viernes, 6 de junio de 2014

Regulación de la calidad del servicio en el régimen de los servicios públicos domiciliarios


Regulación de la calidad del servicio en el régimen de los servicios públicos domiciliarios[1].

 

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista, Docente Universidad EAFIT

Consultor, Fundación ECSIM

 

I.                   Introducción.

En materia de compensación o resarcimiento a los usuarios por deficiencias o fallas en la prestación de los servicios o de sanciones a las empresas por esas mismas causas, es necesario distinguir tres modalidades desde el punto de vista jurídico. Están, en primer lugar, las sanciones administrativas impuestas de oficio o a petición de parte por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios u otra autoridad administrativa de vigilancia o control. En segundo lugar están las decisiones judiciales favorables a los usuarios. Finalmente están las compensaciones o descuentos a los usuarios vinculadas de forma expresa al régimen tarifario. Es esta última modalidad la que propiamente hablando se entiende como regulación de la calidad del servicio.

La ley 142 sentó los principios para la regulación de la calidad de los servicios públicos domiciliarios.  Las comisiones de regulación debían desarrollar esos principios de acuerdo con las particularidades técnicas y económicas de los servicios a su cargo. Dicho desarrollo ha sido especialmente notable en los servicios de energía eléctrica y gas; menos avanzado en los de acueducto, alcantarillado y aseo. Inicialmente se presentan en este documento los principios legales de regulación de la calidad (II) y posteriormente se examina su aplicación mediante resoluciones en los diferentes servicios (III, IV, V, VI y VII). Se concluye con una síntesis y algunas recomendaciones (VIII). 

A pesar de los avances, la regulación de la calidad está a la saga de la regulación de las tarifas. La aplicación de la regulación de la calidad depende en buena medida de la voluntad de las empresas pues son ellas las que manejan la información para determinar la magnitud de los incumplimientos y la cuantía de las compensaciones. En este terreno se presenta una situación de asimetría de información especialmente notable. El principal problema de la regulación de la calidad es la reducción de la asimetría de información.

 

II.                La regulación de la calidad en la ley 142

En los servicios públicos domiciliarios la regulación de la calidad es tan importante como la regulación de precios. El consumidor es abusado tanto si se le cobra un precio excesivo como cuando se le suministra un servicio de mala calidad. La ley 142 de 1994 dio especial importancia a la regulación de la calidad. El artículo 2 señala entre los fines de la intervención del estado en servicios públicos el garantizar la calidad del bien objeto del servicio público y asegurar su prestación continua e ininterrumpida, sin excepción alguna[2]. También indica que “la prestación continua de un servicio de buena calidad, es la obligación principal de la empresa en el contrato de servicios públicos”[3].  Un concepto central es el la integralidad de la tarifa: “toda tarifa tendrá el carácter de integral, en el sentido de que supondrá una calidad y grado de cobertura del servicios, cuyas características definirán las comisiones reguladoras. Un cambio en estas características se considerará como un cambio en la tarifa”[4]. Finalmente, entre las funciones de las comisiones de regulación está “fijar las normas de calidad a las que deben ceñirse las empresas de servicios públicos”[5].

El fundamento legal de la regulación de la calidad se encuentre en el capítulo III del título IV de la ley 142 donde se introduce el concepto de falla en la prestación del servicio. El enunciado es de especial claridad:

“La prestación continua de un servicio de buena calidad, es la obligación principal de la empresa en el contrato de servicios públicos. El incumplimiento de la empresa en la prestación continua del servicio se denomina, para los efectos de esta ley, falla en la prestación del servicio”[6].

La falla en la prestación da lugar una reducción automática en el cargo fijo y a indemnización por los perjuicios causados al usuario. El descuento en el cargo fijo debe aplicarse de oficio por la empresa cuando la suspensión del servicio ocurre continuamente durante quince días en un mismo período de facturación. El caso del servicio de aseo no hay lugar a cobro alguno si la frecuencia de recolección es inferior al cincuenta por ciento de lo previsto en el contrato para la zona en la que se halla el inmueble. La ley fija también montos mínimos para las indemnizaciones[7].

III.             Regulación de la calidad en energía eléctrica.

La regulación de la calidad del servicio de electricidad comprende tres aspectos: calidad de la transmisión, calidad de la distribución y calidad de la potencia eléctrica. También hay regulación sobre la calidad de la atención comercial.

1.      Transmisión.

En transmisión se regula la continuidad del servicio eléctrico en la medida en que ésta puede ser afectada por la indisponibilidad de las líneas y demás elementos del Sistema de Transmisión Nacional (STN). La resolución 061 de 2000 fijó límites a la duración de las indisponibilidades de los diversos elementos. El exceder esos límites da lugar a la reducción del ingreso regulado mensual del transportador. La reducción 011 de 2009, actualmente en vigencia, hizo más exigente esa regulación. Además de compensaciones por exceder límites de duración de indisponibilidades, estableció un plazo máximo de 6 meses para la recuperación de activos indisponibles por catástrofes naturales y estableció compensaciones por la energía no suministrada por causa de la indisponibilidad de los activos. Cuando la energía no suministrada por indisponibilidad de un activo excede el 2% de la predicción horaria de la demanda, hay lugar a compensación por la vía de la reducción del ingreso regulado. La energía no suministrada es valorada a costo de racionamiento. En la tabla 1 se muestran las máximas horas anuales de indisponibilidad para los diferentes activos del STN.

Tabla 1
 


2.      Distribución: STR y SDL

Las normas sobre calidad del servicio de distribución están contenidas en la Resolución 097 de 2008. Se considera distribución el transporte de electricidad a niveles de tensión iguales o inferiores a 110 Kv. Las líneas y equipos a 110 Kv, nivel de tensión 4, conforman los Sistemas Regionales de Transmisión (STR), de los cuales, para efectos tarifarios, hay dos en el País: el norte y el centro-sur. Las líneas y equipos a tensiones inferiores a 110 Kv conforman los Sistemas de Distribución Local (SDL). La regulación de los STR es similar a la del STN; la de los SDL es un tanto más compleja.

El número máximo de horas de indisponibilidad permitidas en el STR, al igual que en el STN, se calcula sobre una ventana móvil de 12 meses. La tabla 2 muestra los valores vigentes para el STR. La compensación, que asume la forma de una reducción del ingreso regulado, se aplica cuando el número de horas de indisponibilidad de un activo o grupo de activos supera el número máximo permitido. La resolución 097 de 2008 señala explícitamente los eventos de indisponibilidad que no dan lugar a compensación. Están excluidas las indisponibilidades causadas por catástrofes naturales, eventos de terrorismo y situaciones operativas especiales. También hay lugar a compensación por la energía no suministrada y por la indisponibilidad causada en otro u otros activos que estando disponibles no pueden operar por la indisponibilidad de un tercero.

Tabla 2
 


Para regular la calidad de la calidad del servicio de distribución en los Sistemas de Distribución Local (SDL) la resolución 070 de 1998 estableció el esquema de indicadores de Duración Equivalente de la Suspensión (DES) y Frecuencia Equivalente de la Suspensión (FES). El DES mide la duración de todos los cortes de electricidad superiores a tres minutos registrados en un trimestre; el segundo, FES, mide la cantidad de cortes superiores a tres minutos ocurridos en el mismo período de tiempo. Para cada operador de red (0R) se definieron indicadores. La superación de los valores de referencia daba lugar a reducciones en la factura de los usuarios afectados. Los valores a compensar por DES (VCDES) y FES (VCFES) se calculaban con base en las siguientes ecuaciones:

VCDES = (DESE – DESM)*CR*DP

VCFES = (FESE – FESM)*(DESE/FESE)*CR*DP

(Donde: VCDES: valor a compensar por DES; DESE: DES efectivo en el período; DESM: Valor DES máximo permitido; CR: Costo de racionamiento; DP: Demanda promedio; VCFES: Valor a compensar por FES; FESE: FES efectivo en el período; FESM: Valor FES máximo permitido).

