La absurda doctrina de la balanza comercial
Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista
El año próximo se cumplirán 250 de la publicación de La
Riqueza de la Naciones, donde Adam Smith rechazó la absurda doctrina de la
balanza comercial:
“Supone esta doctrina que
cuando dos pueblos comercian entre sí, y la balanza está en equilibrio, ninguno
gana ni pierde, pero que, cuando se inclina a favor de uno de ellos, pierde el
uno y gana el otro, a proporción de lo que suponga esa desviación respecto al
punto de equilibrio. Ambos supuestos son falsos[1]”
Ante un auditorio en total
estado de indefensión intelectual, Gustavo Francisco la invocó recientemente:
“…la balanza comercial, que es
cuánto exportan ellos hacia nosotros, cuanto exportamos nosotros hacia ellos,
quién gana, quién pierde, el dato final es que Colombia pierde con el TLC con
los Estados Unidos”[2].
El comercio internacional,
además de permitirles ampliar la producción en lo que son más eficientes comparativamente,
es benéfico para los habitantes de un país más por las importaciones que por
las exportaciones, pues son aquellas las que satisfacen sus necesidades de
consumo o sirven a la actividad productiva, como materias primas o bienes de
capital. El beneficio económico está determinado por las propiedades materiales
de los bienes y servicios objeto del intercambio y esto nada tiene que ver con
el saldo de la balanza comercial[3].
En los últimos diez años, 2015 – 2024, en todos ellos sin excepción, la balanza comercial con los Estados Unidos ha sido “desfavorable” para Colombia. Además, en esos diez años, la balanza comercial con todo el mundo nos ha sido, igualmente, “desfavorable”. Con Estados Unidos, el déficit comercial acumulado asciende a US$ 26.132 millones; con todo el mundo, a US$ 110.877 millones. ¿Cómo se puede importar más de lo que se exporta durante tantos años?
Para importar más de lo que se
exporta hay tres fuentes de financiación adecuadas y una inadecuada o perversa.
Las remesas, la inversión extranjera directa y el crédito externo al sector
productivo son las adecuadas; la perversa es el crédito externo al gobierno
para financiar el gasto público.
Las remesas que los
trabajadores en el exterior enviaron a sus familias, entre 2015 y 2024, ascendieron
a US$ 75.893 millones. Los ingresos por inversión extranjera directa alcanzaron
US$ 125.412 millones y la inversión directa de los colombianos en el exterior
llegó a US$ 33.316 millones, lo cual deja una inversión extranjera directa neta
de US$ 92.096 millones. El flujo crédito externo al sector privado ascendió a US$
40.342 millones y al gobierno a US$ 53.204 millones. En total, el crédito
externo fue de US$ 93.546 millones. En
conjunto, un flujo financiero de US$ 261.535 millones cubre ampliamente el
déficit comercial, los pagos de factores del exterior y la acumulación de
reservas en el Banco de la República.
Las remesas, la inversión
extranjera y el endeudamiento externo no se dan porque la balanza de comercial sea
deficitaria; la balanza comercial puede ser deficitaria porque hay remesas,
inversión extranjera y crédito externo que lo permiten. La balanza comercial
“desfavorable” muestra que el País, además de las remesas, está recibiendo aún la
inversión extranjera, directa y de cartera, que necesita para su crecimiento. La
balanza de pagos manda, la balanza comercial obedece.
LGVA
Febrero de 2024.
[2] https://www.swissinfo.ch/spa/petro-dice-que-aplaudir%C3%A1-a-trump-si-decide-acabar-el-tlc-entre-ee.uu.-y-colombia/88906466
[3]
"Nada
puede ser más absurdo que esta doctrina del balance de comercio, sobre la cual
se han erigido tantas restricciones y monopolios. Lo que importa no es acumular
oro y plata, sino aumentar la producción y el consumo, que es lo que realmente
enriquece a una nación."
Smith,
Adam. La Riqueza de la Naciones. Fondo de Cultura Económica, México, 1979. Capítulo VIII, Libro IV.
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