miércoles, 27 de agosto de 2014

El cartel de los pañales y el libre comercio


El cartel de los pañales y el libre comercio.

 

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista, docente Universidad EAFIT

 

Se ha desatado un escándalo mayúsculo a propósito de la supuesta cartelización de precios en el mercado de pañales en Colombia, la cual, se informa en la prensa, estaría operando desde hace 15 años. Según la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), entidad encargada de vigilar la competencia, un proveedor, Tecnosur-Tecnoquimicas, con su marca Winny, abastece el 41% del mercado.  Le siguen Familia, con Pequeñín, el 28%; Kimberly, con Huggies, el 21%, y, finalmente, Drypers, con Baby Sec, el 6%. Otros agentes se reparten el restante 4%. Esto arroja un IHH no inferior a 2.942 puntos y un C3 de 90%, es decir, un mercado extremadamente concentrado[1].

Figura 1
 



Reporta la prensa que el cartel estaría operando desde hace 15 años. De ser cierta esta información, el prestigio de la SIC como autoridad vigilante de la competencia no resulta demasiado airoso. En cualquier caso, se anuncian sanciones ejemplarizantes. Seguramente las empresas encartadas, como ya les habrán recomendado sus abogados, evitarán un enfrentamiento judicial con la SIC y, acogiéndose a la opción que les da la Circular Única, reconocerán su conducta dolosa, pagarán unas multas, prometerán no incurrir de nuevo en prácticas anti-competitivas y los funcionarios concernidos asistirán a cursos sobre competencia honesta y leal. Y la SIC archivará la investigación.

La cartelización de precios es por supuesto una práctica detestable desde el punto de vista de consumidor porque, aparte de imponer a los que pueden pagarlo un precio superior al costo marginal, excluye del mercado a un número indeterminado de consumidores. Lo de imponer multas y predicar sobre las bondades de la competencia suena plausible y satisface las demandas de la galería. Esto lo hace con frecuencia la SIC a propósito del cemento, el azúcar y otros bienes que periódicamente atraen su atención. Pero de lo que se trata, desde el punto de vista del consumidor, es lograr un aumento de la oferta que permita la formación de un precio que cubra la demanda insatisfecha como consecuencia de la supuesta cartelización. En términos de viejo diagrama de oferta y demanda esto significa pura y simplemente lograr que la curva de oferta se desplace a la derecha. Esto se ilustra en la figura 2, donde O1 es la oferta cartelizada y O2 la oferta competitiva. Por supuesto no es fácil hacer llegar nuevos productores o lograr que los existentes aumenten su oferta. Sin embargo, en el corto plazo, eso podría lograse incrementado la oferta proveniente el mercado externo.

Figura 2
 
 

En el arancel de aduanas aparecen dos sub-partidas que mencionan los pañales: la 5601100010, toallas y tampones higiénicos, pañales y artículo higiénicos similares de guata; y la 6307901000, pañales y patrones para prendas de vestir. La primera tiene un arancel de 15% y de 20%, la segunda. Probablemente desde el punto de vista del consumidor, lo mejor sería la eliminación inmediata de esos aranceles. Eso, seguramente, sería un incentivo más fuerte para que los productores locales aumentaran la oferta que la retórica desplegada por la SIC de “perseguir los carteles en Colombia y los acuerdos para fijar precios y repartirse el mercado” o “le hemos enviado varios mensajes al mercado que dicen que quien viole la libre competencia será sancionado con multas millonarias”. (Véase El Espectador. “La lucha contra los carteles. Diciembre 10 de 2013).

En medio de todo llama la atención el hecho de que los productores nacionales de pañales, con precios supuestamente cartelizados y excesivamente altos, no se hayan quejado de la competencia ruinosa que les hace el contrabando desde la China o la India. ¿Contrabandistas, donde estáis?

LGVA

Agosto de 2014.

 




[1] El IHH es un índice de concentración del mercado que resulta de sumar los cuadrados de las participaciones de todos los oferentes. Cuando hay solo uno que tiene el 100% del mercado su valor es de 10.000; cuando hay muchos con participaciones pequeñas se acerca a cero. El C3 es la suma de las participaciones de los tres mayores oferentes.

 

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