La resolución 097 de 2008 modifica sustancialmente el modelo de regulación de la calidad en distribución. Se adoptó un esquema de incentivos vinculados a la tarifa. Se define un referente de calidad media que en caso de ser superado da lugar a un aumento del cargo por uso o a una reducción en el caso contrario. También se introdujo en esta resolución el concepto de “usuarios peor servidos” los cuales son objeto de compensación directa, aún si el OR está cumpliendo o superando las metas de calidad media, si su servicio es de una calidad significativamente inferior a esa media.

El indicador de calidad es la relación entre la energía no suministrada y la energía vendida. Para cada OR se definió un índice de referencia agrupado de discontinuidad (IRAD) basado en sus registros históricos para los años 2006 y 2007. Contra este indicador se compara el desempeño efectivo del OR medido por el índice trimestral agrupado de discontinuidad (ITAD). La diferencia entre el IRAD y el ITAD valorada por el costo de racionamiento se traduce en una variación del cargo de distribución:

ΔD = (IRAD – ITAD)*CR

La compensación al “usuario peor servido” tiene lugar cuando ΔD es igual o mayor que cero. El “usuario peor servido” es aquel que está conectado a circuitos con índices de discontinuidad por transformador inferiores al índice de discontinuidad promedio del grupo de calidad al que pertenece el OR. Hay que anotar que la regulación establece las indisponibilidades excluidas (por catástrofes naturales, terrorismo, causadas por terceros, etc.) del cálculo de los índices y que existen cuatro grupos de calidad según el tamaño de la población[8].

3.      Calidad de la potencia eléctrica.

La regulación de calidad de la potencia eléctrica (CPE) está desarrollada en las resoluciones 070 de 1998, 024 de 2005 y 016 de 2007. La CPE se define como “el conjunto de calificadores inherentes de fenómenos inherentes a la forma de onda de la tensión, que permiten juzgar el valor de las desviaciones de la tensión instantánea con respecto a su forma y frecuencia estándar, así como el efecto que dichas desviaciones pueden tener sobre los equipos eléctricos u otros sistemas”. Se trata de una cuestión extremadamente técnica cuyo manejo usualmente solo concierne a los especialistas de los operadores de red. Las normas técnicas de calidad de la potencia fueron establecidas por el ICONTEC donde existe, desde 2000, un comité de calidad de la energía[9]. Cuando los consumidores son afectados en sus equipos hay lugar a compensaciones individuales que deben ser gestionadas por la vía administrativa o judicial.

4.      Calidad de la atención comercial.

Es la medida de la satisfacción del usuario con la empresa. La primera regulación fue expedida mediante la resolución 108 de 1997 en donde se fijaron indicadores sobre tiempo de respuesta a solicitudes de conexión, de atención a reclamos, etc. En 2010 se expidió la resolución 158 para consulta. Se plantean indicadores para el operador de red y el comercializador.

Para la conexión se distinguen tres eventos: solicitud de factibilidad de conexión, solicitud de conexión y solicitud de puesta en servicio de la conexión. Estos indicadores conciernan al operador de red (OR).

·         Respuesta a la solicitud de factibilidad del servicio, RSFS: Porcentaje de solicitudes de factibilidad del servicio resueltas por el distribuidor dentro del referente. El distribuidor tendrá un plazo máximo de siete (7) días hábiles para responder las solicitudes de factibilidad del servicio, con el fin de que el usuario proceda a realizar el diseño de su instalación. Mínimo estándar obligatorio 100% de las solicitudes.

·         Respuesta a la solicitud de conexión, RSC: Porcentaje de solicitudes de conexión resueltas por el distribuidor dentro del referente. El distribuidor tendrá un plazo máximo de siete días hábiles para solicitudes correspondientes al nivel de tensión 1; de 15, para los niveles 2 y 3 y de 20 días para el nivel de tensión 4. El referente es el cumplimiento del 100% de las solicitudes en los plazos indicados.

·         Respuesta a la solicitud de puesta en servicio de la conexión, RPSC.  Porcentaje de solicitudes de puesta en servicio de la conexión resueltas por el distribuidor dentro del referente. El distribuidor tendrá un plazo máximo de 7 días hábiles para solicitudes correspondientes al Nivel de Tensión 1; de 10 días para los niveles 2 y 3 y de tres meses para el nivel 4. Los plazos pueden extenderse – hasta 14 días en el nivel 1, hasta 30 en el 2 y 3 y hasta cuatro meses en el 4 – si es necesario realizar pruebas técnicas. Se deben atender el 100% de las solicitudes en los plazos señalados.

También están regulados aspectos como el aviso previo de las interrupciones programadas; el tiempo de respuesta a las peticiones, quejas y reclamos; la calidad de la atención telefónica; el cumplimiento de citas con los usuarios; los tiempos de revisión de acometidas; los tiempos de reconexión; etc.

IV.             Regulación de la calidad en gas natural y GLP por red.

En gas se regula la calidad del producto y la calidad del servicio. La calidad del producto está regulada por las resoluciones 071 de 1999, 054 de 2007 y 131 de 2009. Se establecen especificaciones en cuanto a poder calorífico, contenido de líquidos, contenido de azufre, contenido ce CO2, contenido de nitrógeno, contenido de oxígeno, contenido de vapor de agua, temperatura de entrega, contenido de polvos y materiales en suspensión, presión de entrega, etc. Estos aspectos de regulación conciernen básicamente al comercializador y al remitente. En caso de no cumplirse los estándares, el comercializador puede rehusar la entrega.

La calidad del servicio está regulada por la resolución 100 de 2003. Los estándares definidos son aplicables a los usuarios que se conectados a sistemas de distribución de gas natural por redes de tuberías y a sistemas de distribución de GLP por redes de tuberías. La lectura, medición y reporte de los estándares es responsabilidad del distribuidor pero cada agente de la cadena es responsable por el incumplimiento que cause a los indicadores. Los estándares son los siguientes:

·         Duración Equivalente de Interrupción del Servicio (DES). Es el tiempo total de interrupción del servicio a cada usuario durante un mes. Se excluyen las interrupciones originadas por las causales establecidas en los Artículos 139, 140 y 141 de la Ley 142 de 1994 o normas que las modifiquen e, interrupciones por conexión de nuevos usuarios. El valor de referencia es de cero interrupciones. Toda interrupción da lugar a compensación al usuario. Las interrupciones programadas deben ser informadas con cinco días de antelación.

·         Índice de Presión en Líneas Individuales (IPLI). Es el porcentaje de mediciones de la presión dinámica de suministro que se encuentra en el rango de presiones de referencia.

·         Índice de Odorización (IO). Es el porcentaje de mediciones del nivel de la concentración de odorante en el gas distribuido, que se encuentran dentro del rango de referencia.

·         Índice de Respuesta a Servicio Técnico (IRST). Es el porcentaje de solicitudes, por tipo de evento, cuyo tiempo de atención está dentro del valor definido como parámetro de referencia. Los eventos considerados son escape de gas, incendio, calidad de la llama e interrupción del servicio. El tiempo de atención se determina desde el momento de recibir la llamada, o registrar el evento, hasta el momento en el cual la empresa llega al sitio donde ocurrió el evento.

