  Más tarde, Quevedo, relaciona a Íñigo y Alatriste con Calderón, quien habría sido soldado en Flandes.

En el Caballero del jubón amarillo se representa una comedia de Tirso de Molina, “La huerta de Juan Fernández”, protagonizada por María de Castro, el amor imposible del Capitán. En este tomo se encuentran deliciosas conversaciones sobre la literatura del momento:       

“Por cierto, leí el Quijote en Sicilia – comenta el Capitán Contreras – Y a fe que no me pareció tan malo.

Ni a mi – apuntó Quevedo- Ya es novela famosa, y sobrevivirá a muchas otras”.

También, el XVII, es el siglo de Diego Velásquez, amigo personal de Alatriste. Según Íñigo, Diego el pintor habría rendido homenaje a Diego el espadachín retratándolo en el extremo derecho de La rendición de Breda.



 Estaré sumergido en la lectura de toda la Saga hasta mediados de enero. Cuando termine, volveré a la política, pues, hoy, en Colombia, como diría Quevedo, no queda sino batirse. 

LGVA

Enero de 2026