jueves, 6 de agosto de 2020

La importancia de la cobertura cambiaria en EPM


La importancia de la cobertura cambiaria en EPM


Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista


Algunas personas me han criticado por mi artículo sobre la pérdida por diferencia en cambio de EPM en el primer trimestre del año[1]. Señalan que se me fue la mano porque se trata de una pérdida puramente contable sin impacto sobre la caja y que un movimiento de la tasa de cambio en sentido contrario permite recuperarla. Esta posición es asumida por EPM en el boletín informativo de los resultados del primer semestre del año, donde puede leerse lo siguiente:

“A ello se suma un gasto neto contable, sin afectación de caja, por diferencia en cambio de $ 723 mil millones, producto de una reexpresión (SIC) de la deuda en dólares asociada a la devaluación acumulada del peso de 14,70%. En el trimestre se registró una reversión de $ 612 mil millones del gasto por diferencia en cambio respecto a marzo, dada una revaluación del peso colombiano durante el segundo trimestre de 2020”  

Todo eso puede ser cierto, pero es irrelevante frente al hecho de que la ausencia de cobertura pone a la empresa en un riesgo que no debería asumir dada la naturaleza de los negocios a los que se dedica.

La contabilidad de los negocios es de causación no de caja. Eso significa que los ingresos y los egresos se registran en el momento en que se causan. El sistema de causación tiene el propósito de evitar que se confunda la liquidez con la utilidad o la iliquidez con pérdida, al saber que tienen compromisos o acreencias que darán lugar a un movimiento de efectivo en algún momento del futuro.

Una pérdida por diferencia en cambio se traduce ipso facto en un aumento del valor de la deuda en moneda local por el monto exacto de la pérdida. En la contabilidad por partida doble, ese aumento de valor de la deuda tiene necesariamente una contrapartida que no puede ser otra cosa que una reducción del valor del patrimonio, puesto que el valor del activo sigue siendo el mismo antes y después de la pérdida. Como este texto está también dirigido a personas sin entrenamiento contable, me permito explicar brevemente la cuestión.

El activo (A) de una cualquier empresa se financia con recursos de los prestamistas, que se llaman deuda (D), y recursos de los propietarios, que se llaman patrimonio (P). En todo momento del valor del activo es igual a la suma de la deuda y el patrimonio, la famosa igualdad contable:

A = D + P

Esa es la esencia del balance general de cualquier compañía que nos dice a quién corresponde la propiedad del activo.

Cuando se registra una pérdida por diferencia en cambio (PDC) el valor de la deuda se incrementa en el mismo monto:

D´ = D + PDC

Como el valor del activo no ha variado, la contrapartida tiene que ser una reducción igual del valor del patrimonio:

P´ = P -  PDC

De tal suerte que, después de la operación, el balance general queda así:

A = D´ + P´

Donde, evidentemente, D´ > D y P´ < P. Es decir, un mayor valor del activo es propiedad de los acreedores y un menor valor de los propietarios. El “gasto neto contable” es una pérdida patrimonial. Eso no es trivial pues se alteran una serie de indicadores importantes en los mercados financieros.

Las operaciones de cobertura, que se realizan mediante los llamados derivados financieros (opciones, futuros, forward), tienen el objetivo de evitar que las variaciones de la tasa de cambio alteren los estados financieros por causas diferentes a las que tienen que ver con las actividades propias de la compañía. Cuando se presenta devaluación, la pérdida de por diferencia en cambio, por el aumento del valor de la deuda, es compensada por una ganancia equivalente en el instrumento de cobertura. En presencia de revaluación se produce el efecto contrario. De esta forma el estado de resultados refleja adecuadamente la operación de la compañía y el valor del patrimonio no es afectado por la diferencia en cambio. El único efecto es el costo de la cobertura que entra en los gastos financieros.

No sé si la ausencia de cobertura ha tenido o no un impacto sobre la caja. Si las alícuotas de los créditos se han cubierto con dólares adquiridos en el mercado spot, seguramente si la afectaron.

