Todas
las formas de lucha
Luis
Guillermo Vélez Álvarez
Economista
Combinando todas las formas de
lucha llegaremos al poder. Durante décadas, esa fue la consigna que resumía la
estrategia del Partido Comunista Colombiano (PCC)[1]. Se refería a la lucha
armada, a cargo de las FARC, y a la lucha política abierta y electoral, a cargo
del PCC y la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), en la que Iván Cepeda se
inició en la política, vendiendo, dice, “Voz Proletaria”.
Muchos creyeron que esa lógica
había quedado atrás. Las negociaciones de paz, la participación electoral y la
incorporación de la retórica democrática a su discurso parecían indicar que,
los comunistas colombianos, habían emprendido, como sus pares de otros países, una
transición definitiva hacia la competencia institucional. Pero la realidad
reciente sugiere algo distinto: no la desaparición de aquella estrategia, sino
su adaptación y la incorporación a su arsenal de otras formas de lucha como los
diálogos de paz permanentes, el fraude electoral a gran escala y la guerra
judicial.
El asesinato de Miguel Uribe
Turbay por la Nueva Marquetalia es prueba reina de que la lucha armada, incluida
la liquidación del oponente, sigue siendo parte fundamental del arsenal de los
comunistas y de su utilización articulada con otros de sus componentes. Si
Marquez y Santrich no hubiesen sido liberados con la colaboración determinante
de Iván Cepeda, Miguel Uribe estaría vivo.
Por otra parte, Cepeda no
sería hoy candidato de la izquierda si no hubiese dirigido, con inagotable
tenacidad y paciencia, la siniestra persecución judicial de la que fue víctima
el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Aunque el caso se cerró con la libertad del
expresidente, para Cepeda fue una victoria política que le permitió imponerse a
Bolívar, Quintero y Barreras, a quienes él, un marxista estructurado en la
mejor tradición estalinista, seguramente ve como meros charlatanes.
Porque la aparición de Cepeda
como candidato presidencial viable es un hito en la historia de los comunistas
colombianos[2].
Desde su fundación, por Ignacio Torres y María Cano, bajo en nombre de Partido
Socialista Revolucionario (PSR)[3], el comunista ha sido un
partido pequeño pero influyente, especialmente en el partido liberal[4]. Tuvo gran incidencia en
el gobierno de López Pumarejo y en la reforma constitucional de 1936, que
introdujo fuertes limitaciones al derecho de propiedad. El reformismo agrario,
la veneración por las mal llamadas empresas públicas, el nacionalismo étnico y
la fe en el estado asistencialista que históricamente han infestado a
prácticamente todos los partidos políticos colombianos, proceden en gran medida
del ideario comunista.
A los comunistas, eso lo sabe
bien Cepeda, no les preocupa ser un partido de masas, han querido ser siempre
un partido de militantes que se constituya como la vanguardia del
proletariado. Hoy lo han logrado: a
pesar de ser minoría, dominan el Pacto Histórico y su discurso domina aún la
conversación política colombiana, a pesar de los atisbos de liberalismo.
Todavía, querida Jerome, hay mucho Marx y poco Hayek.
Si con Petro estamos mal, con
Cepeda será mucho peor: si combinando todas las formas de lucha llega al poder,
no dudará en seguir haciéndolo para mantenerse en él.
LGVA
Marzo de 2026.
[1]
La estrategia de la combinación
de todas las formas de lucha fue adoptada en 1961 por IX Congreso del PCC. Entonces
era miembro del Comité Central Luis Morantes, alias Jacobo Arenas, quien tres
años más tarde sería el máximo dirigente de las FARC al lado de Pedro Antonio
Marín, alias Manuel Marulanda.
[2]
En 1934, el PCC lanza la candidatura presidencial de Eutiquio Timoté, indígena
de la etnia de los pijaos, hasta Cepeda el único militante comunista en aspirar
a la presidencia.
[3]
El Partido Socialista
Revolucionario fue fundado en 1926. En 1930 adopta el nombre de Partido Comunista
Colombiano sección de la III Internacional Comunista dirigida desde la Unión
Soviética.
[4]
No es un hecho meramente anecdótico el que los hermanos de dos presidentes del
Frente Nacional – Alberto Lleras Camargo y Guillermo León Valencia – Felipe y
Álvaro Pio, respectivamente, hayan estado vinculados al Partido Comunista. Felipe
militó en el PSR antes de vincularse al Partido Liberal en el ala de izquierda
liderada por Jorge Eliécer Gaitán. Álvaro
Pio, tío abuelo de Paloma la candidata del Centro Democrático, se afilió al Partido
Comunistas en 1933. En 1938 entregó sus tierras a los indígenas Misak.
