Los 250 años de La Riqueza de las Naciones
Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista
La física moderna nace el día en que a Isaac Newton se
le ocurrió que todas las manzanas caídas desde la creación y todas las que
caerían en el futuro estaban regidas por la misma ley que regía la caída de
aquella que en ese momento golpeaba su cabeza.
La economía nace en el momento en que a Adam Smith[1] se le ocurre que todos
intercambios que en la historia han sido y los que serán en el futuro no son
arbitrarios y que están regidos por una misma ley susceptible de ser develada y
comprendida por la razón.
La relación de intercambio es la única relación social
que tiene una expresión cuantitativa directa y por eso entender la ley que rige
los intercambios es entender el funcionamiento de la sociedad económica.
La larga decadencia de la idea de un orden social
basado en la ley divina – iniciada en los siglos XII y XIII con los
enfrentamientos entre Güelfos y Gibelinos - condujo necesariamente a pensar la
sociedad como algo auto instituido, surgida por la acción de los hombres mismos
sin intervención divina exterior a ellos.
Lógicamente, la aparición de lo social debe darse a
partir de lo no social, es decir, es a partir de los individuos pre-sociales y
de su naturaleza como debe pensarse y resolverse el problema del surgimiento de
la sociedad.
Ese es el proyecto de la ciencia política moderna inaugurada
por Maquiavelo, en El Principe, y perfeccionada por Hobbes, en el
Leviatán, y por Locke, en el Segundo Tratado sobre el gobierno civil.
Los individuos pre-sociales – al parecer muy hirsutos los de Hobbes, más
sosegados los de Locke – son llevados por su propio interés a renunciar a su
derecho a la violencia para defender su vida y entregarlo un tercero – monarca
o asamblea – que impondrá la paz entre los asociados. De esta forma la sociedad
política se emancipa de la religión y el contrato sustituye a la devoción.
El punto de partida de Adam Smith, similar al de
Hobbes, es “el estado primitivo y rudo de la sociedad que precede a la
acumulación de capital y la apropiación de la tierra”. A diferencia de lo que
ocurre con individuos pre-sociales de Hobbes, propensos a la guerra, los de
Smith, llevados por una propensión a cambiar inherente a la condición humana,
descubren el mercado y los beneficios de la especialización y se entregan al
intercambio voluntario del producto de la pesca de los unos por el producto de
la caza de los otros. La sociedad económica de cooperación voluntaria no
precisa de un contrato político previo.
Ni Hobbes ni Smith están haciendo antropología, hacen teoría
social. Por ello, es completamente irrelevante que el estado de naturaleza haya
o no existido o que exista gente bondadosa y cumplidora del deber. El punto de
partida es el mismo, pero Hobbes no puede deshacerse de la autoridad. Smith da
un paso más: el mercado que se auto
regula sustituye al contrato y la economía se emancipa de la política.
LGVA
Mayo de 2026.
[1]
Estrictamente hablando en la
formulación de una teoría del valor, Smith es antecedido por Ferdinando Galiani
(1728-1787) cuya obra fundamental, Della moneta, fue publicada en 1751,
25 años antes que La Riqueza de las Naciones.
También es anterior la obra de Richard Cantillon (1680-1734), Ensayo
sobre la naturaleza del comercio en general, que se cree fue escrita hacia
1730 y fue publicada en 1764. Smtih conoció al parecer la obra de Cantillon, no
así la de Galiani.
Los fisiócratas, Francois Quesnay en
particular, cuya obra fue conocida y criticada por Smith, hicieron, en el
Tableau Economique la representación de la sociedad económica, pero carecieron
de una teoría del valor y no pretendieron en momento alguno explicar la génesis
de la sociedad.
Smith
avanza con relación a Cantillon y Galiani y a la fisiocracia en la vinculación
de la teoría del valor con el nacimiento de la sociedad económica que es de lo que trata esta nota.
