Powered By Blogger

lunes, 27 de septiembre de 2021

El legado de Carl Menger a la causa de la libertad

 

El legado de Carl Menger a la causa de la libertad[1]

 

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

 

El tema que me han propuesto para esta conferencia puede resultar un tanto insólito. Carl Menger (1840 – 1921) fue, antes que nada, un teórico de la economía, un científico, un apacible profesor de la Universidad de Viena y en forma alguna un activista o militante político que se hubiese levantado contra un régimen opresor y pudiese, por tanto, ser considerado como paladín de la libertad.  

Menger vivió tranquilamente su larga vida - perturbada al final por el desastre de la Primera Guerra Mundial y la caída de su amado Imperio Austrohúngaro - bajo la protección de la Monarquía de los Habsburgo, llegando, incluso, a ser tutor del único hijo varón del Emperador Francisco José I, el príncipe Rodolfo, a quien acompañó durante dos años en viajes de instrucción por Europa y las Islas Británicas. No, a Menger no le habría lucido en gorro frigio, símbolo de la libertad desde la Revolución Francesa.

Adam Smith, dicho sea de paso, también tuvo la fortuna de ser preceptor de un aristócrata, el duque de Buccleuch, a quien acompañó igualmente en sus viajes educativos por Europa. Tomen nota de mis datos por si saben de algún noble deseoso de aprender economía austríaca.     

El rasgo más importante de la escuela austríaca de economía es su carácter militante en defensa de la libertad, en pro de un gobierno limitado y en contra del socialismo. Esa militancia tiene un fundamento científico ya que, como veremos, las tesis que propugna surgen directamente de las premisas teóricas o de los resultados analíticos. Carl Menger es fundador de esa escuela, el maestro directo o indirecto de los grandes exponentes de esa línea de pensamiento, desde Böhm-Bawerk a Rothbard, a Kirzner, a Huerta de Soto y al muy brillante Ramón Rallo, pasando, claro está, por Mises. De ahí que la contribución de Menger a la causa de la libertad sea inmensa e imperecedera.

Las dos principales obras de Menger, en las que se basa esta charla, son esencialmente teóricas y extremadamente abstractas. Me refiero, evidentemente, a Principios de economía política y El método de las ciencias sociales[2]. Los Principios, que eran la primera parte de una obra de tres de la que las otras dos no vieron la luz, están dedicados a las teorías de valor y los precios, la cuestión más abstracta de la teoría económica; mientras que en El método se abordan cuestiones metodológicas que cuesta trabajo relacionar con las cuestiones eminentemente prácticas relacionadas con la defensa de la libertad en la sociedad moderna.

Ahora bien, de esas obras salen la teoría subjetiva del valor y la noción de orden espontáneo sobre las cuales se asientan las posiciones que en el orden práctico sostiene la escuela austríaca: el gobierno limitado, los mercados libres, la función empresarial, la libertad monetaria y el rechazo al socialismo.

La economía política es la hija dilecta de la filosofía liberal. Por eso no es sorprendente que, desde la definición de riqueza, Adam Smith ponga al individuo en el centro del análisis: la riqueza de una nación son las cosas necesarias y convenientes para la vida que se producen anualmente y según que esa producción guarde una proporción mayor o menor con el número de quienes la consumen, la nación será más o menos rica[3].  

Esta definición de riqueza contrasta con la visión mercantilista. La riqueza es el flujo anual de producción de la nación en relación con el número sus habitantes. La riqueza de la nación no es el patrimonio de los mercaderes, ni el tesoro del estado, ni sus rentas, como pensaban los mercantilistas. “Conviene que el Príncipe sea rico y sus súbditos pobres” escribió Maquiavelo. A esta concepción se opone Smith. La riqueza de la nación es la riqueza de los individuos que la conforman, no la riqueza de los gobernantes.

Sin embargo, después de poner al individuo en el centro del análisis, Smith, por su incapacidad de resolver la llamada “paradoja del valor”[4], lo deja completamente de lado cuando aborda el problema central de la economía cual es la explicación de la relación de intercambio entre los bienes, la explicación de la formación de los precios. Este fracaso tendrá unas consecuencias desastrosas para la economía porque Smith no encuentra otra salida para explicar la formación de los precios que la suma de los costos, familiar a cualquier tendero de entonces y de hoy.

Evidentemente, para no quedarse en la circularidad de un precio explicando a otro precio, Smith pasa a las categorías distributivas propias de la época, de tal suerte que todo precio será la suma de los salarios, los beneficios y las rentas de los trabajadores, capitalistas y terratenientes que directamente o indirectamente participaron en su producción. Pero como esto no resuelve el problema de la heterogeneidad de los sumandos, la economía clásica se adentra en el “tour de force” de convertirlo todo en cantidades homogéneas de trabajo directo e indirecto en el que fracasan Ricardo, Marx y Mill.

Lo curioso y lo más enojoso de todo este asunto es que el fracaso de la teoría del valor trabajo en la explicación de la relación de intercambio entre los bienes – puesto en evidencia por Böhm-Bawerk en el caso de Marx – estuvo acompañado del éxito de la teoría sociológica de la distribución subyacente, que John Stuart Mill sintetizó en la tesis según la cual las reglas de la producción son de la misma naturaleza que la leyes de la física mientras que las reglas de la distribución están al arbitrio de la voluntad de los hombres[5].

Es en esta teoría de Mill, según la cual la producción se distribuye por reglas arbitrarias al margen del proceso de mercado, donde encuentran fundamento todas tesis sobre la injusta y desigual distribución del ingreso y sobre la necesaria intervención de un estado providente y bien intencionado que corrija la injusticia y la desigualdad.

Menger -conjuntamente con Jevons y Walras, pero de forma independiente – resuelve la paradoja del valor[6] añadiéndole al atributo de la utilidad de los bienes el de la escasez. Así, un bien es todo aquello que posee utilidad y un bien económico es el que es escaso con relación a la necesidad que de él se tiene. Por tanto, la riqueza del sujeto económico son los bienes económicos de que dispone y la riqueza nacional “es la totalidad de las riquezas de los individuos que componen un pueblo o una nación”[7].

Evidentemente no es el propósito de esta charla hacer una exposición minuciosa de la forma en que Menger construye sus teorías del valor y del precio. Sin embargo, es necesario explicitar los problemas teóricos que resuelve y las consecuencias que esas soluciones tienen para el análisis económico y la visión que se tiene de la economía capitalista. Son tres esos problemas, a saber:

·         El problema del tránsito del valor subjetivo a la realidad objetiva del precio.

·         El problema del valor y el precio de los bienes que no son de consumo inmediato y carecen por tanto de utilidad directa.   

