Sin complejos ni claudicaciones
Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista
La situación de la política electoral colombiana – con
cuarenta precandidatos presidenciales en busca de un partido y treinta partidos
en busca de un precandidato - hacer pensar en “Seis personajes en busca de un
autor”, el clásico de Luigi Pirandello. Como se recordará, esos personajes son representados
como especies de dummies de cartón o icopor completamente desprovistos de
sustancia porque el autor que los abandonó a su suerte, por razones nunca
reveladas en la obra, solo alcanzó a hacer un incompleto esbozo de cada uno de
ellos.
El Centro Democrático tiene cinco precandidatos y esa
es una de sus fortalezas, contrariamente a lo que quieren hacerle creer a la
gente. Es una fortaleza tener cinco y hasta diez militantes de talla
presidencial y una centena de talla ministerial. Tiene también doctrina
política: seguridad democrática, economía de libre empresa y propiedad privada,
gobierno austero y solidaridad social liberal, no redistribucionismo
socialista. Experiencia comprobada en la aplicación programática de esa
doctrina y, como si fuera poco, el liderazgo de Álvaro Uribe Vélez.
El CD no se debe dejar engatusar por ninguno de los
llaneros solitarios de la política que quieren sus votos, pero no sus ideas y
menos aún sus candidatos. No puede caer tampoco en la trampa de una alianza
multipartidista - puramente electorera y carente de principios – con partidos y
personajes que, por participar en el festín burocrático, han cohonestado y
cohonestan aún con el gobierno de Petro a pesar de su talante antidemocrático,
su odio por la libertad económica y su desprecio absoluto por el estado de
derecho.
El CD tiene principios doctrinarios e ideas para
gobernar – liberales, democráticas, promercado y radicalmente opuestas al
socialismo – y gente en abundancia para ejecutarlas. Los foros programáticos
que ha venido realizando, bajo el patronazgo del expresidente Uribe, además de
estar nutriendo su bagaje programático, están reforzando la unidad de sus
precandidatos y sus respectivos partidarios que cada vez entienden mejor que lo
que está en juego es la marcha hacia el poder es un gran partido estructurado
con vocación de permanencia y no una coalición de ocasión de políticos
pequeños.
El CD ha entendido amargamente que el estado
fuertemente intervencionista de elevados impuestos, tributación progresiva,
propiedad gubernamental, reformismo agrario, asistencialismo, proteccionismo y
regulación desmedida de la actividad económica conducía necesariamente al socialismo del siglo XXI de Chávez, Lula y
Castro, encarnado por Petro y su
Colombia Humana, con el cual afloran de
manera superlativa el clientelismo, la burocratización y la corrupción
desaforadas y, sobre todo, el autoritarismo y la supresión de la libertad
económica.
El CD, por todo lo expuesto, debe avanzar sin
complejos ni claudicaciones, conquistando el corazón y la mente de los
ciudadanos con sus ideas y definir su candidato en una consulta partidista
coincidente con las elecciones al Congreso. Esto, además de mantener durante
más tiempo al candidato al abrigo de infames ataques, opondrá al caudillismo
electorero prevalecientes la sólida presencia de un partido doctrinario y con
vocación de permanencia duradera en el poder.
LGVA
Marzo de 2025.
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