Como la pérdida por diferencia en cambio del primer semestre fue de $ 723 mil millones, para una devaluación cercana al 15%, el valor de la deuda descubierta al 31 de diciembre de 2019 es $ 4.8 billones, aproximadamente. Como la pérdida por diferencia en cambio del primer trimestre fue de 1.350 miles de millones, el valor de la deuda descubierta a 31 de diciembre de 2019 es de $ 5.4 billones, aproximadamente. Aparentemente, se han cubierto cerca de $ 600 mil millones en el segundo trimestre.

Se destaca en el boletín del segundo semestre que: “En el trimestre se registró una reversión de $ 612 mil millones del gasto por diferencia en cambio respecto a marzo”. Sinceramente es algo que me alegra, aunque preferiría ver que se avanza más en la cobertura de la deuda. Si fuera mi empresa, optaría por un mayor gasto en cobertura en lugar de dejar que los estados financieros estén como un yoyo – arriba y abajo – al vaivén de la tasa de cambio. Lo malo es que el dólar ha empezado nuevamente su marcha ascendente y una gran porción de la deuda continuaba descubierta a junio. 

LGVA

Agosto de 2020.

miércoles, 5 de agosto de 2020

¡Uribistas, a las calles!


¡Uribistas, a las calles!

Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista


“Yo que nací altivo y libre sobre una sierra antioqueña, llevo el hierro entre las manos porque en el cuello me pesa”


La detención del Presidente Uribe es un ataque artero de la izquierda radical contra nuestras libertades, porque Uribe es su más erguido defensor y el símbolo vivo de todas ellas. Si Uribe pierde su libertad, todos perderemos las nuestras; si no hacemos nada, debemos prepararnos para las cadenas.

Los dirigentes del Centro Democrático deben entender que es la hora de la unidad y la acción. Sin cálculos electorales de ninguna índole, deben ponerse al frente del pueblo uribista que está listo para salir a las calles pues sabe que no hay nada peor que el virus del comunismo.

Los dirigentes democráticos y liberales de todos los partidos deben deponer sus diferencias y solidarizarse sin vacilación con el Presidente Uribe. Deben entender que la izquierda no conoce límites en su objetivo de acabar con las libertades y que, si ahora van por Uribe, más tarde irán por ellos.

Los empresarios y trabajadores, que son el nervio vital de la economía, deben apoyar sin cortapisas a quien lideró al País cuando las libertades de emprender, de trabajar y de cosechar los frutos del esfuerzo estaban gravemente amenazadas y lo llevó otra vez por el sendero de la prosperidad y el crecimiento.

Las Fuerzas Armadas y los militares de la reserva activa no pueden aceptar que el hombre que lideró su combate victorioso contra los criminales de las Farc esté hoy privado de su libertad. Es hora de que muestren su apego a los valores fundamentales de nuestra República: libertad y orden.

No hay que temerle al discurso de una izquierda que subvierte, ataca, insulta, calumnia, denigra, difama, enloda y ofende y que, cuando se le responde, sale con sus hipócritas llamados a la no-polarización y al respeto a unas instituciones que se ha empeñado en destruir. La izquierda colombiana no es nadie para darnos lecciones de convivencia y democracia. Es hora de hacerle entender que el pueblo uribista, que sabe manifestarse y votar en paz, también sabe protestar. ¡Uribistas, a las calles!

LGVA

Agosto de 2020

martes, 4 de agosto de 2020

La Corte: ni respetable ni respetada


La Corte: ni respetable ni respetada

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

"Hemos llegado al situación escandalosamente paradójica en que nuestro sistema de justicia parece estarse pasando al bando de los criminales"

(Álvaro Gómez Hurtado)

La Corte Suprema de Justicia de Colombia muestra una vez más que sus magistrados son absolutamente incorruptibles: nada ni nadie puede inducirlos a hacer justicia. La decisión de detener al Presidente Uribe marca el punto culminante de su bancarrota jurídica y moral. La Corte ha perdido la poca respetabilidad que le quedaba después de la persecución a Felipe Arias, del vergonzoso tráfico de sentencias y de la ignominiosa liberación de Santrich. Hoy esa corte no es respetable ni merece ser respetada ni sus decisiones deberían ser acatadas porque tienen fundamentos y propósitos políticos y están signadas por la inocultable sed de venganza de la izquierda colombiana.