·         El problema del valor y el precio de los factores primarios o naturales de producción.

El primer problema se resuelve con la teoría del intercambio y de la formación del precio en competencia y en monopolio, cuestiones que aborda Menger en los capítulos IV y V de los Principios. Este es un problema fundamental pues si no se explica la formación de los precios de todas las cosas y de los intereses, los salarios y las rentas, la teoría del valor subjetivo no pasaría de ser un ejercicio teórico-especulativo sin mayor relevancia.  

El segundo y el tercero con la teoría de la estructura vertical de los bienes y la teoría de la imputación de acuerdo con las cuales el valor y el precio de los bienes de orden superior – materias primas, bienes de capital – depende del valor y el precio de los bienes de orden inferior o bienes de consumo que contribuyen a producir. Así, el valor del horno en el que se asan y de las materias con que se elaboran – harina, huevos, leche, etc. – está determinado por el valor y el precio de los pandequesos que tienen ellos sí una utilidad directa para el consumidor.

El proceso de imputación sigue hasta que se llega a los factores primarios de producción, tierra y trabajo, con relación a los cuales Menger dice lo siguiente:

 “…el valor de la utilización del suelo se halla sujeto a las mismas leyes generales que regulan, por ejemplo, la utilización de las máquinas, herramientas, viviendas, fábricas y de todos los restantes bienes económicos”[8]

“El mínimo existencial (…) se convierte así en el principio a tenor de cual se regula el precio del trabajo más común, mientras que el mayor precio de las restantes prestaciones laborales se explicaría por las inversiones de capital o, respectivamente, por las rentas del talento o cosas similares”[9].  

Las respuestas dadas a estos problemas por Menger, que sus discípulos irán perfeccionando posteriormente, llevan a la integración dentro de un mismo proceso de mercado la formación de los precios de los bienes de consumo, las materias primas, los bienes de capital y de los ingresos de sus propietarios, de los trabajadores y los dueños de las tierras.   

Los importante es entender que las teorías del valor alternativas – objetiva o del valor trabajo y subjetiva o del valor utilidad – dan lugar diferentes teorías de los precios y de la formación de ingresos de los llamados factores de producción o diferentes teorías de la distribución.



  

El fracaso de la teoría del valor trabajo en la explicación de las relaciones de intercambio o precios relativos deja sin fundamento alguno la teoría clásica de la distribución[10] tanto en la versión ya mencionada de Mill, en la de Marx y en la de Sraffa y sus discípulos neo-ricardianos en las cuales la “distribución” es un proceso arbitrario que no solo se da al margen de la formación de los precios, sino que lo determina[11].

De acuerdo con Menger y toda la economía austriaca, en el proceso de mercado, no hay “distribución”, solo producción e intercambio. La llamada “distribución del ingreso” surge cuando el estado se apropia mediante la tributación o el espolio de una parte de lo producido por un grupo personas para entregarlo a otras. La “distribución del ingreso” es un proceso político, no económico que no tendría lugar en una sociedad completamente libre.

En su ensayo Investigaciones sobre el método de las ciencias sociales, plantea Menger lo que considera el problema más sorprendente de las ciencias sociales:

 “¿Cómo pueden formarse instituciones que sirven al bien común y que tan importantes son para su desarrollo sin una voluntad común dirigida a su creación?”[12]

Este interrogante no puede sino recordarnos este maravilloso texto de Adam Smith:

“Esta división del trabajo, que tantas ventajas reporta, no es en su origen efecto de la sabiduría humana, que prevé y se propone alcanzar aquella general opulencia que de ella se deriva. Es la consecuencia gradual, necesaria, aunque lenta, de una cierta propensión de la naturaleza humana que no aspira a una utilidad tan grande: la propensión a cambiar, a permutar, cambiar o negociar una cosa por otra”[13]

Nadie se inventó, por así decirlo, la división del trabajo previendo sus enormes beneficios. Es un resultado de la interacción social. Aquí hay un concepto importante, central en el pensamiento de Smith: es la idea según la cual la interacción social produce resultados no esperados ni buscados por ningún agente en particular[14].

Menger distingue entre las instituciones de origen orgánico, es decir, las que son el resultado no intencionado ni planificado de las acciones individuales dispersas, y las instituciones de origen pragmático, es decir, las que son creadas conscientemente con un propósito definido[15]. Este tema es desarrollado también por Wieser, quien distingue entre organizaciones sociales y formaciones históricas[16], y se encuentra presente la obra de todos los grandes autores de la tradición austríaca pues es, nada más ni nada menos, que el fundamento racional de la oposición al socialismo y al intervencionismo estatal.  

A mi modo de ver la presentación más acabada hasta ahora del concepto de “Orden Espontáneo”, es la de Hayek en su gran obra Derecho legislación y libertad[17]. En el capítulo segundo, del primero de los tres libros que la componen, Hayek recurre a la distinción entre los términos griegos Taxis y Cosmos para establecer el contraste, en el cual está basado de su investigación, entre Orden Construido y Orden Espontáneo o, si se prefiere, entre Organización y Organismo.  

“El orden construido, al que nos hemos referido como a un orden exógeno o un arreglo, puede describirse también como una construcción, un orden artificial o, especialmente cuando se trata de un orden social dirigido, como una organización. Por otro lado, el orden que se forma por evolución, al que nos hemos referido como un orden que se autogenera o endógeno, puede describirse como un orden espontáneo. Los griegos clásicos tenían más suerte al disponer de términos diferentes para designar estos dos tipos de órdenes, a saber, Taxis para el orden creado (…) y Cosmos para el orden formado por evolución”[18].

El orden espontáneo – que para Hayek es un concepto análogo al de Sociedad Abierta de Popper[19] o Gran Sociedad de Smith[20] – está bajo la amenaza de todos los reformadores – desde los socialistas utópicos a los progresistas modernos, pasando por Marx y sus discípulos - que no son capaces de concebir un orden que no haya sido creado deliberadamente y que, en particular, ven el funcionamiento mercado como un proceso caótico que genera crisis y desigualdad y que, por tanto, debe ser abolido o radicalmente intervenido para evitar las crisis de sobre producción e implantar la “justicia social”. 

La defensa de la libertad y la oposición al socialismo y al intervencionismo no es cuestión de opinión sino un asunto de conocimiento[21] puesto que están basadas, en definitiva, en la comprensión de la noción orden espontáneo y del conocimiento del funcionamiento del orden de mercado, cuyo fundamento último se encuentra en instituciones – división del trabajo, intercambio voluntario, la propiedad, el dinero y el cálculo económico - cuyo origen se pierde en la más remota historia de la humanidad y que han evolucionado a lo largo de los siglos. 

