jueves, 25 de febrero de 2016

El precio del cilantro, el Ministro de Agricultura y Mamertonio.

El precio del cilantro, el Ministro de Agricultura y Mamertonio.

Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista, Universidad EAFIT

I

“Si ves, ya lo dijo el Ministro, esos intermediarios son los causantes de la inflación”. 

Esta fue la frase que soltó, sin saludarme siquiera, mi amigo Mamertonio, el lunes pasado hace quince días, cuando me llamó por celular a contarme que el Ministro de Agricultura estaba explicando en la radio las causas de la inflación.

-          A ver, hombre Mamertonio, que fue lo que dijo el Ministro.
-          Pues casi nada. Que con el cuento del Niño se elevan los precios, pero los intermediarios se quedan con todo y que el productor recibe prácticamente lo mismo.
-          ¿Cómo así?
-          Pues muy sencillo, mira el ejemplo que puso el Ministro, el del cilantro. En las grandes superficies la ramita se vende a $ 700 y el productor recibe $ 100. Es decir, un incremento de 600%. ¿Cuál es el valor agregado?  Como dice el Ministro, no será la bolsita que le ponen en el almacén.
-          Realmente la bolsita no es el valor agregado. Más que la bolsita lo que cuenta es la ubicación de la ramita de cilantro en un lugar del espacio y en un momento del tiempo. Si la ramita de cilantro está en los estantes de La Carísima, la tienda que queda a media cuadra de tu casa, un lunes a las 8 de la mañana probablemente la ramita con bolsita incluida tenga para ti un valor por lo menos igual al precio de $ 700 que le ponen los de la tienda. Recuerda, Mamertonio, un bien es algo con ciertas propiedades físicas y una localización en el espacio y el tiempo.
-          No me eches otra vez ese cuento neo-liberal con el que justificas a los capitalistas acaparadores y especuladores que aprovechan cualquier oportunidad para forrarse a costa del consumidor.
-           Pero hombre Mamertonio, lo que ocurre es que….
-          Nada de peros, no me digas nada de tus cuentos de economista. Déjalos para tus pobres alumnos de la Universidad. El Ministro tiene razón. Hay que eliminar todos esos intermediarios y comprarles directamente a los productores. Lo voy a hacer para demostrarte que si hay abuso y especulación, ya lo verás.

II

Ocho días más tarde volví a encontrar a Mamertonio. Al verme, con aire triunfal, me espetó:

-          Ven a ver economista de pacotilla. Ya tengo la prueba de que el Ministro tenía razón. Todas las verduras, legumbres y frutas de una semana que me habrían costado $ 100.000 en La Carísima, las compré directamente a los productores por $ 20.000. La quinta parte nada más. En tu tienda ese mercado cuesta 400% más. ¡Qué tal esa!  
-          Qué maravilla Mamertonio, ¿cómo hiciste?
-          Muy sencillo. Me fui para La Unión y allí compré las papas, de las capiras, así de grandes, no esas chumbimbas que venden en la tienda esa de la esquina de mi casa.  Me bajé por el Carmen de Viboral y compré el frijol.  Buenísimo, puro cargamanto. Después seguí para El Santuario y, a borde de carretera, le compré a un mismo campesino la zanahoria, la habichuela, las lechugas y la arveja, ya desgranada. Me devolví por Guarne y compré la papa criolla. Por la autopista norte me fui para Barbosa y allá por el Hatillo compré piñas, mangos, naranjas y mandarinas. Me fui por Matasanos y en Santa Rosa de Osos compré papaya, ahuyama, mora, vitoria y brevas.
-          Bueno, ¿y cuanto te demoraste haciendo todas esas compras, Mamertonio?
-          Salí de mi casa a las seis de la mañana y volví a las once de la noche.
-          ¿Cuánto tiempo te gastas cuando compras en La Carísima?  
-          Media hora.
-          ¿Y cuanta gasolina te gastaste en ese recorrido?
-          Casi un tanque. ¿Y eso que tiene que ver?
-          Dejaste de trabajar un día. ¿Cuánto te ganas diariamente en tu consultorio odontológico, Mamertonio?
-           Y eso a vos que te importa. ¿Me estás haciendo las cuentas?
-          No Mamertonio, lo que ocurre es que la gasolina que te gastaste y los ingresos que dejaste de percibir son tu costo de oportunidad o el costo que evitas cuando compras por $ 100.000 en la tienda lo que compraste por $ 20.000 en tu extraordinario recorrido. Con seguridad eso es mucha más plata que los $ 80.000 que te ahorraste. Ese es el valor agregado para ti por los intermediarios especuladores.
-          No, no me vengas con ese cuento del costo de oportunidad. Veinte mil es la quinta parte de cien mil. Eso no tiene vuelta de hoja. Y el Ministro tiene razón.
-          ¿Y vas a seguir haciendo eso todas las semanas?
-          Pues claro que no. No puedo dejar tirado el consultorio.
-          ¿Compraste el cilantro?
-          No, en Santa Rosa no había y tocaba ir hasta Yarumal y me dio jartera porque ya era muy tarde. El cilantro lo compré en La Carísima.  
-          ¿Te lo vendieron en bolsita?
-          Claro que sí. ¡Faltaba más!

LGVA
Febrero de 2016.


2 comentarios:

  1. Una análisis muy "vago", es decir, no tiene fundamento, y mucho menos consistencia. En el análisis de un economista sobre una relación tan importante como lo es la inflación y la intermediación uno esperaría un poco más. Mucha televisión y poca fundamentación teórica.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No existe ninguna relación entre inflación e intermediación.

      Eliminar