El proceso fue promovido por Iván Cepeda, figura política de las Farc y acérrimo enemigo de Uribe. Como si fuera un fiscal, Cepeda de paseó por las cárceles de Colombia y Estados Unidos buscando entre los delincuentes testimonios contra el Presidente Uribe. Los testigos son criminales condenados por la justicia ordinaria que buscan desesperadamente, a cambio de sus falsos testimonios, ser recibidos  en la JEP. Los jueces no han ocultado su animadversión por el expresidente y le han atropellado sus derechos de forma abierta y descarada.

En 2002, cuando Uribe llegó a la presidencia, las Farc tenían copadas las principales capitales del País y se preparaban para el asalto final contra la democracia. Uribe lo impidió y las derrotó militarmente; pero no pudo evitar el triunfo político que les entregaría en bandeja de plata el gobierno de Santos, al tiempo que instalaba en las cortes a izquierdistas simpatizantes de las Farc.

Esa corte politizada es la que acaba de ordenar la prisión domiciliaria del Presidente Uribe y la que lo condenará, de esto no debe caber la menor duda, al término de este vergonzoso proceso. Hay que decirlo sin ambages, el Presidente Uribe va a terminar en la cárcel porque ese es el objetivo de toda la izquierda colombiana que no le perdona haber impedido su ascenso al poder hace 18 años.  Prueba palmaria de la parcialidad de esa corte es el hecho de que haya liberado a un delincuente como Santrich, al tiempo que  le niega el derecho de defenderse en libertad al más ilustre y patriótico de los presidentes colombianos.

Es muy triste lo que está sucediendo, es un momento trágico y luctuoso para Colombia. El Presidente Uribe, fiel a su talante republicano, respetará la decisión de la Corte. Pero los colombianos no estamos obligados a hacerlo, todo lo contrario. Si queremos conservar la esperanza de que el País no siga por el despeñadero que lo está conduciendo a la pérdida de la democracia y las libertades, nuestra obligación es denunciar e irrespetar una decisión judicial sucia de prevaricato, corrupción y venganza política.

LGVA

Agosto de 2020.   

La economía se está recuperando: hay más basura.


La economía se está recuperando: hay más basura.


Luisa María Pérez Fernandez
Ingeniera Magister

Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista


La cuarentena ha puesto la economía en una situación calamitosa. El gobierno anuncia un “paquete” de medidas para reactivarla; el Banco de la República dispone una nueva reducción de su tasa de intervención y políticos y economistas proponen todo tipo de acciones para impulsar la recuperación de la economía. Como en botica, hay de todo ahí: cosas razonables y soberanas tonterías. Esa profusión de propuestas parece ignorar la medida más importante: dejar que la gente vaya a trabajar.

Ni la pandemia ni la cuarentena destrozaron el aparato productivo ni acabaron con las habilidades físicas e intelectuales de trabajadores y empresarios. El capital físico y humano de la economía colombiana está intacto y listo para reanudar a plena máquina la producción de riqueza real para la sociedad. Por ello, lo más importante es dejar que empresarios y trabajadores puedan ir a trabajar, a producir, a vender, a comprar, porque la dinámica de la economía no es otra cosa que la vasta red de intercambios mediante la cual nos prestamos servicios los unos a los otros.

La increíble capacidad de recuperación de la economía la muestra el aumento en la generación de residuos sólidos (GRS) en respuesta solamente a una disminución parcial de las restricciones a la actividad económica impuestas por la cuarentena. La GRS es una variable cointegrada con el Producto Interno Bruto (PIB), lo que significa que evolucionan de la mano, bajo un estrecho vínculo estructural de largo plazo, y que entre ellas existe una fuerte relación de causal, que evidentemente va del PIB a la GRS.

En un interesante estudio titulado “Solid Waste and GDP: A Cointegration Analysis”, los investigadores de la Escuela de Economía de la Universidad Eafit, Jim Sánchez, Luisa Pérez y Hermison Velásquez, utilizando datos trimestrales de la GRS en Medellín y del PIB de Colombia, en el período 2000 – 2017, encontraron un alto grado de cointegración entre ambas series y estimaron en 0.78 la elasticidad entre el PIB y la GRS, lo cual significa que un aumento de 1% del PIB da lugar a un aumento de 0.78% en la GRS.

La gráfica muestra el efecto de la cuarentena en la evolución de la GRS en Medellín y los demás municipios del Valle de Aburrá. En el caso de Medellín, de un máximo de 14.000 toneladas, en la segunda semana de marzo, antes de que fuera decretada la cuarentena, se cae a 10.000, en la segunda semana de abril, en el momento más severo de las restricciones. Luego, especialmente después de la reactivación de la construcción y la manufactura, se recupera y a mediados de junio estaba alcanzado el nivel previo a la cuarentena. La GRS de los otros municipios muestra un comportamiento similar.


                                                           

Es claro pues que la economía se está recuperando como consecuencia de la mera reducción de las restricciones impuestas por de la cuarentena. Por ello, la decisión más importante del Gobierno Nacional y de las administraciones locales es continuar y acelerar el levantamiento de esas restricciones.

Por supuesto que serían bienvenidas una reducción de la tributación asfixiante a las empresas y una radical reforma al mercado laboral que facilite la contratación, pero, mientras eso llega, basta con que empresarios y trabajadores puedan salir a trabajar.

Agosto de 2020.

domingo, 2 de agosto de 2020

¡Uribe, libre!


¡Uribe, libre!

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista


Una periodista muy bien informada, de la clase que los jueces utilizan para filtrar sus decisiones o el sentido de las mismas, puso en circulación la especie de que la Corte Suprema de Justicia se dispone a ordenar el encarcelamiento del Presidente Álvaro Uribe. Esta sería la culminación de la ofensiva iniciada el 7 de septiembre de 2011, por el dirigente comunista Iván Cepeda cuando acusó al Presidente Uribe de para-militarismo. Todo en esa ofensiva es turbio y descaradamente anti-jurídico.

El denunciante, Iván Cepeda, quien durante años ha ejercido como defensor y vocero oficioso de las Farc, es un claro enemigo político del Presidente Uribe, responsable de la derrota de la guerrilla de sus afectos. Cepeda, como si fuera un fiscal, se paseó por todas las cárceles de Colombia y Estados Unidos buscando testimonios entre los para-militares. En cualquier tribunal del mundo esta circunstancia habría bastado para desechar la acusación de Cepeda por su evidente motivación política y para encausarlo a él por el delito de falsa denuncia.

Los testigos son criminales condenados a duras penas por la justicia ordinaria y que aspiran a incorporarse a la JEP, para obtener el tratamiento especial que esta jurisdicción ofrece a los peores delincuentes dispuestos a confesar cualquier pecadillo. Casualmente, la esposa de Cepeda, Pilar Rueda, es asesora de la JEP, en la Unidad de Investigaciones, que es la encargada de formular las acusaciones en los procesos. El odio hacia el Presidente Uribe y el deseo de recibir beneficios jurídicos a cambio de sus acusaciones, hacen poco creíble el testimonio de personajes como Pablo Hernán Sierra y Juan Guillermo Monsalve, quienes, en lugar de estar siendo procesados por el delito de falso testimonio, gozan de beneficios carcelarios, incluida la dotación de computadores y teléfonos celulares. 

Por el lado de los jueces, las cosas no son mejores. Son escandalosos los atropellos de la CSJ al derecho a la defensa y al debido proceso del Presidente Uribe. Después de desechar la denuncia por falsedad de testigos interpuesta contra Cepeda, el magistrado Barceló inicia una investigación contra el Presidente Uribe, investigación que mantiene en secreto durante más de cinco meses y en desarrollo de la cual, durante un mes, se intercepta ilegalmente al Presidente Uribe y varias personas que le son cercanas. Ningún escrúpulo tuvo el magistrado Barceló para incorporar esas interceptaciones ilegales al proceso contra el expresidente. Quizás no sea ocioso recordar que el magistrado Barceló presidía la sala penal de la CSJ en agosto de 2011, cuando ese tribunal decidió que los documentos de los computadores de Raúl Reyes no podían ser prueba en ningún proceso penal por haber sido obtenidos ilegalmente.  

A pesar de que, en mayo de 2018, el Presidente Uribe solicita a la CSJ le certifique la existencia de investigaciones en su contra, solo dos meses más tarde se le notifica el proceso y es llamado a indagatoria, sin haber sido escuchado en versión libre, a lo que tienen derecho los aforados, a pesar de haberlo solicitado en varias oportunidades, después de haberse enterado de la existencia del proceso en su contra por filtraciones del sumario.