La responsabilidad de estos indicadores de cara al usuario recae sobre el comercializador el cual podrá, no obstante, reclamar a otros agentes de la cadena sobre su responsabilidad en la ocurrencia de eventos o incumplimiento de los indicadores.

Solamente el incumplimiento del indicador DES da lugar a compensaciones directas a los usuarios. En los demás casos el comercializador puede ser sancionado por multas impuestas por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. El valor a compensar por incumplimiento del indicador DES se descuenta de la factura y es el producto tiempo de interrupción en el mes (DES) por el costo de la interrupción (CI) por la demanda promedio horaria del usuario en los doce últimos meses (DP):

VCD = DES x CI x DP

V.                Regulación de la calidad en acueducto y alcantarillado.

La calidad del agua para consumo humano más que de regulación económica es un asunto de salud pública. Las norma vigentes al respecto son el decreto 1575 de 2007 y la resolución 2115 de 2007.  Dichas normas fijan el valor que deben tener ciertos los parámetros físicos, químicos y microbiológicos para que el agua pueda ser considerada como apta para el consumo humano. Establecen también los procesos y procedimientos para la verificación de la calidad, las autoridades responsables y la periodicidad de los muestreos. Se definen el Índice de riesgo de la calidad del agua (IRCA) y el Índice de riesgo municipal por abastecimiento de agua para consumo humano (IRABAM). El primero resulta de la suma de los puntajes de riesgo fijados para 22 características físicas, químicas y biológicas del agua y tiene un valor entre cero, riesgo inexistente, y cien, riesgo máximo.  El segundo considera las características de los sistemas de tratamiento, la forma de distribución y la continuidad del abastecimiento. También tiene un valor entre cero y cien con la significación ya indicada.

Tanto para el IRCA como para el IRABAM se definen cinco niveles de riesgo que dan lugar a la intervención de diversas autoridades y a la adopción de medidas por parte de éstas y del operador. La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD) interviene en lo referente al registro de la información en el SUI y en el seguimiento de los planes de mejoramiento que deben acometer los prestadores. Adicionalmente, de acuerdo con el artículo 59 de la ley 142, la imposibilidad de una empresa para prestar el servicio con la calidad y continuidad debidas es causal de intervención por la SSPD.

No existe en acueducto y alcantarillado un régimen de regulación de la calidad del servicio que dé lugar a reducción de la tarifa o a compensaciones directas al usuario por descuentos en su factura. La resolución 287 de 2004, donde está establecido el marco de la regulación tarifaria actualmente vigente, no contiene ninguna disposición al respecto. La resolución 315 de 2005, que establece el nivel de riesgo de los prestadores, incluye indicadores de calidad del agua.

En 2009, la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA), puso a consideración de los agentes y terceros interesados una metodología tarifaria para acueducto y alcantarillado que incluía un régimen de calidad y descuentos. En sus rasgos fundamentales este régimen está incorporado en la metodología propuesta por la CRA para el próximo período tarifario. A continuación se describe la propuesta con base en documento de trabajo elaborado por la CRA[10]. 

Se plantean dos dimensiones: calidad de la gestión técnica y calidad de la gestión comercial. La primera se verificaría con dos indicadores: el índice de calidad del agua potable (ICAP) y el índice de continuidad (ICON); la segunda con el índice de quejas y reglamos (IQR). El incumplimiento de los niveles de referencia de estos indicadores da lugar reducciones en la tarifa. En el caso del ICAP el descuento aplicaría a todos los suscriptores del sistema; en el caso del ICON a los afectados con la discontinuidad del servicio y en el del IQR a los suscriptores cuyos reclamos fueron resueltos favorablemente en segunda instancia. Los descuentos asociados al incumplimiento del ICAP y del ICON aplican al cargo por consumo; los asociados al IQR, al cargo fijo. Finalmente, los tres indicadores aplican al servicio de acueducto; al de alcantarillado solo aplica en IQR. Para el ICAP la fuente de información serían las autoridades sanitarias; para los otros dos las mismas empresas con verificación de auditor externo, en el caso de las privadas, u oficina de control interno, en el de las públicas.

Tabla 3
 

VI.             Regulación de la calidad en el servicio de aseo.

En el servicio de aseo no se ha desarrollado una regulación de la calidad vinculada a la regulación tarifaria. La ley 142 contiene disposiciones de aplicación inmediata en caso de falla en la continuidad en la prestación de este servicio. El artículo 137.2 señala que no hay lugar a cobro por “el servicio de recolección, transporte y disposición final de residuos sólidos, si en cualquier lapso de treinta días la frecuencia de recolección es inferior al cincuenta por ciento de lo previsto en el contrato para la zona en la que se halla el inmueble”. Adicionalmente, en el artículo 146, que trata de la medición de los consumos facturables, se indica que en el caso del servicio de aseo “el precio que se exija al usuario dependerá no sólo de los factores de costos que contemplen las fórmulas tarifarias sino en todo caso de la frecuencia con la que se le preste el servicio y del volumen de residuos que se recojan”.

En junio de 2013, la CRA presentó el documento titulado “Propuesta de régimen de calidad y descuento para el servicio público de aseo”. Se consideran dos aspectos: la calidad técnica del servicio, que se refiere al cumplimiento de la frecuencia y el horario de recolección; y la calidad de la gestión comercial, que trata de las quejas y reclamos sobre la facturación. La regulación propuesta aplica a prestadores con más de 5.000 suscriptores.

La calidad de la gestión comercial se mediría por el Indicador de Incumplimiento de Reclamos en la Facturación. Éste se determina a partir del índice mensual de reclamos sobre la facturación que es la relación entre el número total de reclamos resueltos en segunda instancia en favor de suscriptor y el número de suscriptores facturados. Para cada operador se fija una meta de reclamos por 1.000 suscriptores[11]cuyo incumplimiento da lugar a descuento en la tarifa. Los indicadores se determinan con base en información reportada por el operador y verificada por auditoría externa o la oficina de control interno. 

El indicador de calidad de la frecuencia de recolección es la relación porcentual entre el número de recorridos por ruta dejados de prestar mensualmente por el prestador y el número que debía realizar establecido en el contrato de condiciones uniformes. El indicador de cumplimiento del horario de recolección es la relación porcentual entre el número de recorridos realizados con más de tres horas de retraso y el número total de recorridos mensuales en cada ruta según el contrato de condiciones uniformes.  Estos indicadores se combinan con un peso similar para establecer el indicador definitivo de calidad técnica que se calcula semestralmente[12].

El incumplimiento del indicador de calidad de comercial da lugar a descuentos en el costo de comercialización; el incumplimiento de la calidad técnica da lugar a descuentos en el costo de recolección y transporte. Los descuentos aplican exclusivamente a los usuarios afectados.

VII.          Regulación de la calidad de las TIC.

Los servicios de telecomunicaciones operan en régimen de libre competencia. En dicho régimen las dos dimensiones del bien o servicio suministrado - precio y calidad- se determinan por el libre juego de la oferta y la demanda. No obstante, la CRC interviene en la regulación directa de la calidad estableciendo, mediante la resolución 3067 de 2011, estándares de obligatorio cumplimiento por los operadores y, mediante la resolución 3066 de 2011, un sistema de compensación a los usuarios por deficiencias en la calidad.

