sábado, 5 de septiembre de 2015

Café y petróleo: 1913 – 2013, cien años de dependencia de las exportaciones primarias


Café y petróleo: 1913 – 2013, cien años de dependencia de las exportaciones primarias[1]


Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista, Docente Universidad EAFIT. Consultor Fundación ECSIM 

“…café y petróleo, cumbia del mar, joropo del llano, aguardiente y ron. Hola chico, a la Coca-Cola, cónchale vale, ¡cómo son las vainas! A cinco el saco, a ocho el barril. Vendo, vendo, vendo. ¿Quién da más?,  ¿nadie da más? Entonces vendido a la Coffee Petroleum Company”. (Canción de Ana y Jaime)

I

En la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX, Colombia y todos los países latinoamericanos se especializaron en la exportación de productos primarios. Hacia 1913, un par de productos de la agricultura o la minería representaban un 50% ó más del valor de las exportaciones de los países de la región. El café y el oro eran el 57% de las exportaciones colombianas por aquellas calendas. En Chile los nitratos y el cobre llegan al 78% del total exportado y en Brasil ese mismo porcentaje se alcanzaba con el café y el caucho. Costa Rica dependía del banano y el café que aportaban respectivamente el 51% y 35% de sus exportaciones.

Tabla 1
Las dos guerras mundiales y la crisis de los años 30 alterarían profundamente el rumbo de las economías latinoamericanas por los trastornos que ocasionaron al comercio internacional. En los años 40 surgió – desarrollada por Raúl Prebisch y los economistas de la CEPAL  -  la teoría del deterioro secular de los “términos de intercambio”, de acuerdo con la cual el precio de las exportaciones de bienes primarios tendía a disminuir secularmente con relación al precio de las importaciones de bienes industriales manufacturados. La especialización en la producción y exportación de bienes primarios condenaba a los países latinoamericanos a la pobreza y a la dependencia pues por el deterioro de los “términos de intercambio” tenían que entregar, para decirlo coloquialmente, una cantidad creciente de sacos de café o barriles de petróleo por el mismo tractor. La conclusión inevitable de esta teoría consistía en que los países latinoamericanos debían superar el modelo primario-exportador mediante el desarrollo de una industria nacional. Surgió así la política de la industrialización sustitutiva, la cual, alentada por la CEPAL, dormiría la política económica de todos los países de América Latina hasta los años 80 del siglo XX.  Se esperaba también que esto llevara a un cambio en la composición del comercio exterior, particularmente a  reducir la dependencia de las exportaciones de bienes primarios. La sustitución de importaciones debía llevar también a la sustitución de exportaciones. Esto último sería objetivo de la política económica de los años 60 del siglo XX.    

II

La tabla 1 muestra resultados más bien diversos en 100 años. El café y el oro no son ya los principales productos de exportación colombianos: fueron sustituidos por el petróleo y el carbón. Chile no depende ya de los nitratos sino del cobre. Ni a Ecuador ni a Venezuela parece haberles ido mejor en eso de reducir la dependencia de las exportaciones primarias. Perú muestra un nivel dependencia similar al de hace un siglo.  México, Brasil, Argentina, Costa Rica muestran una apreciable reducción.

Figura 1
 

El caso de Costa Rica es bien notable. Sus dos principales exportaciones no son ya bienes primarios. Las frutas tropicales, con 7,3%, y los plátanos y bananos, con 6,8%, están en el tercero y cuarto lugar de la canasta exportadora. En los dos primeros lugares están las partidas “válvulas y tubos electrónicos (de cátodo caliente, etc.), células fotoeléctricas, transistores, etc.” con  21% e  “instrumentos y aparatos de medicina, etc.” con 9,8%.

México tiene el petróleo como su principal producto de exportación, con 11%. En segundo lugar está la exportación de automotores, con 9%,  y los ocho productos que siguen después son todos productos industriales. Los 10 principales productos responden por el 48% del valor exportado en 2013, cifra similar a la de Brasil y Argentina que tienen igualmente dentro de sus 10 primeros productos de exportación algunas manufacturas industriales.

Ecuador, Colombia, Venezuela y Chile muestran en 2013 las canastas de exportación menos diversificadas. El petróleo para las tres primeras economías y el cobre para la última son los principales productos de exportación. Pareciera entonces que 60 o más años de industrialización sustitutiva y diversificación de exportaciones su hubieran saldado con un fracaso pues están igual o peor que en 1913. Sin embargo, las cosas son un tanto más matizadas, al menos en el caso de Colombia que se examina con algún detalle en el siguiente apartado.

III

El auge de precios de los productos primarios de las dos últimas décadas alteró significativamente la composición de la canasta exportadora de Colombia. En 1963, el café representaba el 68% de las exportaciones y el petróleo el 17%. En ese mismo año 10 productos respondían por el 95% del valor exportado. En las décadas siguientes se muestra una tendencia a la diversificación de las exportaciones. El petróleo, que había desaparecido del panorama exportador en los años ochenta, reaparece en los noventa y en 1993 alcanza el 15% del valor exportado. En dicho año, conjuntamente con el café, que en dicho año era aún la principal exportación del País, el petróleo representaba el 31%. Los 10 principales productos eran el 65% y , en 2003, dicha participación se redujo a 57%, a pesar de que el petróleo llegaba al 20%.

Figura 2
 

En 2003 el País mostraba una canasta exportadora diversificada. Diez productos, entre los cuales se encontraban 5 productos industriales, respondían por el 57% de las exportaciones.  Los cinco productos primarios – petróleo, café, flores, carbón y bananos – tenían una participación relativamente equilibrada. Después las exportaciones se “petrolizaron”, más por efecto de los precios que por la cantidad.

Tabla 2
Los empresarios del País no estaban haciendo mal las cosas en materia de diversificación de exportaciones. El auge de los precios de las materias primas, en particular del petróleo, alteró de forma significativa la tendencia que se venía registrando. Las alzas y bajas de los precios de las materias primas son algo escapa por completo al control de una economía como la colombiana que sólo puede limitarse a aprovechar los auges y a padecer las depresiones. El gobierno tiene poco que hacer al respecto, pero ciertamente en el plano interno podría haber hecho mejor las cosas. La receta es simple: atenerse como cualquier cristiano al ingreso permanente, no al ingreso coyuntural, y ahorrar durante el auge para poder mitigar el efecto de las depresiones. Pero esto es difícil de hacer cuando el gobierno está capturado por intereses particulares y políticos propensos a los gastos inmediatos y adversos al ahorro. ¡El que viene atrás que arree!, parece ser la consigna de los gobiernos manirrotos. Sólo queda esperar que los empresarios hayan sabido aprovechar, como lo hicieron en otras coyunturas, los términos de intercambio favorables para modernizar y fortalecer el aparato productivo del País.

LGVA

Septiembre de 2015.





[1] Texto de una conferencia dictada en la Universidad EAFIT el 3 de junio de 2015.

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