LGVA

Septiembre de 2021.   

Bibliografía.

Hayek, F.A. (1992). Las vicisitudes del liberalismo. Ensayos sobre Economía Austríaca y el ideal de libertad. Obras Completas, Volumen IV. Unión Editorial, Madrid, 1992.

Hayek, F.A. (2006). Derecho, legislación y libertad. Unión Editorial, Madrid, 2006.

Gloria-Palermo, S. (2013). L´école économique autrichenne. Éditions La Décoverte, Paris, 2013.

Menger, Carl (1871, 1996). Principios de economía política. Unión Editorial. Ediciones Folio, Barcelona, 1996.

Menger, Carl (1883, 1884, 1889, 2006) El método de las ciencias sociales. Unión Editorial. Madrid, 2006.

Mill, J.S. (1848, 1978). Principios de economía política. Fondo de Cultura Económica, México, 1978.

Popper, K.R. (2008, 2010). Después da La sociedad abierta. Escritos sociales y políticos. PAIDÓS, Barcelona, 2010.

Rothbard, M.N. (1999) Historia del pensamiento económico Volumen I. El pensamiento económico hasta Adam Smith. Unión Editorial, Madrid, España, 1999.

Smith, A. (1776, 1979). La riqueza de las naciones. Fondo de Cultura Económica, México. 1979.

Smith, A. (1759, 1997La teoría de los sentimientos morales. Alianza Editorial, Madrid, 1997.

Sraffa, P. (1960,1975). Producción de mercancías por medio de mercancías. Oikos-Tau Ediciones, Barcelona, 1975.



[1] Texto de la conferencia dictada el 30 de septiembre de 2021 por invitación del Instituto Thomas Jefferson y La Sociedad Bastiat de Argentina.

 

[2] Este es el título, bastante adecuado, bajo el cual Unión Editorial publicó, en su colección Clásicos de la libertad, los tres trabajos de Menger consagrados al método científico, a saber: Investigaciones sobre el método de las ciencias sociales y de la economía en particular (1883), Los errores del historicismo en la economía política alemana (1884) y Elementos de una clasificación de las ciencias económicas (1889).

[3]El trabajo anual de cada nación es el fondo que en principio la provee de todas las cosas necesarias y convenientes para la para la vida y que anualmente consume el país. Dicho fondo se integra siempre con el producto inmediato del trabajo, o con lo que mediante dicho producto se compra de otras naciones. De acuerdo con ello, como este producto o lo que con él se adquiera, guarda una proporción mayor o menor con el número de quienes la consumen, la nación estará mejor o peor surtida de las cosas necesarias y convenientes para apetecidas”. Smith (1776, 1979) página 3.

 

[5] “Las leyes y las condiciones que rigen la producción de la riqueza participan del carácter de realidades físicas. En ellas no hay nada de arbitrario o facultativo. (…) No sucede lo propio con la distribución de la riqueza. Esta depende sólo de las instituciones humanas. Una vez existen las cosas, la humanidad, individual o colectivamente, puede disponer de ellas como le plazca. Puede ponerlas a disposición de quien le plazca y en las condiciones que se le antojen”. Mill, J.S. (1848, 1978). Página 191.

 

[6] En honor a la verdad hay que decir que ya Ferdinand Galiani, más de un siglo antes que Menger, Walras y Jevons, había resuelto la célebre paradoja con esta elegante fórmula: “Es evidente que el aire y el agua, muy útiles para la vida humana, no tienen ningún valor porque no escasean. Por otra parte, un saco de arena de las costas de Japón sería una cosa extremadamente rara, pero, a menos que tenga cierta utilidad, carece de valor”. Galiani, Della Moneta, citado por Rothbard en Historia del pensamiento económico Volumen I. El pensamiento económico hasta Adam Smith. Unión Editorial, Madrid, España, 1999. Página 447.

 

[7] A Menger no le gustaba mucho la noción de “Riqueza Nacional” y la aceptó con reservas. “Cuando los problemas se refieren exclusivamente a la determinación cuantitativa de la llamada riqueza nacional, puede considerase como riqueza nacional la totalidad de las riquezas de los individuos que componen un pueblo o nación. Pero cuando, a parir de la magnitud de la riqueza nacional, se pretende sacar conclusiones sobre el nivel de bienestar de un pueblo, o cuando se trata de aquellos fenómenos que son el resultado del contacto de cada uno de los agentes económicos, la concepción de riqueza nacional, entendida en el sentido literal de la palabra, desembocará forzosamente en frecuentes errores. En todos esos casos deberíamos más bien considerar la riqueza nacional como el conjunto de riquezas de los individuos de un pueblo y deberíamos prestar atención a la diferente medida de estas riquezas individuales”. Menger, C (1871,1997). Página 100-101.

 

[9] Menger, Carl (1871, 1996). Página 154.

 

[10] “La ineficiencia de la teoría de los precios, de los salarios, de la renta y de los intereses del capital a ella ligadas, hacía necesaria la reforma de la ciencia económica. La teoría de que la cantidad de trabajo empleada para producir un bien, o sea su coste de producción, regula la relación de intercambio entre los bienes, que tenía que explicar el fenómeno de los precios, se reveló contraria a la experiencia y claramente insuficiente ante un examen más profundo. Muchas cosas, a pesar del trabajo que se emplea en producirlas y los altos costos de producción, alcanzan precios muy bajos y a veces ni siquiera obtienen precio alguno, mientras que a menudo los bienes que nos ofrece la naturaleza a menudo alcanzan precios elevados. Es evidente – sin hablar de otros fenómenos – que la explicación del beneficio neto de la empresa, de la renta neta y del interés neto del capital, es decir, la explicación de muchos fenómenos mediante la teoría mencionada, tropieza con dificultades insuperables, pues se trata de fenómenos que no pueden reducirse a sus costes de trabajo o de producción. Quienes formularon la teoría económica no pudieron menos de pensar acaso que el precio que pagamos por un bien no depende del trabajo o de los costes de su producción, sino que, por el contrario, a precios ventajosos” Esta cita proviene de la introducción a la edición italiana de los Principios de 1889 y está en el Estudio Introductorio de Darío Antiseri a El método de las ciencias sociales, libro que recoge los tres trabajos de Menger sobre la cuestión del método. Ver: Menger, Carl (1883, 1884, 1889, 2006) páginas 17 – 18.

 

[11]  Escribe Sraffa: “El tipo de beneficio, en cuanto es una razón, tiene un significado que es independiente de cualquier precio, y pude ser, por tanto, dado antes de que los precios sean fijados. Es así susceptible de ser determinado desde fuera del sistema de producción, en especial, por el nivel de los tipos monetarios de interés”. Sraffa (1960, 1975). Páginas 55-56.