La resolución 3066 contempla dos clases de compensación: por falta de disponibilidad de red y por falta de disponibilidad de las comunicaciones de voz – eventos de llamadas caídas y llamadas no exitosas - provistas a través de redes móviles. La primera aplica a todos los operadores de servicios de comunicaciones; la segunda a los operadores de servicios de telefonía móvil.

La compensación por indisponibilidad de la red procede cuando ésta se presenta por causas atribuibles al proveedor entre las cuales se señalan la desconexión o el bloqueo del servicio durante 7 o más horas, continuas o discontinuas, en el período de facturación; la falta de disponibilidad del servicio por un término mayor  a 48 horas, salvo en eventos de fuerza mayor o caso fortuito; falta de disponibilidad por fallas en el equipo terminal suministrado por el proveedor;  la ausencia de cobertura en las áreas indicadas en el contrato de prestación del servicio; el incumplimiento de las condiciones contractuales fijadas en los planes publicitados como ilimitados y el incumplimiento de las reglas de empaquetamiento de establecidas en el artículo 32 de la resolución 3066 de 2011.

La compensación por falta de disponibilidad de las comunicaciones de voz por medio de redes móviles procede para todos los eventos de llamadas caídas y llamadas no exitosas que ocurran en el período de facturación.  Se establecen tres niveles de compensación – nacional, regional e individual – que se aplicarán de forma gradual empezando por el primero.

El valor de la compensación automática por indisponibilidad de red para usuarios bajo la modalidad de post- pago es igual a dos veces el valor diario del plan tarifario mensual multiplicado por el número de días que haya durado la indisponibilidad. Para los usuarios bajo la modalidad pre-pago es igual a dos veces el valor promedio diario del total de capacidades mensuales de comunicación adquiridas por el usuario en los tres meses previos multiplicado por el número de días de indisponibilidad. En el primer caso la compensación procede como una reducción al valor facturado en el período siguiente; en el segundo como una acreditación a la capacidad de comunicación.

La magnitud de la compensación automática, por indisponibilidad de las comunicaciones de voz a través de redes móviles para un suscriptor individual es igual a cuatro veces la suma de sus llamadas caídas y llamadas no exitosas afectada por un factor de compensación definido para cada proveedor. En principio esa magnitud será un promedio nacional, posteriormente un promedio regional y finalmente las llamadas caídas y no exitosas efectivamente medidas a cada suscriptor. Para el caso de los usuarios de la modalidad pre-pago la compensación procede como una acreditación de capacidad de comunicación; para el suscriptor post-pago, como un saldo a favor que resulta de valorar la cantidad indicada por el precio de un minuto off-net del respectivo plan.

VIII.       Conclusiones y recomendaciones.

En los servicios públicos de energía y gas y en los de telecomunicaciones se ha desarrollado regulación de la calidad del servicio vinculada a las tarifas o a la facturación. En los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo se propone adoptar esta clase de regulación en el próximo período tarifario.

La mayor experiencia en regulación de calidad vinculada a la tarifa se tiene en energía eléctrica. En el caso de transmisión las reducciones en el cargo por incumplimiento de los estándares de calidad se aplican efectivamente pues la información requerida es registrada en tiempo real por el operador del sistema. La aplicación de la regulación de la calidad ha sido menos exitosa en el caso de la distribución probablemente porque la información sobre incumplimiento y la aplicación de los descuentos dependen del mismo operador de red.

La regulación de calidad propuesta para acueducto, alcantarillado y aseo y la que se está aplicando en telecomunicaciones dependen para la aplicación efectiva de los descuentos y compensaciones de la información de las propias empresas. Esto limita sin duda alguna su efectividad.

A pesar de sus limitaciones en cuanto a la verificación de los incumplimientos y la aplicación de las compensaciones, la regulación de calidad propuesta para acueducto, alcantarillado y aseo es un avance importante y debe apoyarse la adopción de las resoluciones que la desarrollan.

Las comisiones de regulación deben buscar los mecanismos tecnológicos y los sistemas de información para independizar la medición de los incumplimientos de los estándares y la aplicación de las compensaciones de la buena voluntad de los operadores. La reducción de la asimetría de información es el principal problema de la regulación de la calidad.

LGVA




[1] Este trabajo fue preparado en el marco de un contrato de asesoría con el Departamento Nacional de Planeación. Los conceptos expresados comprometen exclusivamente al autor. Se publica con la autorización del DNP.
[2] Ley 142 de 1994, artículos 2.1 y 2.4. 
 
[3] Ley 142 de 1994, artículo 136.
 
[4] Ley 142 de 1994, artículo 87.8.
 
[5] Ley 142 de 1994, artículo 73.4.
 
[6] Ley 142 de 1994, artículo 136.
 
[7] Ley 142 de 1994, artículo 137.
[8] Grupo 1 poblaciones con 100.000 ó más habitantes; grupo 2, ente 50 y cien mil; grupo 3, menos de 50 mil y grupo 4, rural.
 
[9] Existen dos normas técnicas, a saber: NTC 5000. Calidad de la potencia eléctrica. Definiciones y términos fundamentales y NTC 5001. Calidad de la potencia eléctrica. Límites y metodología de evaluación en punto de conexión común.
[10] CRA (2013). Documento de trabajo. Régimen de calidad y descuentos. Mayo de 2013.
[11] Al final del período tarifario de 5 años en número máximo admitido de reclamos favorables al usuario debe ser de 4 por 1.000. CRA (2013).  Propuesta de régimen de calidad y descuento para el servicio público de aseo. Página 6.
 
[12] Para la medición de los indicadores técnicos las empresas deberán dotar a los vehículos de recolección y transporte con dispositivos GPS y disponer de los equipos y programas necesarios para realizar la medición en tiempo real. CRA (2013).  Propuesta de régimen de calidad y descuento para el servicio público de aseo. Página 7.
 

domingo, 11 de mayo de 2014

La escuela austríaca de teoría económica


Pensamiento Económico II – Lección VII

La escuela austríaca de teoría económica

 

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista, Docente Universidad EAFIT

 

I

La revolución marginalista se asocia con la obra de tres autores: Jevons, Walras y Menger. La teoría del valor utilidad desarrollada de forma independiente por cada uno de ellos se convertirá en el núcleo central de la corriente principal de la teoría económica conocida como economía neo-clásica. No obstante, la obra de estos economistas dará lugar al desarrollo de tres enfoques diferentes que coexisten en el análisis económico contemporáneo. La contribución de Jevons, especialmente a partir de la obra de Marshall, dará lugar al enfoque del equilibrio parcial. El enfoque de equilibrio general surgirá de la obra de Walras. Finalmente, de la obra de Menger surgirá el enfoque austríaco o Escuela Austríaca. En anteriores lecciones se han estudiado los dos primeros y la contribución de Menger también fue objeto de una lección. En ésta se tratará de la Escuela Austríaca tanto en lo referente a sus primeros desarrollos como a los trabajos de economistas contemporáneos como Israel Kirzner, Murray Rothbard y Jesús Huerta de Soto.

El enfoque austríaco o escuela austríaca - según uno de sus representantes modernos el economista español Jesús Huerta de Soto (1956) – tiene su origen en la obra de Carl Menger (1840-1921), Principios de Economía Política publicada en 1871[1].  Menger desarrolla su teoría en abierta oposición a la escuela clásica inglesa y a la escuela histórica alemana y era claramente consciente de estar abriendo nuevos rumbos a la teoría económica. Serán sus discípulos quienes empezarán a utilizar la expresión “Escuela Austríaca” para referirse de a los desarrollos teóricos a los que dará lugar el trabajo seminal de Menger.  Ya en 1891, Eugen Böhm Bawerk (1851-1914) habla de la escuela austríaca en un artículo en el que expone las características distintivas de ésta[2]. En ese mismo año, Friedrich von Wieser (1851-1926) publica un artículo[3] en el que presenta la teoría del valor de la escuela austríaca[4].  

