lunes, 26 de junio de 2017

Medellín, Capital del Tango

Medellín, Capital del Tango

Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista, Universidad EAFIT

Con la celebración del XI Festival Internacional de Tango, de espléndida programación e impecable organización,  Medellín ha reiterado su bien ganada reputación de Ciudad Tangera.

Fueron seis días maravillosos, del 20 al 25 de junio, durante los cuales los amantes del tango pudieron escuchar las más entrañables letras, interpretadas por jóvenes y viejos cantores; extasiarse con la danza exquisita de grupos profesionales y los numerosos aficionados que participaron en el campeonato de baile; disfrutar de variadas ejecuciones orquestales y escuchar sesudas conferencias en las cuales  se revelaban los más diversos matices culturales de la Canción Ciudadana.



También, para los iniciados en la ejecución y la danza, se realizaron clases maestras y talleres y todos los que quisieron hacerlo, pudieron bailar en alegres Milongas. Los coleccionistas y los conocedores, que en la Ciudad son muchos, tuvieron espacios de encuentro, intercambio y conversación.


Una centena de artistas nacionales y más de 40 artistas extranjeros se entregaron plenamente ante el público conocedor, fervoroso y agradecido que abarrotó los escenarios donde se desarrolló la más variada y amplia programación en toda la historia del Festitango de Medellín.  Julio César Sierra Cárdenas, director del evento, y todo su equipo pusieron un punto muy alto. Se lucieron, muchachos, felicitaciones.

El Festitango 2017 rindió homenaje a La Cumparsita, el tango emblemático por excelencia, que según se dice se estrenó hace 100 años, en el festival de la Federación de Estudiantes de Uruguay, de la cual era miembro su compositor Gerardo Hernán Matos Rodriguez.  Y escuchamos La Cumparsita, en varias interpretaciones bastante encantadoras al igual que otros entrañables tangos del repertorio clásico. Personalmente, lo que más al alma me llegó, fue la interpretación a capela de Lejana Tierra Mía que nos regalara Inés Cuello el 24 de junio en la Plaza Gardel.


Inés Cuello

Para mi gusto, en este festival predominaron las intérpretes femeninas entre las que se destacaron, además de Inés Cuello,  Alicia Vignola y Lucila Juárez, hija del célebre bandoneonista Rubén Juárez, quien rindió a su padre un hermoso homenaje, interpretando algunas de sus composiciones. Además de la danza, donde siempre es tan placentera, la presencia femenina se destacó también en la ejecución de los más variados instrumentos – teclado, violines, bandoneones – donde decenas de damas engalanaron las orquestas con su talento y su belleza. Allí estuvo nuestra Alejandra Montoya con su siempre portentosa ejecución del bandoneón.
Lucila Juárez


Con la Orquesta Victoria, integrada por jóvenes intérpretes, estuvo el cantor Osvaldo Peredo quien, a sus 87 años, bien puede considerarse hoy como el abuelo vivo del tango, según el decir de una señora del público asistente. Con la interpretación siempre bienvenida de Cambalache y, sobre todo, con la de Mala Suerte, Peredo dejó en claro que en la ejecución del tango importa sobre todo el sentimiento y que cuando este es acendrado se impone a las eventuales flaquezas de una voz todavía poderosa.

Osvaldo Peredo


Impresionó ver, al lado de los grandes veteranos como Peredo y Lavallén, decenas de jóvenes músicos, compositores, cantores y bailarines. Y entre el público, multitud de jóvenes disfrutando del canto, del baile y deseosos de aprender más del tango, vislumbrando que su música y sus letras encierran un amplio y variado universo, del que ha venido dando cuenta el maestro Asdrúbal Valencia en su enciclopédica obra El Universo del Tango.   

Mención especial ameritan esas mezclas coreográficas de danza, canción y drama que se presentaron en varios escenarios. Pude ver la que se ejecutó el 25 de junio en el escenario de la Plaza Gardel titulada Un tango por un poema: homenaje a Evaristo Carriego, con una danza de impecable técnicamente y llena de gracia y donosura. La Orquesta de Tango de la Red de Escuelas brilló en todas sus presentaciones y en nada desmereció a los músicos invitados que la acompañaron, los bandoneonistas Pablo Estigarribia y Víctor Lavallén.

En todas las oportunidades que tuvieron, de todas las formas y en todos los tonos los músicos extranjeros manifestaron su complacencia por estar en el festival y su gratitud con la acogida que les dispensó el público de Medellín. Todos reconocieron la categoría e importancia de nuestro festival. Me impresionó especialmente la declaración de un señor, que se levantó en medio del público  de la Plaza Gardel, quien con voz recia dijo: “Soy argentino. Quiero darle gracias a Medellín por conservar el tango, por quererlo tanto como nosotros a Carlos Gardel”.

LGVA

Junio de 2017.   

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