 

[12] Menger, Carl (1883, 1884, 1889, 2006) página 222.  

 

[14] Eso remite a la metáfora de la Mano Invisible: “Cuando prefiere la actividad económica de su país a la extranjera, únicamente considera su seguridad, y cuando la dirige de tal forma que su producto represente el mayor valor posible, sólo piensa en su ganancia propia; pero en este como en muchos otros casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones. Mas no implica mal alguno para la sociedad que tal fin no entre a formar parte de sus propósitos, pues al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios” Smith, A. (1776, 1979). Página 402

 

[15] Escribe Menger: “No es necesario observar la extrema afinidad que existe entre el problema del origen de las formaciones sociales que surgen de manera no intencionada y el problema de la formación de aquellos fenómenos económicos a los que acabamos de referirnos. El derecho, el estado, el dinero, los mercados, todas estas formaciones en sus distintas formas fenoménicas y en sus cambios incesantes son, en no pequeña parte, producto espontáneo de la evolución social: los precios de los bienes, el tipo de interés, la renta de la tierra, los salarios y muchos otros fenómenos de la vida social en general y de la económica en particular muestran exactamente la misma peculiaridad, y tampoco su comprensión puede ser pragmática sino más bien análoga a la de las instituciones sociales surgidas de manera no intencionada. De este modo, la solución de los problemas más importantes de las ciencias sociales teóricas, y en particular de la economía teórica, se halla estrechamente relacionada con la cuestión de la comprensión teórica de los orígenes y las transformaciones de las formaciones sociales surgidas de manera no orgánicaMenger, Carl (1883, 1884, 1889, 2006) páginas 222 y 223.   

 

[16] Gloria-Palermo, S. (2013). Página 69.

 

[17] A mí no me cabe la menor duda de que esta obra - cuyo subtítulo es: Una Nueva formulación de los principios liberales de la justicia y la economía política – no solo es la más importante obra de Hayek sino también la más importante obra de filosofía política liberal del siglo XX. 

[18] Hayek, F.A. (2006). Página 60.

 

[19] “Por Sociedad Abierta entiendo una forma de vida social y los valores que tradicionalmente se aprecian en esa vida social, como por ejemplo, la libertad, la tolerancia, la justicia, la libre búsqueda del conocimiento por el ciudadano, su derecho a diseminar el saber, la libre elección de los valores y creencia y su búsqueda de la felicidad (…) Quisiera proponer aquí la tesis de que la idea de una sociedad libre y abierta conlleva la exigencia de que el Estado exista al servicio del individuo humano – en aras de sus ciudadanos libres y su libre vida social, es decir, en aras de la sociedad libre – y no al revés. Esto conlleva la exigencia de que debemos hacer que la función del Estado sea servir y proteger la sociedad libre de sus ciudadanos” Popper, K.R. (2008, 2010).   Páginas 309-310.

 

[20]  “El hombre doctrinario, en cambio, se da ínfulas de muy sabio y está casi siempre tan fascinado con la supuesta belleza de su proyecto político ideal que no soporta la desviación de la más mínima parte del mismo. Pretende aplicarlo por completo y en toda su extensión, sin atender a los poderosos intereses ni a los fuertes prejuicios que pueden oponérsele. Se imagina que puede organizar a los diferentes miembros de una Gran Sociedad con la misma desenvoltura con que dispone las piezas en un tablero de ajedrez.  No percibe que las piezas de ajedrez carecen de ningún otro principio motriz salvo el que les imprime la mano, y que en el vasto tablero de la sociedad humana cada pieza posee un principio motriz propio, totalmente independiente del que la legislación arbitrariamente elija imponerle. Si ambos principios coinciden y actúan en el mismo sentido, el juego de la sociedad humana proseguirá sosegada y armoniosamente y muy probablemente será feliz y próspero. Si son opuestos o distintos, el juego será lastimoso y la sociedad padecerá siempre el máximo grado de desorden” Smith, A. (1759, 1997) Página 418.

 

[21] “La demostración de que las diferencias entre socialistas y no socialistas radican, en última instancia, en aspectos puramente intelectuales capaces de solución científica y no en diferentes juicios de valor me parece que es una de las conclusiones más importantes de la línea de pensamiento llevada a cabo en este libro” Hayek, F.A. (2006). Página 20.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Si en Hidroituango no hubo corrupción y el seguro está pagando: ¿cuál detrimento fiscal?

 

Si en Hidroituango no hubo corrupción y el seguro está pagando: ¿Cuál detrimento fiscal?

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

El hecho de que la Contraloría no haya encontrado, en el caso de Hidroituango, el más leve indicio de corrupción y que la aseguradora haya reconocido el siniestro dentro de la cobertura de la póliza, habiendo ya desembolsado US$ 350 millones, torna incomprensible su fallo de responsabilidad fiscal que, de confirmarse en segunda instancia, sería desastroso, además de los imputados, para EPM, la ingeniería colombiana, el sector eléctrico y el País todo.

En las 2.511 páginas del fallo no aparece la palabra “corrupción”, a pesar de que toda la investigación del caso fue realizada por la Unidad de Investigaciones Especiales contra la Corrupción. En entrevista transmitida en el Facebook Live de la Contraloría el 7 de septiembre, el Vice Contralor, al explicar el contenido del fallo, reiteró no haber encontrado indicios de corrupción o dolo. De hecho, las 17 personas naturales y las 9 personas jurídica encontradas responsables fiscales lo fueron por culpa grave y no por dolo. Esto nos lleva a la más curiosa y significativa de las peculiaridades del fallo: la contradicción entre la posición de la Aseguradora y la Contraloría con relación a la culpa grave.

El 2 de mayo de 2018, cuatro días después del colapso de la Galería Auxiliar de Desviación (GAD), EPM dio aviso del siniestro a Mafre Seguros Generales de Colombia S.A. El 16 de septiembre, Mafre informó a EPM su decisión de otorgar cobertura bajo la póliza “Todo riesgo, construcción y montaje”, por cuanto la GAD había sido incluida dentro de la misma desde 2014. Y no solo reconoció la cobertura, sino que empezó a pagar: en diciembre de 2019, la aseguradora realizó un primer desembolso de US$ 150 millones, en septiembre de 2020 el segundo, por US$ 100 millones, y, en agosto de 2021, uno más por otros 100 millones.