En los artículos mencionados, Böhm-Bawerk y Wieser destacan como rasgos distintivos de la escuela austríaca la teoría del valor-utilidad, en oposición a la teoría clásica del valor-trabajo, y el método abstracto-deductivo, en oposición al método inductivo preconizado por la escuela histórica.  La teoría de la utilidad marginal – o de la utilidad límite, como de la denomina Böhm-Bawerk – está en la base de los enfoques de equilibrio parcial y general y en esa sentido es un rasgo que la escuela austríaca comparte con la corriente principal de la teoría económica. También en lo referente al método existe un claro acuerdo en el rechazo al enfoque empírico-inductivo de la escuela histórica y de la economía institucional. Ya en los años 30, refiriéndose a las tres escuelas de las que entonces se hablaba – austríaca, angloamericana y de Lausana – Mises afirmaba que “difieren únicamente en su manera de expresar la misma idea fundamental, y se hallan divididas más por la terminología adoptada y por la peculiaridad de la presentación que por la esencia de sus enseñanzas”[5]. Por su parte, Hayek indica que “hacia el tercer cuarto del siglo XX, el pensamiento de la Escuela Austríaca se había convertido en el principal enfoque de la teoría microeconómica”[6].  

Y en efecto, hasta después de la segunda guerra mundial, la escuela austríaca hizo parte del mainstream, aunque guardando cierta identidad propia derivada más que de las diferencias teóricas del origen nacional de sus principales exponentes, muchos de los cuales emigraron a Estados Unidos e Inglaterra donde adelantaron sus vidas académicas. Sin embargo, la orientación marcadamente keynesiana que siguió la macroeconomía y la simpatía con la que la mayor parte de los economistas acogieron el intervencionismo estatal creciente apartaron a muchos economistas austríacos de la corriente principal. También se mostraron escépticos frente a la importancia que la econometría fue adquiriendo en el trabajo de los economistas y el formalismo matemático de los teóricos del equilibrio general.   

Debe hablarse por tanto de dos escuelas austríacas. La escuela austríaca antigua, que en muchos aspectos habría confluido y se habría integrado con la corriente principal, y la nueva escuela austríaca que retomando temas de la antigua se presenta como una alternativa crítica a la corriente neoclásica dominante.  Se le conoce como Escuela Neo-Austríaca.

II

La obra de los economistas austríacos – la de los antiguos y los contemporáneos – es amplia, diversa y compleja. En ella se encuentran tratados todos los grandes temas de que se ocupa la economía ortodoxa. Además, por ser una escuela cuyo nacimiento se remonta a la época misma en que nace la economía ortodoxa o neo-clásica, sus más reconocidos representantes participaron en los grandes debates que han marcado el desarrollo de la profesión en los últimos ciento cincuenta años. Sin embargo, el enfoque austríaco, a diferencia del neo-clásico, no se encuentra presentado de una forma sistemática en tratados o manuales propios para la enseñanza. No hay una micro o una macro austríacas, distinción que de hecho desdeñan muchos de los exponentes del enfoque austríaco. Adicionalmente, entre los economistas austríacos antiguos y contemporáneos existen diferencias de fondo entorno a muchas cuestiones. Por esas razones resulta extremadamente difícil hacer una presentación sucinta del pensamiento de los economistas austríacos que de forma inequívoca los cobije a todos. No obstante, pueden identificarse una serie de cuestiones frente a las cuales existe una postura teórica que en un sentido amplio es admisible calificar de “austríaca”. La lista que a continuación se presenta seguramente adolece de sesgos de inclusión y exclusión, pero no resulta inútil como una primera aproximación.    

1.    El objeto de lo económico. La economía es una teoría de la acción humana, desde el punto de vista neo-austríaco. Desde el punto de vista neo-clásico la economía es una teoría de la decisión: maximización sometida a restricciones.  Según Huerta de Soto, la neo-clásica es una concepción estrecha de la economía cuyo origen se remonta a la obra de Robbins[7] donde la economía se define como la ciencia que estudia la asignación de medios escasos susceptibles de usos alternativos.  A esta concepción del objeto de la economía se opone la concepción austríaca. Señala Huerta de Soto: “...la concepción de la economía en Robbins corresponde al corazón del paradigma neo-clásico y es completamente ajena a la concepción del escuela austríaca tal y como hoy se entiende. (...) el hombre robbinsoniano es un autómata o caricatura del ser humano que se limita a reaccionar de forma pasiva ante los acontecimientos. Frente a esta concepción (...) los austríacos consideran que el hombre, más que asignar medios dados a fines también dados, lo que realmente hace es buscar nuevos fines y medios, aprendiendo el pasado y usando su imaginación para descubrir y crear mediante la acción el futuro. Por eso, para los austríacos, la economía queda subsumida o integrada en una ciencia más general y amplia, una teoría general de la acción humana”[8]. Es importante anotar que Hayek aprobó la obra de Robbins mencionada. Escribió: “El trabajo más importante de Robbins, The Nature and significance of Economic Science, hizo que el enfoque metodológico de la teoría microeconómica establecido por la escuela austríaca se convirtiera en la norma generalmente aceptada”[9].

 

2.    El subjetivismo. Los autores austríacos oponen el subjetivismo propio de su enfoque al individualismo metodológico característico del análisis neo-clásico. El enfoque subjetivista tiene naturalmente su origen en Menger quien se oponía de esta forma al objetivismo propio de la escuela clásica. En principio, el subjetivismo mengeriano simplemente significa la explicación de la formación de los precios relativos a partir de las valoraciones subjetivas de los individuos. Según Israel Kirzner[10], el subjetivismo de Menger habría derivado en tres enfoques diferentes. El primero, asociado a la obra de Robbins ya mencionada y que se transformaría en el individualismo metodológico propio del análisis neo-clásico - tanto de equilibrio parcial como general- cuya característica fundamental es el supuesto de conocimiento perfecto. Un segundo enfoque es del subjetivismo radical, asociado a la obra de George L. Schackle (1903-1991)[11] , que rechaza el supuesto de conocimiento perfecto y resalta por el contrario la virtual imposibilidad de disponer del conocimiento adecuado. Las decisiones de los agentes no están guiadas por el conocimiento de todas las circunstancias sino por las expectativas que tienen en el momento de la decisión. Finalmente, está el subjetivismo de la escuela neo-austríaca que, según Kirzner, deriva de Mises y Hayek y se caracterizaría por resaltar el rol de la acción del empresario en el proceso de mercado y la expansión gradual del conocimiento en el proceso de mercado competitivo. El subjetivismo neo-austríaco, al extenderlo al análisis de la acción del empresario, supera la insuficiencia de Menger que lo limitaba al consumidor y se aparta de tanto de la hipótesis de conocimiento perfecto como del nihilismo del subjetivismo radical al concebir el mercado como un mecanismo de búsqueda y producción de nuevo conocimiento, pero el conocimiento nunca llegará a ser perfecto pues el mercado es un proceso dinámico en permanente evolución.

 

3.    La concepción de la competencia y el mercado.  Tanto en equilibrio parcial como en equilibrio general el mercado es un mecanismo donde conocida una información, dados unos recursos y un estado de la técnica las conductas maximizadoras de los participantes conducen una situación en la cual las diferentes estrategias se hacen compatibles cuando las relaciones de intercambio son tales que los excesos de demanda son nulos en todos los mercados.  La escuela austríaca se opone a esta concepción. No existe ninguna información objetiva que supuestamente pueda ser conocida por todos los agentes. Los datos supuestamente conocidos – preferencias, técnicas, etc. están cambiando todo tiempo.

 

La concepción de la competencia de la que se adhiere nueva escuela austríaca fue expuesta por Hayek en 1968 en una célebre conferencia titulada “La competencia como proceso de descubrimiento”.  Comienza de esta manera:

 

“Es difícil defender a los economistas del cargo de haber discutido la competencia, por cerca de 40 ó 50 años, basándose en conjeturas que si reflejaran la verdad del mundo real harían que la competencia fuera algo sin interés e inútil. Si alguien conociera efectivamente todo lo concerniente a aquello que la teoría económica llama datos, la competencia sería, en realidad, un método inútil para asegurar un ajuste a estos hechos”[12].

 

La concepción de la competencia como proceso de descubrimiento resumirse en los siguientes puntos:

 

·         La información no es perfecta, homogénea y accesible sin costo a todos los agentes. La información es imperfecta, descentralizada, costosa y heterogénea.

 

·         La información que se utiliza en el mercado es la que tienen todos los que participan y los objetivos que se buscan son los de todos y cada uno de ellos en su diversidad.

 

·         Nadie conoce los hechos que determinan las acciones de los demás. Por ello los resultados de la competencia son imprevisibles y, con frecuencia, diferentes de los que se persiguen deliberadamente.

 

·         La competencia económica da lugar a ganadores y perdedores. Las intenciones y expectativas de muchos pueden verse frustradas.

 

·         Si los resultados de la competencia difieren usualmente de los esperados por muchos, se sigue de allí que el análisis de la competencia no permite predecir hechos o resultados particulares.

 

·         El proceso de mercado en cada etapa suministra por medio de los precios información que los individuos de acuerdo con sus circunstancias y habilidades pueden utilizar en forma más o menos provechosa.

 

·         No se puede esperar de la competencia la obtención de un resultado o conjunto de resultados apreciados igualmente por todos los individuos. Sin embargo los resultados del orden espontáneo resultante de la competencia pueden conducir al logro de muchos fines particulares.

 

·         Es erróneo esperar de la competencia resultados que necesariamente conduzcan a la satisfacción de las necesidades generales o de grupos particulares que alguien considera prioritarias.

 

4.    El empresario. Debemos a Walras la introducción del concepto de empresario – y por tanto de empresa – en el centro del análisis económico. El empresario sustituye al capitalista - de Smith, Ricardo y Marx – que contrata trabajadores y aporta los medios materiales para la producción y reclama por ello un beneficio proporcional al valor de éstos. Funcionalmente el empresario walrasiano - al igual que el empresario de los textos de micro y macro – no es un capitalista. El capital, o mejor, los servicios productivos son propiedad del consumidor, otro agente representativo de los libros de textos. El empresario opera como comprador en el mercado de servicios productivos y como vendedor en el mercado de bienes. En equilibrio – cuando los precios de los bienes se igualan a las utilidades marginales y los de los servicios productivos a las productividades marginales – el valor de la producción se agota en el pago de los servicios productivos y el empresario no realiza ni beneficio ni pérdida y subsiste de la remuneración de sus servicios productivos.

 

Es decir, las ganancias o pérdidas del empresario walrasiano sólo se presentan en situación de desequilibrio. Schumpeter (1883-1950) fue el primero en explotar sistemáticamente los alcances de esta idea construyendo a partir de ella su teoría del crecimiento económico en obra publicada en 1912[13]. Partiendo de una situación de equilibrio walrasiano, irrumpe el empresario schumpeteriano con una innovación que económicamente no es otra cosa la introducción de una función de producción – producto nuevo, nuevo proceso, etc. – desconocida por el mercado.  Ahora bien, si el mercado valida la innovación comprando el nuevo producto el empresario obtiene un beneficio que resulta de la diferencia del precio que acepta pagar el mercado y el costo de producción que solo el empresario conoce. Sigue después el proceso de imitación, con la llegada masiva de nuevos empresarios, que da lugar a la fase expansiva del ciclo económico y, después, el proceso de asimilación de la innovación, que no es otra cosa que la generalización de la hasta entonces nueva función de producción, que lleva a la fase de contracción donde los precios se ajustan progresivamente a los costos marginales y desaparece el beneficio extraordinario. 

 

El empresario es pues un monopolista que se beneficia de algo que él conoce y que al mismo tiempo es desconocido por el mercado. Adicionalmente, a diferencia del consumidor cuya “ganancia” en el mercado es subjetiva, la utilidad o satisfacción que le reportan los bienes y servicios que adquiere, la ganancia del empresario es objetiva, monetaria, la diferencia entre el precio de venta y sus costos de producción. Los economistas neo-austríacos, en especial Israel Kirzner[14], retomaron las concepciones de Schumpeter poniendo en el centro del análisis la figura del empresario. Escribe Huerta de Soto: “La función empresarial es la fuerza protagonista de la teoría económica austríaca. Y es que la función empresarial es un fenómeno propio del mundo real que siempre está en desequilibrio y que no puede jugar ningún papel en los modelos de equilibrio que absorben la atención de los autores neoclásicos”[15]. Los economistas neo-austríacos han dedicado mucho trabajo y energía al estudio de la función empresarial.

 

5.    El papel del estado. El estado es la bestia negra del economista teórico. Desde Smith el problema fundamental de la economía es demostrar que una sociedad donde los individuos toman las decisiones de forma descentralizada en función de sus propios intereses conduce no al caos sino a una configuración donde los planes de todos ellos resultan compatibles sin intervención de ninguna autoridad centralizadora. Los cazadores del estado primitivo de Smith – a diferencia de los de Hobbes – no se asesinan y roban los unos a los otros sino que descubren el intercambio, las ventajas de la especialización, inventan la moneda, se hacen terratenientes los unos, capitalistas los otros y obreros los más; todo ello sin intervención del estado que solo aparece en el libro V para defender el territorio, impartir justicia y producir algunos bienes colectivos. Tampoco hay estado en la economía teórica de Walras, ni en los sistemas de equilibrio general de sus seguidores contemporáneos. Solo en la sombra se insinúa algún tipo de sistema jurídico normativo que sostiene los mercados. Solo cuando se pasa a la economía normativa o a la economía aplicada y social de Walras emerge el estado para remediar imperfecciones de los mercados, estabilizar la economía o aplicar alguna idea de justicia redistributiva. Y es aquí donde surgen las discusiones más apasionadas entre los economistas. Podrían decirse que en cierta forma los economistas se diferencian en la importancia que otorgan a la intervención del estado.  O, dicho de otra forma, en el grado en que creen que esa intervención es necesaria y conveniente.

