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domingo, 29 de marzo de 2026

Todas las formas de lucha

 

Todas las formas de lucha

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

Combinando todas las formas de lucha llegaremos al poder. Durante décadas, esa fue la consigna que resumía la estrategia del Partido Comunista Colombiano (PCC)[1]. Se refería a la lucha armada, a cargo de las FARC, y a la lucha política abierta y electoral, a cargo del PCC y la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), en la que Iván Cepeda se inició en la política, vendiendo, dice, “Voz Proletaria”.

Muchos creyeron que esa lógica había quedado atrás. Las negociaciones de paz, la participación electoral y la incorporación de la retórica democrática a su discurso parecían indicar que, los comunistas colombianos, habían emprendido, como sus pares de otros países, una transición definitiva hacia la competencia institucional. Pero la realidad reciente sugiere algo distinto: no la desaparición de aquella estrategia, sino su adaptación y la incorporación a su arsenal de otras formas de lucha como los diálogos de paz permanentes, el fraude electoral a gran escala y la guerra judicial. 

El asesinato de Miguel Uribe Turbay por la Nueva Marquetalia es prueba reina de que la lucha armada, incluida la liquidación del oponente, sigue siendo parte fundamental del arsenal de los comunistas y de su utilización articulada con otros de sus componentes. Si Marquez y Santrich no hubiesen sido liberados con la colaboración determinante de Iván Cepeda, Miguel Uribe estaría vivo.  

Por otra parte, Cepeda no sería hoy candidato de la izquierda si no hubiese dirigido, con inagotable tenacidad y paciencia, la siniestra persecución judicial de la que fue víctima el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Aunque el caso se cerró con la libertad del expresidente, para Cepeda fue una victoria política que le permitió imponerse a Bolívar, Quintero y Barreras, a quienes él, un marxista estructurado en la mejor tradición estalinista, seguramente ve como meros charlatanes.

Porque la aparición de Cepeda como candidato presidencial viable es un hito en la historia de los comunistas colombianos[2]. Desde su fundación, por Ignacio Torres y María Cano, bajo en nombre de Partido Socialista Revolucionario (PSR)[3], el comunista ha sido un partido pequeño pero influyente, especialmente en el partido liberal[4]. Tuvo gran incidencia en el gobierno de López Pumarejo y en la reforma constitucional de 1936, que introdujo fuertes limitaciones al derecho de propiedad. El reformismo agrario, la veneración por las mal llamadas empresas públicas, el nacionalismo étnico y la fe en el estado asistencialista que históricamente han infestado a prácticamente todos los partidos políticos colombianos, proceden en gran medida del ideario comunista.

A los comunistas, eso lo sabe bien Cepeda, no les preocupa ser un partido de masas, han querido ser siempre un partido de militantes que se constituya como la vanguardia del proletariado.  Hoy lo han logrado: a pesar de ser minoría, dominan el Pacto Histórico y su discurso domina aún la conversación política colombiana, a pesar de los atisbos de liberalismo. Todavía, querida Jerome, hay mucho Marx y poco Hayek. 

Si con Petro estamos mal, con Cepeda será mucho peor: si combinando todas las formas de lucha llega al poder, no dudará en seguir haciéndolo para mantenerse en él.

LGVA

Marzo de 2026.



[1] La estrategia de la combinación de todas las formas de lucha fue adoptada en 1961 por IX Congreso del PCC. Entonces era miembro del Comité Central Luis Morantes, alias Jacobo Arenas, quien tres años más tarde sería el máximo dirigente de las FARC al lado de Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda.

 

[2] En 1934, el PCC lanza la candidatura presidencial de Eutiquio Timoté, indígena de la etnia de los pijaos, hasta Cepeda el único militante comunista en aspirar a la presidencia.   

 

[3] El Partido Socialista Revolucionario fue fundado en 1926. En 1930 adopta el nombre de Partido Comunista Colombiano sección de la III Internacional Comunista dirigida desde la Unión Soviética.

 

[4] No es un hecho meramente anecdótico el que los hermanos de dos presidentes del Frente Nacional – Alberto Lleras Camargo y Guillermo León Valencia – Felipe y Álvaro Pio, respectivamente, hayan estado vinculados al Partido Comunista. Felipe militó en el PSR antes de vincularse al Partido Liberal en el ala de izquierda liderada por Jorge Eliécer Gaitán.  Álvaro Pio, tío abuelo de Paloma la candidata del Centro Democrático, se afilió al Partido Comunistas en 1933. En 1938 entregó sus tierras a los indígenas Misak.

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