Al otorgar cobertura, la Aseguradora estaba reconociendo que en la contingencia de abril de 2018 no hubo dolo ni culpa grave, ya que, conforme a lo señalado en el artículo 1055 del Código de Comercio, el dolo, la culpa grave y los actos meramente potestativos del tomador, asegurado o beneficiario son inasegurables

Estamos pues ante una situación más bien extraña: el único actor que realmente puede asumir el riesgo admite que no hubo culpa grave, otorga cobertura y procede a pagar. La Contraloría desconoce todo eso y decide endilgar culpa grave a un grupo de particulares que evidentemente no pueden pagar y a un conjunto de empresas que tampoco pueden hacerlo sin caer en la ruina.

El valor asegurado de la póliza todo riesgo para daños materiales asciende a US$ 2.557 millones y el del lucro cesante a US$ 629 millones; en total US$ 3.186 millones que, a una TRM de $/US$ 3.800, equivalen a COP 12,1 billones, es decir, casi tres veces el detrimento fiscal estimado por la Contraloría.  Pero hay más: los pagos ya realizados por US$ 350 millones equivalen a COP 1,3 billones, es decir, el 31% del supuesto detrimento fiscal. La única fuente de pago cierta podría desaparecer si, al confirmarse el fallo, Mafre decidiera volver sobre sus pasos y negar la cobertura puesto que la culpa grave no es asegurable.  

Debe haber sido muy frustrante para los investigadores de la Contraloría no haber podido encontrar en los miles de documentos examinados un solo indicio de corrupción ni entre las decenas de imputados uno solo que pudiera ser acusado de corrupto. Tampoco pudieron obtener pruebas que les permitieran identificar claramente un solo responsable directo e inmediato – persona o empresa - del colapso de la GAD. Por esa razón han debido desarrollar la curiosa teoría de los “hechos sucesivos y concatenados” que, protagonizados por diversos actores desde 2008, condujeron inexorablemente al colapso de la GAD diez años después, convirtiéndolos en responsables todos a una, como en Fuente Ovejuna.

Las 2.511 páginas del fallo son, en efecto, un despliegue exacerbado de la falacia “post hoc ergo propter hoc” o falacia de la causa falsa, que consiste en suponer que la causa de un suceso es necesariamente algo que sucedió antes. Los investigadores de la Contraloría parecen razonar de la siguiente forma:

La GAD colapsó. Como evidentemente no hubiera colapsado si no hubiese sido construida, la causa del colapso de la GAD es su propia construcción. Como la GAD no se construyó a sí misma, los responsables de su colapso son aquellos la concibieron, diseñaron y construyeron. Como estas personas no actuaban por cuenta propia, sino que eran agentes que ejecutaban un mandato contractual, evidentemente, el responsable es el principal que les encomendó el trabajo. Como el mismo principal era a la vez agente de otro principal al que estaba vinculado por un contrato BOOMT, el responsable es ese segundo principal. Y así llegamos a que los responsables del colapso de la GAD son quienes concibieron, negociaron y celebraron el famoso BOOMT.

¿Se detienen allí las cosas? No necesariamente, si seguimos esta lógica, el BOOMT no se habría celebrado si Hidroituango no hubiese sido dueña del proyecto, esto no habría sido posible si no hubiese tenido el control de una sociedad a la que en algún momento ISAGEN aportó unos estudios de factibilidad realizados sobre un potencial hidrológico identificado por los ingenieros Lucio Chiquito y José Tejada. Hay que concluir por tanto que, por lo menos aquí en la tierra, los responsables del colapso de la GAD son los ingenieros Chiquito y Tejada que en mala hora identificaron el bendito proyecto.

De manera semejante a la pesca con red de arrastre - donde caen indiscriminadamente toda suerte de peces, grandes y chicos - con la “metodología” de la Contraloría caen también peces grandes y chicos, pero es imposible responsabilizar a cada uno de los implicados de una porción específica del detrimento fiscal causado. No hay forma de establecer qué parte de los 4,3 billones “embolatados” es atribuible a la decisión tomada en una fecha cualquiera por una o varias de las personas involucradas. Es de no creer que, de existir en efecto la supuesta culpa grave, la responsabilidad fiscal de un funcionario que pasó fugazmente por una junta directiva sea la misma que la del consorcio constructor, por ejemplo.

En su fallo la Contraloría alega una y otra vez que eso no importa y que la responsabilidad es solidaria, lo cual significa que todos y cada uno de los responsables fiscales son responsables de la totalidad del detrimento fiscal. Es decir, que, si todos pagaran lo suyo, el fisco sería resarcido por COP 111,8 millones y no en COP 4,3 billones o que si uno solo paga los demás quedan eximidos de toda responsabilidad.

No se cuál es el argumento legal de la Contraloría, pero esa tesis me parece tan disparatada como decir, por ejemplo, que los colombianos son solidarios con el recaudo esperado de la reforma tributaria y que cada cual puede pagar, si a bien lo tiene, los 15 billones, pero que, si uno solo lo hace, los demás quedan exentos.    

Las falsas causas llevan a la identificación de falsos responsables. No me cabe la menor duda de que los abogados de los imputados conseguirán demostrar la falsedad de las concatenaciones especificas en el caso de cada uno de ellos. El problema es que cuando eso ocurra el enorme daño causado por el fallo ya estará hecho y será irreversible.

La primera consecuencia del fallo podría ser, como ya se dijo, que la Aseguradora reniegue la cobertura ya otorgada. Así, aunque siempre alega que el propósito de su actuación es el resarcimiento, la Contraloría se quedaría con 26 “culpables graves” insolventes, al tiempo que le ahorra a Mafre más de tres mil millones de dólares. Esto si es quedarse con el pecado y sin la prenda.

De ser confirmada su responsabilidad fiscal, el consocio CCCI no podría continuar con el proyecto. Su reemplazo por otro contratista retrasaría la entrada en operación comercial, por lo menos seis o doce meses, ocasionando más lucro cesante, multas adicionales a EPM, aumento en el precio de la electricidad y mayor el riesgo de racionamiento.

Si sus contratistas son responsables por culpa grave, EPM también lo es. Esto debilita la posición de EPM frente a las demandas por más de diez billones de los supuestos afectados aguas abajo del proyecto. Una condena en esos procesos desestabilizaría gravemente las finanzas de EPM, restringiendo su acceso al mercado de capitales y sus posibilidades de crecimiento.  

En resumen: con el fallo se pierde la cobertura del seguro, se arruinan prestigiosas empresas causando grave daño a la ingeniería colombiana, se aumentan los costos del proyecto, se induce el aumento del precio de la electricidad, se pone al País en riesgo de racionamiento y, eventualmente, se lleva a EPM al borde de la quiebra, de resultar condenada en las demandas de los supuestos afectado aguas bajo.

