viernes, 12 de junio de 2020

Cinco palabras sobre la pandemia y sus secuelas


Cinco palabras sobre la pandemia y sus secuelas


Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista


Me han invitado a responder en quinientas palabras la siguiente pregunta: “A raíz de la crisis sanitaria que estamos afrontando ¿qué aprendió o recordó que considera deberíamos tener en cuenta para el diseño de lo que está por hacerse?”. 

No soy bueno para eso del diseño. Referida a la sociedad, la palabra me inspira desconfianza. Respondo con una reflexión en torno a cinco palabras: agradecimiento, admiración, asombro, aprensión y anhelo.  

Agradecimiento a Dios, al destino, al azar, a la fortuna o a la suerte por haber nacido en un momento de la historia en que los avances científicos y económicos de la humanidad le permitieron estar mejor preparada que en cualquier época pasada para afrentar la agresión de los infames virus que desde siempre le han disputado al hombre su predominio en la Tierra. Agradecimiento por los medios de vida, por las vacunas, por las UCI, por los ventiladores, por las pruebas, por los termómetros de lucecita y por la abundancia de médicos y científicos competentes.

Admiración por el capitalismo al que debemos todas esas cosas que nos permiten derrotar la pandemia. Admiración por un sistema económico que donde quiera que se implanta, así sea precariamente, derrota la miseria, la pobreza y la desigualdad y hace avanzar el conocimiento, la ciencia y la tecnología. Admiración por un sistema económico que lleva riqueza por doquier, aunque la mayoría de la gente no sepa cómo funciona y muchos de los que de él se benefician lo detesten y quieran destruirlo.

Asombro frente al tropel de tonterías que se han dicho sobre el origen y consecuencias de la pandemia y la facilidad con la que la gente se atraganta de esos cuentos. A las absurdas acusaciones de que el capitalismo produce desigualdad y destruye el ambiente se añade ahora la de que crea pandemias. Son ya tres las palabras de lucha contra el capitalismo: igualitarismo, ambientalismo y pandemialismo.

Aprensión por el riesgo de que los gobernantes tomen es serio las tonterías de quienes culpabilizan al capitalismo globalizado de la pandemia y, con la aceptación de una población atemorizada, vuelvan permanentes las restricciones transitorias impuestas a nuestras libertades para llevarnos a un “mundo nuevo” sin pandemias, poblado de hombres iguales en todos los aspectos y dedicados a la contemplación de la naturaleza virgen.

Anhelo de que todos los sufrimientos padecidos, más por las cuarentenas que por la misma pandemia, y todas las tonterías dichas sobre sus causas y sus remedios, sean pronto olvidadas y que, como ocurrió después de otras pandemias más graves y asesinas, recuperemos pronto nuestras libertades:  la libertad de cambiar con quien queramos, la libertad de emprender los negocios que soñamos, la libertad de viajar donde nos plazca, la libertad de elegir nuestros gobernantes, la libertad estar con los amigos, la libertad de caminar por la ciudad sin rumbo ni propósito definido sin que nadie te pregunte de dónde vienes o para dónde vas, la libertad de amar, abrazar, tocar, sentir y oler a nuestros seres queridos.  

LGVA

Junio de 2020.

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