Durante todo el proceso han sido constantes las violaciones a la reserva del sumario, del cual parecen tener copia permanentemente actualizada periodistas abiertamente hostiles al Presidente Uribe, como Daniel Coronel. 

En septiembre de 2019, el magistrado Cesar Reyes recibe testimonios en el proceso contra el Presidente Uribe, absteniéndose de escuchar los de varios para-militares que afirman haber recibido presiones de Iván Cepeda para que testificaran en contra de Álvaro Uribe y de su hermano Santiago.

Los cinco magistrados de la Sala Penal de la CSJ tienen en sus manos la oportunidad de revindicar un tribunal cuyo prestigio está por el suelo después del escándalo del Cartel de la Toga y la afrentosa liberación del delincuente Santrich, entre otros desafueros.

Si la Corte vuelve a equivocarse, el Presidente de la República está en la obligación de negarse a acatar una decisión ostensiblemente violatoria del derecho al debido proceso consagrado en el artículo 29 de la Constitución. La separación de poderes no puede invocarse para violar la Constitución.  

El Centro Democrático debe demostrar que es algo más que una mera coalición de políticos que han buscado promover su carrera a la sombra del prestigio de Uribe. Si, con una respuesta endeble y pusilánime, decepcionan a los ciudadanos, tendrán que prepararse para recibir la dura lección de que en Colombia hay más uribismo que Centro Democrático.

LGVA

Agosto de 2020.

sábado, 1 de agosto de 2020

La desaparición de El Mundo


La desaparición de El Mundo


Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista


Duele la desaparición de El Mundo, después de más de 40 años de actividad ininterrumpida, con periodismo de calidad informativa y pluralidad de opinión. Desde hace dos años, cuando la publicación impresa diaria le dio paso a una semanal, el diario quedó herido de muerte porque había perdido su esencia. La desaparición de los periódicos impresos es una de las consecuencias nefastas de llamada revolución digital; nefasta porque los ha destruido sin sustituirlos por nada mejor.

La prensa impresa, que resistió los embates de la radio y la televisión, agoniza en todos los países. Se cuentan por centenas los diarios desaparecidos y los que subsisten lo hacen en formatos cada vez más escuálidos y pobres en contenido. Sin la palabra impresa, la fuerza de la vieja sentencia, “lo escrito, escrito está”, se desvanece y con ella las exigencias del rigor informativo y de la clara separación entre la opinión y la noticia.

Estas dos fueron las características señeras de El Mundo que nunca ocultó su carácter de diario liberal militante, pero abierto siempre a una amplia diversidad de opiniones, tanto en la época de Don Guillermo Gaviria, como en los últimos años bajo la orientación de su hija Irene y de mi querida amiga Luz María Tobón.

El de Don Guillermo fue un liberalismo doctrinario, más bien clásico, cuya orientación intervencionista no lo apartó nunca de la defensa de la iniciativa privada como fundamento de la actividad económica en una sociedad verdaderamente libre. Por supuesto que, como periodista, fue también un liberal en el sentido partidista, aunque, el gran hacedor de empresas que fue, seguramente se habría sentido contrariado por la orientación anti-empresarial que aqueja a sectores amplios del que fue siempre su partido.  

Quizás a causa de la bancarrota ideológica del Partido Liberal, el liberalismo de El Mundo de los últimos años perdió su matiz partidista y se hizo más conceptual y de principios, buscando irradiar los valores de la democracia liberal y la iniciativa privada con responsabilidad social a las gentes de todos los partidos y la sociedad entera.

Esa defensa de la democracia liberal se expresó en sus cuestionamientos al proceso de paz por su indiferencia frente a las víctimas de la Farc y las grandes concesiones hechas a lo que no era más que organización criminal que no representaba a nadie, como quedó en evidencia con las paupérrimas votaciones recibidas en las dos elecciones en las que ha participado.  

Su reconocimiento de la iniciativa privada como fundamento de la actividad económica y de la creación de riqueza, se manifestó recientemente en su insistente reclamo de la reactivación de la economía acompañada de la flexibilización de la contratación laboral.