Es ya costumbre en Colombia que algunos jueces ignoren paladinamente las consecuencias económicas y fiscales de sus fallos. Parece ser que la Contraloría sigue esta misma línea, lo cual es un exabrupto, por decir lo menos. Dada la enormidad de perjuicio, la precariedad del resultado y la debilidad de fallo, es legítimo preguntarse: ¿Quién controla a la Contraloría?

LGVA

Septiembre de 2021.  

 

 

 

 

 

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Populismo y libertad

 

Populismo y libertad g

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

Hasta hace algunos años el sustantivo populismo no aparecía en los principales diccionarios de la lengua española, el de la RAE y el María Moliner. Aparecía el adjetivo populista, definido como “perteneciente o relativo al pueblo”, en el primero, y como “se aplica a los partidos populares de algunos países”, en el segundo.  

En su vigésima tercera edición, la de 2014, el diccionario de la RAE trae por vez primera el término populismo y lo define como la “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”, precisando que se usa más en sentido despectivo. En consonancia con esa definición, el adjetivo populista adquiere una nueva acepción: “perteneciente, relativo o partidario del populismo”.

También el María Moliner se actualiza, definiendo el populismo como “doctrina política que pretende defender los intereses de la gente corriente, a veces demagógicamente”. Finalmente, el diccionario de Salamanca de la editorial Santillana trae a su turno esta definición: “ideología y comportamiento que defienden demagógicamente los intereses de las clases populares”.

Esas definiciones son insuficientes para delimitar adecuadamente la noción de populismo. De hecho, pueden aplicarse a cualquier ideología, a cualquier partido o a cualquier político por la sencilla razón de que, en democracia, el proceso político-electoral es siempre un intercambio de promesas por votos. Todos los partidos pretenden defender los intereses de la gente, en especial de las clases populares, y, para atraer los votos, todos están obligados a prometer algo que supuestamente pueda lograrse poniendo en funcionamiento los medios de acción del estado.  

Así pues, la diferencia del populista – discurso, partido o caudillo – con el no-populista - discurso, partido o caudillo – es cuestión de grado y no de especie. Esa diferencia tiene que establecerse con relación a las promesas y a los medios de acción empleados para materializarlas. Por ello, el rasgo más notable del populismo es la desmesura de las promesas y en el empleo de los medios de acción del gobierno.



La desmesura en las promesas es algo bien conocido y, si el populista no llegara jamás al poder, sus propuestas no serían más que apuntes divertidos de la vida política, como los del doctor Gabriel Antonio Goyeneche de pavimentar el río Magdalena, para agilizar la comunicación con la Costa Atlántica, y de ponerle una marquesina a Bogotá, para protegerla de su inclemente clima. El problema es que la gente cree en esas promesas, vota por ellas y, frecuentemente, lleva al poder a los políticos más populistas.

El asunto de la seducción que sobre las clases populares ejercen los demagogos ha sido tratado por la ciencia política prácticamente desde Aristóteles. Esa era una de las razones, quizás la más poderosa, por las cuales los liberales decimonónicos rechazaron el voto universal y defendieron el voto censitario, limitado a personas solventes y alfabetizadas. John Stuart Mill fue categórico al respecto: la democracia no puede funcionar donde la gente es muy pobre y muy ignorante.

En el siglo XX, el desarrollo del estado del bienestar asistencialista, posibilitado por la enorme capacidad productiva del capitalismo, ha permitido instalar en la conciencia de la mayoría de las personas la creencia de que el estado está en capacidad de solucionar los males de la pobreza y la desigualdad, la creencia de que solo basta “voluntad política” para que se implante entre los hombres el reino de la “justicia social”.

Ese problema, extremadamente complejo y que afecta a todas las democracias del mundo, ha llevado a que todos los líderes y partidos se vean compelidos a incorporar dentro de su discurso y sus programas ideas y propuestas populistas, son pena de no ganar jamás una votación. Así como Hayek hablara, a mediados del siglo XX, de “socialistas de todos los partidos”, hoy puede hablarse de “populistas de todos los partidos”. Esto representa una enorme amenaza para la libertad.  

En efecto, aunque la gente no sea plenamente consciente de ello y algunos políticos busquen que no lo sea, toda votación en democracia liberal es una elección entre libertad individual y coacción estatal. No existe una sociedad completamente ácrata y ningún estado totalitario ha logrado suprimir por completo los intercambios voluntarios. En las sociedades reales los individuos viven una combinación de libertad y coacción. Las promesas populistas requieren siempre de más coacción.

El estado tiene cinco formas o instrumentos de inmiscuirse en la vida de las personas y limitar su libertad: la reglamentación, los impuestos, la propiedad estatal, el control de la moneda y el gasto público. Toda acción enderezada a lograr las promesas populistas implica la movilización de uno o varios de esos instrumentos.

Es característico de los populistas su “torpeza” en el manejo de los instrumentos de intervención económica de que disponen los gobiernos. Esa “torpeza” es, inicialmente, consecuencia directa de la desmesura de sus propósitos y, posteriormente, se retroalimenta en la medida en que los errores desatan nuevas intervenciones para corregir los errores que esas mismas intervenciones causan. Además de conducir al desastre económico, esas intervenciones miman cada vez más la libertad económica de las personas, lo cual ahonda el desastre económico y así sucesivamente, hasta la próxima votación. Pero en muchos casos las cosas no terminan allí.

 En la visión contractualista el estado se instituye para proteger la vida y la propiedad de los ciudadanos y garantizar las libertades que les son inherentes. La gran paradoja consiste en que un estado con la suficiente fuerza para garantizarlas tiene también la fuerza requerida para conculcarlas. Y esto es lo que puede ocurrir allí donde el populismo acaba con la economía y las libertades económicas: desaparecen la separación de poderes, el estado de derecho y las elecciones periódicas.

La experiencia reciente de países como Venezuela, Nicaragua y Bolivia muestra que las libertades políticas no pueden mantenerse sin libertades económicas. Los desastres económicos y políticos de esos países son desastres consentidos por sus ciudadanos que votaron por el populismo en elecciones democráticas.    

LGVA

Septiembre de 2021.

 

 



g Texto de charla con grupo de empresarios de Medellín el 14 de septiembre de 2021.

lunes, 30 de agosto de 2021

Democratizar EPM

 

Democratizar EPM

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

 

La propuesta de la Gobernación de Antioquia y el IDEA de intercambiar sus acciones en Hidroituango por una participación en EPM permite poner, nuevamente, en la palestra el tema de la democratización de la propiedad de esta empresa.

