La mala maña
Angélica Ordoñez
Luis Guillermo Vélez
El Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2027, radicado
por el gobierno saliente, tampoco se salvó de la mala maña. La mala maña de ser
un presupuesto desfinanciado cuyos gastos exceden ampliamente los ingresos. En
lo corrido del siglo, son ya 12 los presupuestos afectados por la mala maña. El
del próximo año presenta un faltante de 30.2 billones de pesos, el segundo más
alto entre esos 12, solo superado por los 38 billones del presupuesto de 2021
del gobierno de Duque.
El artículo 347 de la Constitución permite la
presentación del presupuesto desfinanciado, en cuyo caso el gobierno debe
proponer por separado un proyecto de ley para crear nuevas rentas o modificar
las existentes para financiar el monto de gastos contemplado. El gobierno de
Patro también presentó un proyecto de la ley de financiamiento con la que
pretende recaudar unos 22 billones, ampliando la base del impuesto de
patrimonio y elevando su tarifa marginal, elevado de 5% a 15% la sobre tasa de
renta al sector financiero y otras disposiciones igualmente alcabaleras.
La mesa está servida para que el nuevo Ministro de Hacienda
ponga a prueba la determinación de ajustar - recortando el gasto y no subiendo
impuestos - unas finanzas públicas cuyo desequilibrio es crónico y estructural,
impulsado por el asistencialismo clientelista y burocrático que capturó el
presupuesto del Gobierno Nacional desde mediados de los años 90 del siglo
pasado. La deuda del gobierno central pasó de 20% del PIB a más de 60%, pues
quince reformas tributarias han sido insuficientes para financiar un gasto
central que saltó de 8% del PIB en esos años, a 15% al inicio del siglo y a
cerca de 25% en la actualidad.
En estudio reciente, con datos de América Latina, los
economistas José López y Jonathan Malagón muestran que los efectos de los ajustes
fiscales dependen si se hace recortando gastos o aumentando impuestos. Cuando
un país tiene niveles elevados de deuda, un ajuste con mayores impuestos contrae
más la economía y tiene menor probabilidad de ser exitoso y duradero comparado
con un ajuste basado en un recorte del gasto. Los autores argumentan que este
resultado se asocia al impacto sobre el riesgo soberano. Los ajustes por el gasto
envían una señal más creíble de sostenibilidad fiscal que comprime el spread
soberano y compensa parcialmente el impulso inicial contractivo sobre la
demanda.
Hace años hice una propuesta de recorte de gasto – sin
tocar inversión ni seguridad ni justicia - que arrojaba un ahorro de 40
billones. Katherine Flórez, Daniel Raisbeck y Carlos Enrique Moreno han
presentado ejercicios similares seguramente conocidos por el equipo económico
del nuevo gobierno.
Quiero confiar en que el gobierno de La Patria Milagro
nos haga también el milagro de acabar con la mala maña del déficit fiscal
permanente y una deuda pública siempre en aumento. Amén.
PD. Consejo no pedido al doctor Gómez Martínez: no
negocie el recorte con ningún ministro, si lo hace pronto descubrirá que nada
es prescindible y todo es necesario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario