martes, 14 de agosto de 2018

Radio Yerevan en el Trópico


Radio Yerevan en el Trópico

Por Rodrigo Botero Montoya

Los tiempos de la Unión Soviética dieron origen a una serie de chistes por medio de los cuales se desahogaban quienes sufrían las frustraciones y el tedio de vivir bajo el régimen comunista.  Entre estos se destaca el programa de una supuesta Radio Yerevan, en la cual un experto en teoría marxista resolvía los interrogantes de los ciudadanos.  Por ejemplo:

Pregunta. Bajo el socialismo es posible prever el futuro?

Radio Yerevan.  Absolutamente.  El problema de prever el futuro está resuelto por el socialismo.  El obstáculo sigue siendo prever el pasado.

Pregunta. Es posible construir el socialismo en el Desierto del Sahara?

Radio Yerevan.  Afirmativo. Es perfectamente posible construir el socialismo en el Desierto del Sahara.  Y tendremos evidencia de que se ha tenido éxito en ese empeño cuando empiece a escasear la arena.

En la hipótesis de que Radio Yerevan, al igual que la BBC o Deutsche Welle, tuviera un servicio latinoamericano, sería posible imaginar el siguiente intercambio:

Pregunta. Cómo evalúa el proceso de construcción del socialismo en Venezuela?
Radio Yerevan.  Sobresaliente.  El progreso alcanzado es indiscutible.  Así lo demuestra el hecho de que en Venezuela hay escasez de gasolina.

Podría objetarse a esta respuesta que la gasolina no es lo único que escasea en Venezuela.  También hacen falta alimentos, medicinas, bienes de aseo personal, llantas y repuestos.  Caracas padece apagones frecuentes, falta de agua y un sistema de transporte público de pasajeros en camiones.  No obstante, la escasez de gasolina tiene un significado especial como símbolo de la destrucción deliberada de PDVSA, hechura del Socialismo del Siglo XXI.  Hugo Chávez es responsable del desmantelamiento técnico y gerencial de PDVSA, algo que es parte inseparable de su legado.

El gobierno venezolano ha dejado de publicar estadísticas económicas o sociales.  Los analistas internacionales se ven obligados a hacer estimativos acerca de la caída de la producción, el ritmo de la hiperinflación y la magnitud de la emigración, que puede ser del orden del 15% de la población nacional.  Pero la estadística que no se puede ocultar es la de producción mensual de petróleo, porque esa cifra la suministran la OPEP y otras entidades internacionales.  Lo que esa serie estadística revela es una reducción acelerada en el ritmo de producción.  

  Calcular el PIB venezolano se dificulta, habida cuenta de la proliferación de tasas de cambio.  A falta de datos confiables, la trayectoria de PDVSA sirve como proxy del agregado de la actividad productiva.  Lo que revela ese ejercicio es que la economía del país ha experimentado un proceso de miniaturización.  Según cálculos aproximados de algunos economistas venezolanos, el PIB de Venezuela podría ser de unos US$ 90.000 millones, lo cual representa un retroceso considerable.

Pocos meses después de la revolución bolchevique, Max Weber advirtió a su antiguo discípulo, el filósofo marxista Georg Lukacs, que los rusos iban a arruinar la reputación del marxismo por cien años.  Los revolucionarios bolivarianos y sus aliados parecen estar empeñados en prolongar ese descrédito por cien años más.


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