La Junta Directiva autorizó la compra de esas acciones, pero negó de plano la posibilidad de que el pago se hiciera con una participación patrimonial en EPM. Esto es un asunto extremadamente complejo porque, además del enorme trabajo técnico necesario para hacer las valoraciones requeridas, sería necesario que, mediante acuerdo del Concejo, EPM se convirtiera en sociedad por acciones, apareciendo así el “fantasma de la privatización” que tanto espanta a muchísimos ciudadanos en Medellín.   

Miles de medellinenses, incluidos muchos amigos míos, se creen propietarios de un “pedacito” de EPM. Cuando les ofrezco comprar ese “pedacito” – porque la prueba de que uno es dueño en realidad de algo es poder dejar de serlo vendiéndolo o regalándolo- se molestan y caen en un berenjenal de disquisiciones jurídico-ideológicas sobre el bien común, lo que es de todos y demás linduras.



Mas allá de las categorías jurídicas, toda propiedad es privada y el verdadero dueño de las cosas es quien decide lo que puede hacerse con ellas. Los verdaderos dueños de las empresas estatales son los políticos y sus agentes que temporalmente las controlan entre una elección y otra.

Esta clase de propiedad temporal permite disponer libremente de los ingresos más no del patrimonio. Por eso no es extraño que los propietarios temporales tiendan a aprovecharse al máximo de esos ingresos sin preocuparse demasiado de la conservación del capital.  Esa es en última instancia la razón por la cual las empresas estatales suelen ser mal administradas.

Las diferencias en la conducta de los políticos que temporalmente ejercen el control de las empresas estatales son de grado y no de especie. Los hay delicados, prudentes, respetuosos de las formas; pero los hay también agalludos, impetuosos y propensos a tirar la vajilla y limpiarse con el mantel.

Con una junta directiva de bolsillo, un concejo municipal sometido con prebendas y canonjías y un total desprecio por los profesionales y trabajadores de la Empresa, Quintero Calle se pasa por la faja el “Convenio Marco” y, ante la indiferencia cómplice de la Superservicios y la Procuraduría, se burla de la ley 142, que supuestamente lo obliga a implantar en EPM “una administración profesional, ajena a intereses partidistas, que tenga en cuenta las necesidades de desarrollo del servicio en el mediano y largo plazo”. Esto debería ser suficiente para que la gente de Medellín entienda que el control de un bloque patrimonial como EPM no se puede entregar, sin contrapesos, a un solo individuo, confiando en su buena voluntad.

En los años noventa del siglo pasado - con ocasión de la aprobación de la ley 142 y de los grandes cambios en el entorno económico, regulatorio y tecnológico de los servicios públicos domiciliarios - se planteó la transformación de las principales empresas del sector en sociedades por acciones y su venta parcial o total al sector privado.

Eso dio lugar a historias muy disímiles. Un poderoso sindicato de izquierda frustró la privatización de Telecom que, totalmente insolvente, tuvo que ser “regalada” a Telefónica quince años después. EMCALI, que se mantuvo y se mantiene totalmente pública, cayó en situación de quiebra de la que fue salvada por la Nación que asumió sus acreencias. Por el contrario, Bogotá realizó una privatización exitosa de sus empresas de energía y telecomunicaciones, cuando estaban casi colapsadas. ISA, escindida en dos empresas, es también un caso de privatización exitosa.   

En su momento también se planteó la venta parcial de EPM y la democratización de su propiedad. Se propuso su escisión en dos empresas, una de telecomunicaciones y otra que agrupara los demás servicios. De la primera se propuso vender el 80% del patrimonio y de la segunda el 20%, para formar con esos recursos un fondo de inversión social a disposición del Municipio de Medellín. Esta propuesta fue sometida a consideración del Concejo Municipal donde tuvo 9 votos favorables y 11 en contra.

EPM realizó un importante proceso de transformación cuyo principal componente fue la expansión de su actividad dentro y fuera de Colombia. Para manejar sus relaciones con el Municipio de Medellín se adoptó, en 2005, un Código de Gobierno Corporativo que funcionó relativamente bien hasta la llegada de Quintero Calle a la alcaldía.

Aunque ninguno llegó a los desafueros de Quintero Calle, todos los alcaldes han convertido a EPM en la “vaca lechera” del municipio de Medellín, sacándole hasta el 70% de las utilidades, a pesar de que los estatutos establecen que las transferencias ordinarias no pueden exceder el 30%.  Además, el propietario, “invita” a EPM a financiar todo tipo de obras y gastos de “inversión social”. La creciente dependencia del Municipio de las transferencias de EPM, que son más de 30% de su presupuesto, es perjudicial y riesgosa para ambas entidades.

Es poco probable que la propuesta del Departamento avance bajo la actual administración municipal. Sin embargo, es importante que se haya planteado porque permite debatir nuevamente el tema de la transformación de EPM en sociedad por acciones y la democratización de su propiedad, para establecer contrapesos reales en su dirección y para que los ciudadanos de Medellín, que compren acciones, sean sus dueños de verdad.

LGVA

Agosto de 2021

lunes, 16 de agosto de 2021

Blanca Liliana y AFINIA

 

Blanca Liliana y AFINIA

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista

 

Triste y lamentable la salida de Blanca Liliana Ruiz Arroyave de la gerencia de AFINIA. Su llegada a ese cargo fue un acierto de Álvaro Guillermo Rendón quien creyó que ella, partícipe y conocedora al detalle de un plan de negocios elaborado por los mejores profesionales de EPM, era la persona más indicada para ejecutarlo. Blanca Liliana gozaba también de toda la confianza de las autoridades nacionales del sector eléctrico: Ministerio de Minas y Energía, CREG y Superintendencia de Servicios Públicos. Y no decepcionó las expectativas.

Con la inteligencia, la determinación y el entusiasmo que le conocen todos los que en EPM y en todo el sector eléctrico han trabajado con ella, emprendió su tarea y pronto, muy pronto, empezó a mostrar resultados. Se aumentó el número y la actividad de las brigadas operativas, 185 circuitos intervenidos con mejoras y adecuaciones y 10 circuitos nuevos instalados, se realizaron podas técnicas en más de ocho mil kilómetros, se lavaron más de 71.000 estructuras, 1.114 transformadores de distribución renovados, se ampliaron 7 subestaciones y se puso una nueva en operación. En unos cuantos meses se realizaron inversiones por más de 257.000 millones de pesos que beneficiaron a más de 800.000 clientes.



Esa vigorosa actividad permitió la rápida mejora en la calidad y continuidad del servicio al reducirse drásticamente la frecuencia y duración de las interrupciones y disminuir los tiempos de atención de los daños reportados. La mejora en la calidad del servicio era fundamental para que la empresa ganara legitimidad en las tareas cruciales de reducción de pérdidas negras, disminución de la cartera y recuperación del recaudo mediante las estrategias comerciales flexibles y las mejoras tecnológicas que se empezaron a aplicar.