Pero quizás la más firme posición de El Mundo en los últimos años fue su incansable y persistente reclamo al gobierno a cumplir su misión fundamental de proteger la vida de los ciudadanos. No importa lo que el gobierno haga en cualquier ámbito, si no protege la vida de las personas está incumpliendo gravemente su obligación constitucional y lo que es en definitiva su razón de ser.

Muchos años atrás, cuando, por incompatibilidad con mi actividad profesional, decliné la invitación que me hiciera a escribir en el periódico que acababa de adquirir, Don Guillermo, insistente, me dijo que escribir en El Mundo sería un honor.

Hace algunos años, por invitación de Luz María Tobón, El Mundo acogió generosamente mis artículos. Me sentí cómodo y complacido de hacer parte de tan noble empresa periodística y muy honrado, como había anticipado Don Guillermo.

LGVA

Agosto de 2020.

domingo, 26 de julio de 2020

Quintero fracasa en el manejo de la pandemia y abre la puerta a la invasión cubana


Quintero fracasa en el manejo de la pandemia y abre la puerta a la invasión cubana


Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista


El alcalde Quintero ha fracasado en el manejo de la pandemia. Medellín tiene actualmente la más alta tasa de contagios por Covid 19. La tasa reproductiva efectiva de la Ciudad es de 1,26, la más alta de Colombia, frente a 1,14 del País y 1,16 de Bogotá. Eso significa que 100 ciudadanos contagiados pueden contagiar otros 126.

Además de fracasar en el control de la expansión de la pandemia, también fracasó en la ampliación de la capacidad hospitalaria para atender a los pacientes más graves. No ha cumplido nada de lo prometido. La ampliación de las UCI de los hospitales de la Ciudad se hizo con donaciones del sector privado y los ventiladores aportados por el Gobierno Nacional. Postobón financió el proyecto de los ventiladores mecánicos que están siendo fabricados por empresas privadas, Haceb y Auteco, que adaptaron sus líneas de producción para atender la emergencia.

Al sector privado y al Gobierno Nacional debe Medellín la ampliación de su capacidad hospitalaria, nada a la Administración Municipal y menos al alcalde Quintero que no hace otra cosa que hablar, hablar, hablar y mentir.

El martes 22 de julio, en reunión con representantes de las agremiaciones médicas de la Ciudad, el alcalde Quintero preguntó si consideraban necesaria la presencia de personal médico proveniente del extranjero, pues tenía ofertas de una docena de países. Ante la respuesta negativa, el alcalde se abstuvo de mencionar que una semana atrás, el 15 de julio, había firmado la carta en la que pide al embajador de Cuba colaboración de personal médico de ese país, saltándose a la Cancillería. Mentir no solo decir mentiras sino, sobre todo, ocultar la verdad.

Los médicos que envía Cuba a "colaborar" son una caterva de ineptos que fueron echados de Italia, Bolivia y Brasil por incompetentes y costosos. Los países comunistas no hacen solidaridad. Las misiones médicas cubanas no son misiones humanitarias sino un mecanismo de aportarle dinero a la dictadura que cobra entre cuatro y seis mil dólares mensuales por cada médico.

Pero además esos médicos también sirven para inocular el virus del comunismo en las capas más pobres y vulnerables de la sociedad. A la Venezuela de Chávez llegaron inicialmente unos supuestos médicos. Hoy son más 40.000 los agentes cubanos instalados en ese país, persiguiendo a la oposición, adoctrinando a la gente, apuntalando el régimen criminal de Nicolás Maduro. También hay centenas de agentes del G-2, el servicio de inteligencia cubano, que persiguen y acosan a los líderes de la oposición y que entrenan las milicias chavistas encargadas de reprimir la protesta contra el régimen.

Hay que decirlo sin ambages. Lo del Covid -19 es una excusa. Como lo han señalado las agremiaciones médicas, Medellín cuenta con personal suficiente y bien capacitado para enfrentar la emergencia.  No puede el alcalde decir que la falta de recursos humanos lo obliga a impulsar la invasión cubana.  El propósito del alcalde es apoyar financieramente a la dictadura cubana y al mismo tiempo avanzar en el adoctrinamiento comunista, todo ello con los recursos de la Ciudad.

LGVA

Julio de 2020.