 

Los economistas austríacos, con la excepción de Murray Rothbard, no son precisamente unos anarquistas. Menger encontró justificado que los gobiernos se hicieran cargo de la acuñación de la moneda. Böhm-Bawerk fue ministro de hacienda apegado siempre, según se dice, al equilibrio presupuestal. Ni el uno ni el otro discutieron mayormente sobre el asunto del papel del gobierno en la economía. Probablemente no parecía como un tema relevante en una época en la que los presupuestos de los gobiernos eran pequeños con relación al tamaño de las economías. Mises, en su importante obra “Socialismo”[16], puso el problema en términos tajantes: la economía planificada y manejada centralmente por el estado conduce al “caos planificado”. Tampoco aceptaba el intervencionismo limitado por considerar que el control de los precios de algunos bienes de consumo necesariamente conduce al control del precio de sus insumos y así sucesivamente hasta hacer necesario el control total. Sin embargo, Mises no es ningún anarquista y su punto puede ser suscrito por cualquier economista liberal, llámese austríaco o no:

 

“El liberalismo en nada se parece al anarquismo, ni desde luego comulga con sus principios. Es evidente que sin un aparato de compulsión peligraría la convivencia social; la amenaza de la fuerza, por desgarcia, ha de gravitar constantemente sobre quienes pretenden alterar la cooperación pacífica de los seres humanos. Tiene que haber una institución investida de poder suficiente para controlar a los que no se muestran dispuestos a respetar la vida, la libertad y la propiedad de los demás, pugnando contra los propia existencia social. Tal es la precisa misión que el liberalismo asigna al estado: salvaguardar la propiedad, la libertad y la convivencia pacífica”[17]

 

Los economistas neo-austríacos no tienen el monopolio de la defensa del estado mínimo. La crítica más vigorosa y fecunda en sus implicaciones sobre la política pública del estado de bienestar provino de economistas como Buchanan, Tullock, Tollison y muchos otros más que nadie calificaría ni se reconocen a sí mismo como neo-austríacos. En cualquier caso, los economistas neo-austríacos se inscriben dentro de la tradición liberal decimonónica que propugna por un gobierno limitado en sus funciones económicas.

 

Murray Rothbard merece una mención aparte. Este discípulo de Mises representa dentro de los economistas neo-austríacos una corriente extrema en cuanto al papel del estado que se ha denominado libertaria o anarco-capitalista. En efecto, Rothbard sostiene que la sociedad puede prescindir totalmente del estado, incluso en sus funciones mínimas – la seguridad y la administración de la justicia. En una obra provocadora y sugestiva titulada “El Manifiesto Libertario”[18] describe la forma como funcionarían las empresas de seguridad y los tribunales privados que proveerían esos servicios en reemplazo del estado.  

 

6.    La moneda.  Curiosamente los economistas austríacos coinciden con Marx en cuestiones de teoría monetaria. El aforismo de éste según el cual “el oro y la plata no son dinero por naturaleza, pero el dinero es, por naturaleza, oro y plata”[19] podría perfectamente atribuirse a Menger o a Mises. Todos los economistas austríacos suscriben alguna versión de la teoría monetaria del ciclo económico derivada de Wicksell. Las fases de expansión y contracción propias del ciclo económico están asociadas a la expansión y a la contracción del crédito otorgado a los empresarios por el sistema financiero.  Los bancos, en virtud del sistema de reservas fraccionadas, pueden expandir el crédito de forma casi ilimitada reduciendo la tasa de interés monetario sustancialmente por debajo de su nivel natural que resulta de la disposición al ahorro de las personas. Se generan así períodos de expansión en los que se modifica artificialmente la estructura de la producción al hacerse posibles inversiones que solo son aparentemente rentables por la reducción extrema del interés bancario. Inevitablemente muchos de esos inversionistas verán frustradas sus expectativas y caerán en una situación de insolvencia que les imposibilita atender sus compromisos con el sistema financiero. Ante esta situación, los bancos reaccionan contrayendo el crédito y se genera la situación de quiebras y reducción de la actividad económica propia de la fase de contracción del ciclo económico. Así el origen de la contracción y la crisis está la expansión y ésta es posibilitada por la elasticidad de la oferta monetaria en un régimen de reservas fraccionadas. Bajo un sistema de patrón oro y un régimen bancario de reserva plena, la oferta monetaria dejaría de ser discrecional. Se podría así límite a la financiación de inversiones por encima del ahorro deseado por la economía. Al mismo tiempo se privaría al estado del instrumento de financiación inflacionaria de su actividad.  

 

Los economistas austríacos son hostiles al sistema de reserva fraccionada y propugnan por reestablecer el principio de la reserva de 100 por ciento de los depósitos[20]. Otros, aún a riesgo de ser calificados de locos, propugnan por el restablecimiento del patrón oro para poner término a la expansión inflacionaria de la actividad económica. Escribe Mises:

 

“Aún hoy en día nadie se atreva a proponer de verdad un retorno al patrón oro. De pobre orate se calificaría en Estados Unidos a quien tuviera la osadía de decir que hay que volver al patrón oro, sistema que no tiene otra virtud que la de impedir que gobernantes y políticos decidan cuál deba ser la masa de dinero circulantes, lo que a todos beneficia, incluso a quienes se hayan en el poder.”[21]

 

En uno de sus últimos trabajos de teoría monetaria[22], Hayek cuestionó el monopolio estatal del dinero y propuso su desnacionalización y la creación de un sistema bancario competitivo en el que cada banco privado emitiera su propia moneda.  No propone Hayek un sistema de banca privada basado en el patrón oro. En su modelo, los bancos emisores garantizarían el poder adquisitivo de su moneda sobre una canasta de bienes.

 

7.    Defensa del liberalismo y oposición al socialismo. Los economistas austríacos descreen de una ciencia económica pura y completamente ajena a la naturaleza de la organización económica de la sociedad. No puede haber una teoría económica – entendida un ciencia pura de la asignación de recursos escasos en usos alternativos – válida para cualquier tipo de organización de la actividad económica: planeación centralizada o economía de mercado. El origen de esta postura se encuentra, naturalmente, en la obra de Mises ya mencionada, El Socialismo. Mises sostuvo que la economía planificada no podía funcionar pues en ella era imposible el cálculo económico pues al no existir mercado no podían conocerse los precios que son las señales de la escasez. Escribe Mises:

 

“...el moderno mundo industrial y económico se basa en la posibilidad de calcular. No son sólo los ingenieros quienes calculan; el hombre de negocios también tiene que hacerlo. El cálculo empresarial se basa en que, bajo una economía de mercado, los precios libres no sólo sirven de indicativo al consumidor, sino que además procuran información vital al fabricante, al productor de lo que en cada lugar, ocasión y momento de verdad valen los factores productivos que piensa emplear. (...) sin los precios libres, que sólo el mercado procura, todo cálculo racional resulta imposible”[23]

 

La postura contraria, que en el célebre debate sobre el socialismo se conoció como la solución Lerner-Lange, se remonta a Walras. Para éste la competencias, entendida como la pluralidad de empresarios, era una condición suficiente más no necesaria para el equilibrio. Con un único empresario que actuara racionalmente en función de los excesos de demanda en los mercados de bienes y servicios productivos podría alcanzarse la misma configuración de equilibrio que en un sistema de múltiples empresarios. A partir de esta idea, Lerner y Lange desarrollaron la tesis según la cual un planificador central con la suficiente información sobre las funciones de utilidad y las funciones de producción podía descubrir los precios “sombra” que vacían los mercados. Los austríacos y muchos economistas más negaron la posibilidad de que pudiera recogerse y procesarse el volumen de información requerido para hacer esto en una economía dinámica, en la que las preferencias y las técnicas están cambiando constantemente. Esto puede ilustrarse con otra cita de Mises:

 

“...bajo un régimen socialista, todo depende del saber, del talento y de las virtudes de la autoridad. (...) La humanidad, sin embargo, a lo largo de su dilatada historia, ha acumulado tan enorme acervo de saber, tanto en la esfera científica como en la puramente tecnológica, que resulta imposible a toda mente humana, por poderosa que sea, abordar tal monto de sapiencia. Y luego está la disparidad personal de los individuos, que ni hoy ni nunca resultarán iguales. Hay quienes sobresalen en ciertos aspectos, mientras son nulos en otros; hay quienes descubren cosas inauditas, roturando nuevas sendas; de este modo, la sociedad capitalista consigue continuo progreso tecnológico y económico. En cuanto a uno se le ocurre algo nuevo, pronto encontrará, si su idea es factible, quien goce de suficiente perspicacia para respaldarle. Un osado capitalista, en cuanto prevea el lucro, podrá en marcha el correspondiente proceso”[24]

 

Como corolario de lo expuesto y esto es lo más importante, la solución centralizada sólo es factible en una economía estática sin cambio en las preferencias y las técnicas de producción. El logro de esto último supone necesariamente la adopción de un régimen político incompatible con la libertad.

 

III

Lo expuesto da una visión general aunque incompleta del enfoque austriaco.  En diversa partes de este escrito se ha utilizado el término “enfoque” en lugar de “escuela”. No es accidental, es deliberado. La palabra “escuela” tiene un énfasis sectario en el que no parece conveniente insistir. Como lo señala Hicks, “los austríacos no fueron una secta peculiar, al margen de la corriente principal, sino que estuvieron dentro de ellas; eran los demás los que están fuera”[25].  El enfoque austríaco comparte con el enfoque neo-clásico comparten los fundamentos de las teoría del valor. Hay diferencias en aspectos de economía aplicada ciertamente, pero resulta absurdo desdeñar la utilidad de las técnicas marshallianas para el estudio de los mercados concretos o para el diseño de políticas públicas. También carece de sentido menospreciar el logro intelectual que supone la teoría del equilibrio general o la utilidad de las técnicas econométricas para hacer pronósticos que, todo mundo lo sabe, siempre tendrán alcance limitado.  Insistir en estos aspectos y pretender tener el monopolio de la defensa de la libertad y la economía de mercado pueden hacer que la escuela austríaca se convierta en una secta marginal. Ni Böhm-Bawerk, ni Mises, ni Hayek aspiraban a semejante destino.

Bibliografía

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Wieser, Friedrich (1891-1892) “The Theory of Value: A Reply to Professor Macvane” Annals of the American Academy of Political and Social Science. Volume II (1891-1892).

LGVA

Mayo de 2014.




[1] “...la Escuela Austríaca de economía (...) nació oficialmente en 1871 con la publicación de los Grundsätze de Carl Menger”. Huerta de Soto, Jesús. “La escuela austríaca moderna frente a la neoclásica”. Revista de Economía Aplicada. Volumen V, 1997.
 
[2] Bohm-Bawerk. (1891) “The Austrian Economists”. Annals of the American Academy of Political and Social Science. Volume 1, (1891).
 
[3] Wieser, Friedrich (1891-1892) “The Theory of Value: A Reply to Professor Macvane” Annals of the American Academy of Political and Social Science. Volume II (1891-1892).
 
[4] Böhm-Bawerk y Wieser forman lo que Friedrich von Hayek (1899-1992) denomina la segunda generación de la escuela austríaca. La tercera generación estaría integrada por los discípulos de éstos: Ludwig von Mises (1881-1973), influenciado por Böhm-Bawerk, y Hans Mayer (1879-1955), de la línea de Wieser. En la cuarta generación se destacan los nombres de Gottfried Haberler (1900-1994), Fritz Machlup (1902-1983), Oskar Morngenstern (1902-1977), Paul N. Rosenstein-Rodan (1902-1985) y el propio Hayek. Habría una quinta generación integrada principalmente por los discípulos de Mises, principalmente el estadounidense Murray Rothbard (1926-1995) y el británico Israel Kirzner (1930).  El también estadounidense Thomas Sowell (1930), de la Universidad de Chicago es un “austríaco” en muchos aspectos. Deben mencionarse los nombres de los españoles Jesús Huerta de Soto (1956) y Juan Ramón Rallo (1984).  Una descripción de las contribuciones de los miembros de la escuela austríaca de las cuatro primeras generaciones se encuentra en Hayek (1968) “La escuela austríaca de economía” reproducido en Hayek, F.A. (1992). Las vicisitudes del liberalismo. Ensayos sobre Economía Austríaca y el ideal de libertad. Obras Completas, Volumen IV. Unión Editorial, Madrid, 1992. Páginas 47-66.   
 
[5] Mises, L. Epistemological Problems of Economics. Citado en Screpanti E. y Zamagni S. Panorama de historia del pensamiento económico. Ariel, Barcelona, 1997. Página 207.
 
[6] Hayek, F. (1968) “La escuela austríaca de economía” reproducido en Hayek, F.A. (1992). Las vicisitudes del liberalismo. Ensayos sobre Economía Austríaca y el ideal de libertad. Obras Completas, Volumen IV. Unión Editorial, Madrid, 1992. Página 61.  
 
[7] Lionel Robbins (1898 – 1984) fue un economista inglés de la London School quien en los años 30 llevó a Hayek a enseñar en esa escuela. La obra en cuestión es “Ensayo sobre la naturaleza y significación de la ciencia económica” publicada en 1932.
 
[8] Huerta de Soto (1997) página 2.
 
[9] Hayek (1992) página 59.
 
[10] Kirzner, I. (1995). “The subjetivism of austrian Economics” en Meijer, G. Ed. (1995) New Perspectives on Austrian Economics. Routledge, New York, 1995. Páginas 11 – 22.
 
[11] Schackle G.L.S. (1972). Epistémica y economía: crítica de las doctrinas económicas. Fondo de Cultura Económica, México, 1976.
[12] Hayek (1968). “La competencia como proceso de descubrimiento”. Estudios políticos. No 50. Página 2.
 
 
 
[13] Schumpeter, J.A. (1912). Teoría del desenvolvimiento económico. Cuarta edición, Fondo de Cultura Económica, México, 1967.
[14] Kirzner, I. M. (1985). Discovery and the Capitalism Process. The Chicago University Press, Chicago, 1985.
 
[15] Huerta de Soto (1997). Página 6.
[16] Mises, L.V. (1968) Socialismo: análisis económico y sociológico. Centro de Estudios sobre la Libertad. Instituto Nacional de Publicaciones. Buenos Aires, Argentina, 1968.
 
[17] Mises, L.V. Sobre liberalismo y capitalismo. Biblioteca de Economía, Ediciones Folio, Barcelona, 1996. Dos Tomos. Tomo I, páginas 50-51.
 
[18] Rothbard, M. (1985). Hacia una nueva libertad: el manifiesto libertario. Unión Editorial, Madrid, 2013.
 
[19] Citado en Benetti, C. (1990). Moneda y teoría del valor. Fondo de Cultura Económica, México, 1990.
 
[20] Huerta de Soto “La teoría del banco central y de la banca libre”  en Huerta de Soto (2004) páginas 133 – 143.
[21] Mises, L.V. (1996). Tomo II, página 328.
 
[22] Hayek, F. (1978). La desnacionalización del dinero. Biblioteca de Economia, Ediciones Orbis S.A., Barcelona, 1986.
 
[23] Mises, L.V. (1996). Tomo II, página 302.
[24] Ídem, página 300.
 
[25] Hicks (1973) Página 21.