Los sistemas de distribución-comercialización colapsan cuando caen en el círculo vicioso de mal servicio que lleva al fraude y el bajo recaudo lo cual se traduce en menores recursos para operar y mantener la red lo que deteriora aún más la calidad del servicio y lleva a más fraude y menor recaudo. Bajo el liderazgo de Blanca Liliana, AFINIA había roto ese círculo vicioso y se estaba pasando al círculo virtuoso de mejor servicio, menores pérdidas, mayor recaudo y mejor servicio.

Ciertamente es mucho lo que falta por hacer para disminuir las pérdidas, aumentar más el recaudo y reducir aún más la frecuencia y duración de las interrupciones. Muchos de los frutos de lo realizado en los 10 meses de la gerencia de Blanca Liliana se cosecharán en el segundo semestre de este año y en el primero del próximo porque entran en operación importantes obras que se están ejecutando.

Todo mundo estaba contento con esos resultados: lo estaban los usuarios, con la mejora del servicio y la pronta y cálida atención de sus requerimientos; lo estaban las autoridades locales y los líderes comunitarios con quienes se establecieron sólidas relaciones de confianza pues su concurso era fundamental para el proceso de recuperación del servicio; lo estaba el mercado eléctrico cuyos agentes volvieron a confiar en AFINIA vendiéndole energía en el mercado de largo plazo; lo estaban las autoridades nacionales del sector eléctrico – Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, Comisión de Regulación de Energía y Gas y Ministerio de Minas y Energía- que seguían con atención lo que era un proyecto de espacial importancia para el Gobierno Nacional; lo estaba la Junta Directiva de EPM, que, después de recibir la información directa de lo realizado,  aplaudió la gestión de Blanca Liliana.

La Superintendencia presentó la siguiente evaluación del primer trimestre de 2021:

“Afinia presenta un cumplimiento de metas del 94%. La obras e inversiones realizadas por la empresa entre enero y marzo de 2021 mejoraron la prestación del servicio a más de 800.000 usuarios en cuatro departamentos. En sus primeros seis meses de operaciones Afinia invirtió $ 142.488 millones en los cuatro departamentos donde opera”

Y, por último, más no de último, estaban contentos los 1.200 empleados y trabajadores quienes vieron renacer su Empresa bajo el liderazgo de Blanca Liliana que les transmitía esperanza, confianza, tranquilidad, firmeza, inteligencia, conocimiento técnico, responsabilidad y, sobre todo, humanidad. Y se lleva la gratitud y afecto de esos trabajadores porque cuando nadie daba un peso por esa compañía, Blanca Liliana creyó en ellos.  Tengo que citar uno de los cientos de mensajes que le han enviado los trabajadores que se duelen de su salida:

“Sra. Blanca Liliana, quiero confesarle una cosa: nunca ningún líder, gerente intermedio o gerente general me ha transmitido tanta esperanza y confianza como usted y, créame, con ninguno me había identificado tanto como con usted, porque si algo me terminó de confirmar los planes de Dios para con mi vida y mi familia en esta ciudad, fue cada palabra que salió de su boca y su corazón en estos diez meses”.

Especial mención merece la forma transparente como se venían ejecutando todos los proyectos y programas de la Empresa. Todas las semanas - porque todas las semanas se hacían cosas y había qué contar- los cuatro gobernadores, los alcaldes de todos los municipios y decenas de líderes recibían el informe de las acciones adelantadas por AFINIA en cada departamento.  



Pero había gente que no estaba contenta. Después del abrupto retiro de Álvaro Guillermo Rendón de la gerencia, se intensificó la hostilidad manifiesta del alcalde de Medellín y de sus alfiles enquistados en la dirección de EPM. Hicieron todo lo posible por aburrir a Blanca Liliana y hacerla renunciar. Finalmente, enfrentados a su sólida determinación, se inventaron un turbio proceso para la selección de “gerente en propiedad” de AFINIA.

A pesar de las recomendaciones que se le hicieron de no prestar su nombre en una selección que se anticipaba amañada, Blanca Liliana consintió en ello pues creía que era su deber profesional con los usuarios de AFINIA, con EPM y con las autoridades nacionales que confiaban en ella. Ya sabemos el resultado.

En reemplazo de Blanca Liliana, llega a la gerencia de AFINIA el señor Javier Lastra Fuscaldo, un hombre del mundo de la política, quien en junio de 2009 fue despojado de su investidura de concejal de Bogotá por violar el régimen de inhabilidades al ejecutar contratos, con recursos públicos, por más de 7 mil millones de pesos mientras se desempeñaba como liquidador de Adpostal. En noviembre de 2016, Lastra fue nombrado agente interventor de Electricaribe. Dos años más tarde, la recién posesionada Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, Natasha Avendaño lo retira del cargo, de la forma más discreta posible y sin ninguna explicación. Ella sabrá por qué lo hizo.

Sorprende la impavidez de la Junta Directiva de EPM, las autoridades nacionales y los entes de control frente a lo que está pasando en AFINIA, en particular, y en EPM, de forma más general. Lo que pueden hacer las autoridades de las entidades territoriales con la dirección de las empresas oficiales tiene límites, definidos por al artículo 27.5 de la ley 142 de 1994 que a la letra dice:

“Las autoridades de las entidades territoriales, sin perjuicio de las competencias asignadas por la ley, garantizarán a las empresas oficiales se servicios públicos el ejercicio de su autonomía administrativa y la continuidad en la gestión gerencial que demuestre eficacia y eficiencia. No podrán anteponer a tal continuidad gerencial intereses ajenos a los de la buena prestación del servicio”

 Es dudoso que lo ocurrido de AFINIA y el carrusel en el que se ha convertido la gerencia de EPM, se ajusten remotamente a la letra y al espíritu de esa norma. En fin, cada cual en su conciencia es el mejor juez del cumplimiento de sus responsabilidades.

En cualquier caso, Blanca Liliana cumplió con las suyas hasta el último momento, con un elevado costo emocional y de su propia salud. Esto lo reconocen sus pares profesionales de EPM y todo el sector eléctrico que saben valorar su gestión y que hoy la ven salir con una grandeza en la que no hacen mella las infames componendas a las que se vió sometida.

Felicitaciones por lo realizado y mucha suerte en las cosas buenas que harás por el sector eléctrico, por EPM y por el País donde quiera que te coloque el destino. ¡Adelante Monita!

LGVA

Agosto de 2021.